El Dakar sudamericano más duro de competir

Escrito por  AGENCIAS Ene 11, 2017

“Estamos ante el Dakar más duro jamás realizado en Sudamérica”. Este era el aviso que lanzó Marc Coma dos semanas antes del inicio de la 39ª edición de la histórica prueba, algo que nadie se atreve a cuestionar tras haberse superado más de la mitad de la carrera.

El director deportivo del Dakar ha trabajado todo el curso para que éste volviera a sus orígenes y recuperara la dureza que tanto le caracterizaba en África. En busca del ‘espíritu Dakariano’ perdido, Coma utilizó su primer año (en el que no pudo imprimir su huella en el trazado y reglas) para hablar con los pilotos y empaparse de sus sensaciones. Todos coincidían en una cosa: el del pasado curso era un Dakar demasiado rápido, en el que sólo contaba ir con el gas a fondo.
“La mayoría etapas de 2016 eran más parecidas a las de un Rally”, expresó Àlex Haro antes de la carrera, asegurando que en la pasada edición “sabías demasiado por dónde tenías que pasar y el Rally Raid no es eso”.
“Era un cambio que era necesario, que fuera más fácil para una persona que venía de los rallies no es el concepto de esta modalidad”, apuntó el copiloto de Nani Roma, desvelando una de las quejas más comunes que se encontró Coma entre los participantes en su intento por entender la preocupación de los pilotos antes de diseñar el Dakar de 2017. Todas las charlas que tuvo con ellos sirvieron para que el heptacampeón de la prueba en motos tocara las teclas necesarias en la reglamentación y recorrido con un único objetivo: “recuperar el ADN Dakar”, tan anhelado por los pilotos.

Complejidad aceptada
Las dificultades no se hicieron esperar y aparecieron durante la primera semana. La mayor complejidad por encontrar los way points (este año ocultos), con menos indicaciones que el pasado curso, unida a un trazado por más fuera pista y unas inesperadas condiciones meteorológicas, han complicado mucho las cosas a los pilotos, que sin embargo aceptan dichos elementos como parte indispensable de la carrera. La suma de estos factores hizo que incluso claros aspirantes al título como Calos Sainz y Nasser Al Attiyah (en coches) y Toby Price (motos) abandonaran tras sufrir un accidente, algo que según el argentino Terranova “no es casualidad” y se debe a la gran dureza de este año.
“El año pasado no había casi navegación y eran los pilotos más rápidos los que iban adelante”, comentó el líder en la categoría de coches, Stéphane Peterhansel en la misma línea en la que se explicó su compañero en Peugeot, Sébastien Loeb, quien comparó este Dakar con el ir “a la caza del tesoro, y los tesoros son los way points”. Por su parte, el líder en motos, Sam Sunderland, agrega que “hay que limitar los errores más que tratar de ir rápido”.
El Dakar 2017 afronta su recta final y pese al adiós hasta el domingo de 75 vehículos a mitad de carrera (1 de cada 5), Coma aseguró que “la carrera va a endurecerse en los próximos días”. Y es que queda mucho para cruzar la meta

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