Martes, 20 Febrero 2018

Del Libro “Tarija Apuntes Históricos” de Jesús Miguel Molina Gareca XVI. José Fernández y Mostajo, centinela de la biblioteca municipal

Escrito por  Jesús Miguel Molina Gareca Feb 11, 2018

Si alguien entregó su vida a un esfuerzo tan noble, como es el trabajo con libros y la orientación a la niñez y juventud, fue José Fernández y Mostajo, a él estas líneas.

Camino de Tarija al Chaco
“Lo primero que me impactó de Tarija, fue la fragancia de los churquis en flor, cuando bajábamos Sama, esa fragancia quedó para siempre en mí”, fue lo primero que recordó José Santos Fernández y Mostajo, en aquella entrevista que le realicé el año de 1999, un 27 de abril.
Nacido en la ciudad de La Paz, octubre 31 de 1915, fue estudiante del colegio Ayacucho de aquella capital y fue destacado a Tarija al inicio del segundo año del conflicto bélico por el chaco; en esta ciudad conoció entonces a quién sería luego su principal referente de trabajo y servicio a la colectividad: lssac Attié.
Ingresó al conflicto bélico como soldado raso y participó, entre otras, en las batallas de Carandaití, Mandeyapecua, Capirenda, Ñancorainza, Retoma de Boyuibe, mereciendo por estas acciones y otras como rastrillaje en patrullas, el ascenso al grado de suboficial, además de un reconocimiento por parte del Alto Mando militar, por sus meritos en acción.

Fue enrolado inicialmente en el Regimiento Manchego de Infantería para luego ponerse a disposición del Regimiento XXXIII y luego en el Regimiento Beni, ambos también de infantería.
Recibió hasta el final del conflicto bélico, las siguientes condecoraciones:
• “Cruz de Bronce”, por heridas en guerra
• “Medalla de Guerra”, por participación en primera línea de combate desde el inicio de su ingreso al campo de batalla
• “Medalla del Congreso Nacional”, como ex combatiente.
En aquella misma entrevista recuerdo haberle consultado sobre cuál consideraba la más importante batalla en la que participó en la guerra del chaco, me dijo entonces -mientras recordaba a los camaradas que habían quedado en aquellas arenas candentes- que “sin dudar la batalla de Villa Montes, la que nos demostró que podíamos destruir un ejército que hasta entonces se creía todo, ... empero no quiero dejar de mencionar la retoma de Boyuibe que fue una hazaña del ejército boliviano y casi sin costo alguno en cuanto a vidas humanas”, recordaba el buen caballero Fernández y Mostajo.
Fernández y Mostajo, sufrió en una de las acciones del chaco, la ruptura de tímpanos, por lo que quedó 3 meses internado en Villa Montes, casi al final del conflicto.

Tarija su Nuevo Hogar
Culminado el conflicto del chaco, estuvo a punto de ingresar al colegio militar, patrocinado por varios militares que veían en él un posible gran cadete y estratega militar. Fernández recuerda: “por razones de salud de mi madre estaba por ir al colegio militar, para estar allá, sin embargo me quedé en Ta rija y trabajaba con el transporte de turriles de gasolina desde Sanandita hasta Villazón, trayecto que hacíamos en más de 2 días sólo desde Sanandita hasta Tarija, recuerdo que íbamos y volvíamos en los viejos camiones Ford 4, que fueron del ejército.”
Siendo ya Tarija su sede de trabajo, constituyó hogar con una dama de la sociedad, casándose un 4 de julio de 1939, “era un sábado y mi esposa era entonces además de la más bella flor, la primera mujer contadora de Tarija, colega de Mauro Malina Balza”, decía Fernández y Mostajo mientras sonreía con esa calidez y sinceridad que le eran natas.
En estas actividades particulares se encontraba, cuando fue invitado por el “Turco Rubio”, Isaac Attié, a que asumiesen de manera conjunta la dirección del Concejo Municipal de nuestra capital. Mientras decía esto mostró una foto junto al alcalde Isaac Attié, cuando fungía como Oficial Administrativo de la comuna tarijeña.
Paralelo a su trabajo en el municipio co-organiza la creación del periódico “La Democracia”, del que llegaría a ser Director, una vez que éste se mantuvo como semanario.
De igual manera desarrolla actividades periodísticas en la primera emisora radial de nuestra capital “Guadalquivir”, en el primer y segundo año de vida de esa emisora (1941- 1942)
Posteriormente trabaja en radio La Voz Nacional, de la cual se constituye como Director Artístico y desarrolla junto a una pléyade de intelectuales entonces el primer sindicato de periodistas de Tarija, entonces me mostró una foto donde aparece junto a distinguidos intelectuales - periodistas de nuestro medio, como: Castelfort Castellanos, Lucio Justiniano, Arcil Oliva, Humberto Arce, Raúl Márquez (propietario de la primera emisora tarijeña), Jorge Araoz Campero, Bernardo Trigo P, estos dos últimos destacados hombres de la historia tarijeña.
Se debe destacar que periodísticamente Fernández y Mostajo hace un gran aporte al rescatar en varias notas publicadas en los impresos de la época, las tonadas tradicionales del calendario folclórico tarijeño, así como la descripción de las costumbres y fiestas típicas y trasmitirlas a los impresos informativos nacionales, de los cuales era corresponsal. Su afán periodístico también es destacado al momento de aportar al impreso informativo de más larga duración, hasta la fecha, en nuestro departamento: El Antoniano.
Esta actividad es acrecentada con la desarrollada como presidente de la Asociación Departamental de Fútbol, Box, Básquet y en forma posterior en el área deportiva de la natación.
Todo esto que venimos anotando da cuenta cabal de la importancia que en la vida institucional de nuestra capital jugó el recordado Don Pepito Fernández.

