Jueves, 23 Noviembre 2017

La Figura de José Martí

Escrito por  Dic 18, 2016

Heberto Arduz Ruiz

Una de las personalidades de nivel continental cuya vida y obra no son lo suficientemente conocidas en nuestro medio, quizás debido a la escasa bibliografía, es José Martí (1853-1895); acerca de quien el escritor Eric Cárdenas del Castillo ha publicado un libro bajo el título de Martí en tres dimensiones (Vida, pensamiento y poesía).
En la primera parte el autor paceño califica a Martí como un “preclaro héroe de la independencia cubana y de la libertad americana” (…) y añade que “siguió los pasos de los grandes hombres de la historia de la humanidad”.
En orden a la vida del intelectual cubano, Cárdenas señala que los padres de José Julián fueron de origen español y que su maestro Rafael María de Mendive, aparte de haberle costeado sus primeros estudios ejerció en su ánimo la decidida influencia hacia el arte y la cultura, pues fue un eximio poeta. De otras fuentes, sabemos que estudió derecho y filosofía en España. Durante la época en que vivió en Estados Unidos de Norteamérica intervino en los actos preparatorios de la insurrección por la independencia cubana y en 1895 retorna a su tierra natal. Treinta días después cayó muerto en acción de armas en Dos Ríos. En el campo literario, además de poesía dejó estudios críticos, históricos y políticos.

Un tercio de las páginas de la obra versa sobre la biografía del personaje elegido. En las otras dos terceras partes, Eric Cárdenas inserta el pensamiento y la poesía de Martí sin mayores comentarios, como habría sido de desear, a fin de redondear el contenido del libro y no limitar su alcance a simples transcripciones.
El fondo del pensamiento martiniano engloba un patriotismo de carácter nacionalista, destacando aspectos psicológicos, humanos y éticos que deben acompañar las actividades de los hombres públicos, y luego esboza postulados acerca de la paz, unión, libertad y solidaridad que aspira para el ámbito latinoamericano. Por ello su figura rebasa las fronteras de su país y se expande en el nivel continental.
Según se advierte de la lectura de sus pensamientos, José Martí avizoró un país democrático y próspero, en el que impere la justicia social. ¿Qué hicieron sus connacionales? ¿Por qué no siguieron el norte trazado por este personaje de valía? En mérito a su línea ecuánime como pensador y hombre de bien tiene ganado un lugar en la historia. Sin embargo, su ideario tendría que ser llevado a la práctica.
En cuanto a poesía, Martí escribe con claridad temática, sin abundar en expresiones retóricas, y para interpretarla no exige del lector mayor preparación o conocimiento. Llega a todos en palabras de uso común, tal cual si estuviera disertando sobre temas cotidianos. En uno de sus poemas más conocidos, Versos sencillos, expresa:
Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma,
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy;
arte soy entre las artes;
en los montes, monte soy (…)

Otras dos creaciones suyas, ampliamente conocidas, titulan Cultivo una rosa y A mi madre. La primera fue llevada por Gian Franco Pagliaro al canto popular: “Cultivo una rosa blanca/ en julio como en enero/ para el amigo sincero/ que me da su mano franca.” Asimismo, La niña de Guatemala, que “murió de amor”, es la más apta y completa para la declamación.
En síntesis, sus poemas tienen una estructura equilibrada, en lo formal, y temas que merodean en los confines de la vida diaria están concebidos con autenticidad; recogen vivencias y costumbres, poniendo “el sentimiento en formas llanas y sinceras”, conforme él reconociera. Su poesía fue calificada de pre modernista, a través de textos de fina elegancia.
“De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal para levantarnos sobre ella”. En efecto, así ocurrió con José Martí.

Lo más leído hoy