Libros de la Biblia Job

Escrito por  Janeth Mendieta León May 07, 2017

Tema: Por qué sufren los justos
Fecha: Probablemente en la época patriarcal
Autor: Desconocido
Lugar: La tierra de Uz
Job es un libro poético, se halla escrito en prosa: el prólogo (cap.1-2), la introducción del discurso de Eliú (32:1-5) y el epílogo (42:7-17).
El libro comienza mostrando cómo un hombre temeroso de Dios, apartado del mal, rico y de numerosa familia, que vivía al este de Palestina, de pronto se encuentra sumido en un infinito sufrimiento.
En el cielo Satanás le dice a Dios que los creyentes le son fieles en la prosperidad y que las personas le aman por sus bendiciones, pero Jehová le da permiso para probar la fe de Job, mas sin poner su mano sobre él (1:2). Los bienes de Job son arrebatados y sus hijos –7 varones y 3 mujeres- son muertos. Job rasgó sus vestiduras y adoró a Jehová en lugar de maldecir (1:20-21).

Satanás afirma que si se lastima el cuerpo físico, Job se derrumbaría; Dios le da permiso a Satanás para que afecte la salud de Job permitiendo que su cuerpo se cubra de llagas purulentas abiertas. Su mujer al ver su sufrimiento dice a Job: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete” (2:9). Job le contesta “…¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (2:10).
Tres de los amigos de Job llegan a consolarlo y al verlo lloran a gritos sentándose con él siete días y siete noches y quedaron en silencio “…porque veían que su dolor era muy grande”. (2:11-13)
Cuando Job habló, maldijo el día en que nació (3:1-2) y uno por uno sus amigos le responden: Elifaz y Bildad hacen tres discursos y Zofar toma la palabra dos veces, contestando Job a cada discurso.
Los tres amigos acusan a Job que su sufrimiento era a causa del pecado, pero Job, consciente de su integridad, se defiende y no acepta los argumentos de sus amigos, y por defender su inocencia acaba siendo arrogante. Un cuarto joven llamado Eliú se une a Job en su defensa y se enfrenta a los tres amigos diciendo que Dios lo está poniendo a prueba y que él tiene que humillarse ante Él.
Después del discurso de Eliú, Dios habla a Job desde un torbellino, y responde a sus reclamos preguntándole dónde estaba él cuando fundó la tierra, le habla de la creación, y si él había participado en ella y si era fuerte, sabio y perfecto como Él, con la intención que admita su inferioridad (38:1…) Job contestó: “He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca” (40:4).
El segundo interrogatorio de Dios le muestra a Job su debilidad en contraste con el poder divino, el Señor le censura por contender con Él, pero no por sus pecados (40:6-8). Job responde y se justifica ante Dios que él no es nada ante su grandeza, y que entiende su sufrimiento desde la perspectiva divina: Job se arrepiente de su presunción y de las falsas declaraciones acerca del carácter de Dios (42:1-6).
Dios reprende a Elifaz y sus compañeros por no hablar de Él lo recto (42:7). Job ni sus amigos supieron de lo sucedido en el cielo entre Satanás y Dios.
Job ora por sus amigos extraviados, y Dios acepta su oración (42:9), restaurando la prosperidad de Job más que la primera vez. Job tuvo 7 hijos y 3 hijas y murió en la prosperidad (42:12-17).
La historia de Job nos muestra la soberanía divina: Job era un hombre íntegro, y aunque él se lamentó y mostró su orgullo de rectitud, el sufrimiento lo llevó al arrepentimiento, restauración y transformación.
A veces los sufrimientos no tienen sentido para nosotros, y nos sentimos castigados injustamente por Dios. Si bien cada acción tiene su consecuencia, y no podemos esperar que el resultado de lo malo sea bueno, sí podemos estar seguros que Dios tiene un plan para nosotros, y que los sufrimientos y adversidades también pueden ser para templar nuestro carácter.