Centinela de la Biblioteca Municipal
Fue propiamente el último Director de la Biblioteca Municipal Tomás O’Connor d’Arlach, de nuestra capital. Fue también, que duda cabe, quien más tiempo estuvo en ese cargo y quien de alguna manera sento el trabajo que actualmente se viene desarrollando.
Su ingreso al municipio, como pudimos anteriormente conocer se produce de la mano del alcalde Isaac Attié, a inicios de la década de 1940, sin embargo su trabajo propiamente en la biblioteca comienza entre los años
1958 y 1960.
Ocupó el cargo que venía desarrollando Julio Bello, otro personaje de la cultura tarijeña que sembró en la biblioteca el amor a la lectura en generaciones de jóvenes.
Bajo su dirección se crea la actual estructura de bibliotecas municipales, se adquiere la mayor parte de los cuadros de distinguidas personalidades tarijeñas y se recuperan valiosísimos documentos que estaban en manos de particulares o que eran objeto de tráfico cultural.
Su empeño en el trabajo de la biblioteca, es difícil de superar, pues su dedicación llegaba al extremo de copiar de manera mecanografiada textos íntegros de los autores más requeridos, mismas copias que en este momento pueden observarse en aquella biblioteca.
Además fue celoso en precautelar el estado de los materiales, con el paso del tiempo ese celo fue causa de sus constantes rabietas con los estudiantes que asistían al centro de lectura.
De alguna manera formó al personal que trabaja en aquella institución y es hasta donde no se tenga otra informacion, el primero en Tarija en haberse inscrito y alcanzar el título de bibliotecario.
Sin embargo sus conocimientos en las ramas del saber eran otras más, podemos anotar: diplomado en administración de empresas, poeta, escritor, periodista, bibliotecólogo, incluso fue director de escultismo, donde obtuvo como máximo reconocimiento la cruz de madera, otorgada por la Asociación a nivel nacional.
A lo largo de su vida profesional fue distinguido en 26 oportunidades, por centros de formación y calificación nacional e internacional. Sin embargo esto no lo alejaba de su humildad y franqueza, aspecto, éste último que le causó algunas diferencias con ciertos personajes.
En algunas ocasiones tuvo que alternar su trabajo en la biblioteca con otros cargos que le fueron confiados por las autoridades de la comuna, de esta manera tuvo que enfrentar la crisis universitaria y militar que causó tres muertos tarijeños, en nuestra capital, en tiempos de dictadura.
Su jubilación como Director de la Biblioteca Municipal, fue distinguida por el alcalde de esa época y se puso a José Fernández y Mostajo como ejemplo de funcionario.
Queda en poder de la familia una colección de cuadros y fotografías de personalidades tarijeñas valiosísima; de igual manera una importante biblioteca que fue conformada por Fernández y Mostajo con seleccionadas piezas literarias.
Y uno de los bienes más preciados es el Diario de Campaña que redactó estando en la Guerra del Chaco, páginas donde volcó las imágenes que recibía todos los días de aquel conflicto sangriento; este documento y otros hacen de la biblioteca de Fernández y Mostajo uno de los tesoros culturales más importantes del departamento.
Pasaron los años y volví a visitar al poeta amante de los libros. Lo encontré recostado, los años pesaban sobre aquel gran hombre a quien admiré, me atendió en su dormitorio y recordó brevemente las tardes en que haciamos las grabaciones y me dijo que le gustaría escucharlas nuevamente.
El tiempo se encargó de que aquel deseo no se cumpla, pues sucedió que una tarde en que junto al Dr. José Ramallo tomábamos té en su casa nos llegó la noticia del fallecimiento del Centinela de la Biblioteca Municipal (fue un 14/05/2007).
Con el entrañable Pepe Ramallo fuimos a su velorio en una vivienda sobre la calle Corrado y ahí despedimos a quien fue más que amigo, un maestro de humildad y entereza.

IMÁGENES - FUENTE:

(I) José S. Fernández y Mostajoss

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