Libros de la Biblia Joel

Escrito por  Janeth Mendieta León Mar 11, 2018

Autor: Joel
Tema: El día de Jehová
Fecha: 835 - 796 a.C.
Lugar: Judá - Jerusalén
El libro de Joel tiene tres capítulos:
Capítulo 1. El reino del sur fue devastado por una plaga de langostas, destruyendo las cosechas, provisiones de alimento, provocando el sufrimiento de una gran sequía y el desgaste económico. Joel usa este acontecimiento como paralelo para exhortar a los líderes civiles y religiosos y al pueblo al arrepentimiento.
La destrucción afectó la economía de todas las clases sociales, de tal manera que no había vino para los borrachos (1:5), ni para dar las ofrendas a Dios (1:13); los animales no tenían pasto para comer (1:18). Joel clama a Dios dando el ejemplo al pueblo para que se arrepientan y se humillen en ayuno y oración (1:13-14).

Capítulo 2. En este capítulo Joel habla del “Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones” (2:2). Delante de él consumirá fuego y provocará terror a los pueblos (2:6). Pero Jehová dice que se arrepientan, con ayuno, lloro y lamento (2:12), que pidan perdón y que Él los perdonará (2:18). “Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones” (2:19). “Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta…” (2:20). Jehová los bendecirá materialmente y espiritualmente (2:28) “Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado” (2:27).
Capítulo 3. Joel anuncia que Israel será restaurada (3:1). Las naciones que persiguieron a Israel serán juzgadas por todos los crímenes que se cometieron en contra del pueblo de Dios. Y que levantará a la nueva Jerusalén por generación y generación (3:20) “Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion” (3:21).
Dios siempre avisa antes de enjuiciar; si no nos arrepentimos, Dios envía su juicio. El arrepentimiento es necesario para restaurar nuestra relación con Dios. “…Y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo” (2:13).