Más Anécdotas de Fidel Torricos

Escrito por  Heberto Arduz Ruiz Abr 23, 2017

En una reunión en la que participaban los miembros del Grupo de los 13, cuya sede no era otra que un banco de la plaza, se comentaba respecto a las actuaciones de Fidel Torricos que tenían mucho éxito; preguntándole por qué no aprendió a leer  música y era puro oído, a lo que él a su modo picaresco y burlón respondió que nació en una familia tradicional, en cuyo domicilio se reunía la crema y nata de la sociedad, y por simple curiosidad se acercaba a la puerta de la sala a fin de escuchar lo que ejecutaban grandes intérpretes y artistas amigos de sus padres. Y cuando sus progenitores no estaban en casa, empezaba a tocar el piano como autodidacta y verdadero apasionado del arte. 

Mariano Arrieta y Ovidio Céspedes Toro lo apoyaban decididamente en este grato emprendimiento, considerándolo una promesa. Sus propios padres se dieron cuenta de la habilidad de su hijo, sin que él se diera cuenta. Un buen día le comunicaron que viajarían a Cochabamba y Fide, con prisa, organizó una reunión con amigos para ejecutar piezas en el piano. A los dos días se repitió el encuentro y, al promediar la reunión, llamaron a la puerta y era sus padres que se presentaron para felicitar a su hijo y decirle que continúe practicando, augurándole pleno éxito.

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Armandito frecuentaba algunos recintos donde se consumía chicha, entre ellos el más famoso propiedad de una dama llamada Corina. Muchos jóvenes frecuentaban este local y Fidel, buen amigo, así lo hizo. Para evitar malos comentarios deciden ir al Club Social a tomar la última copa, ubicado por ese entonces en la plaza 25 de Mayo, e ingresan a sugerencia de Fidelito al principal paseo público sin zapatos a objeto de que los leones no despierten y se los coma…

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En una oportunidad Fidel acompaña a su esposa al mercado, en calidad de corredor de bolsa, tal como muchos gentiles varones suelen hacer para ganar méritos ante su contraparte. Unos chicos le dicen se la llevaré su bolsita y uno de ellos manifestó: “este señor es un vivo, ha actuado en el paraninfo universitario tocando música y había sabido hacer otras cosas”. Fue más que suficiente, poniéndose algo ruborizado y a la defensiva, cobra vigor e inmediatamente dice: tomen estas monedas y no molesten más.

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En una de las últimas actuaciones en la ciudad de La Paz, presentando sus más recientes interpretaciones bajo ardiente pasión irrigando sus venas y un perceptible sentimiento de amor a su tierra; tras lo cual Zulma Yugar se le acerca y lo felicita efusivamente. No se da cuenta quien era, alguien de su entorno le dice: es Zulma la mejor cantante de Bolivia. El maestro rectifica su conducta y va al encuentro de la dama y le manifiesta: qué tal lo haríamos yo tocándote y tú cantándomelo.

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Un muchacho ingresa a la farmacia y, rubor de por medio, llevando sus manos para frotarse los ojos no sabe cómo pedir un preservativo; momento en el que, en agravio mayor de la situación, entra otro cliente. Fidel le expresó, en voz alta, que el producto no es para los ojos si no para el …

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Infiltrado el ánimo de ingenio y habilidad sin par el poeta Fernando Ortiz Sanz, autor del librito  Prólogo al adiós, escribió un epigrama dedicado a este eximio pianista: jugando a la bajonilla con su prima Consuelito, se ocultó bajo el piano  el virtuoso Fidelito. Mas su prima lo encontró y le dijo muy bajito, me escuece bajo el corpiño, haber toca Fidelito…y Fidel hecho un Roncal con las manos temblorosas puso las manos sobre las te…clas…y le tocó un bailecito.

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