Del libro: Relatos de cielo adentro

Escrito por  Pável R. Balderas Espinosa. Oct-2007 Mar 25, 2018

EL CIELO ES DE TODOS
No cabe duda que la objetividad está en crisis, lo irreal y fantasioso ha tomado cuerpo en nuestro medio, el subdesarrollo y el constante bajón económico de nuestro país y gran parte del continente será seguramente el pretexto para que la cultura y la ciencia no esté al alcance de todos. En mi experiencia como guía de Observación Astronómica, me he encontrado con estudiantes de todas las edades, universitarios, profesionales y población de todos los estratos con una falta de conocimientos relacionados a los principios más elementales de la Astronomía, hay confusión en conceptos: Sistema Solar, Galaxia, Asteroide, Cometa y otros que se manejan a diario en los medios de comunicación (con honrosas excepciones) también carecen de nociones claras o son ignoradas o erradas, hay una tendencia casi general a tener más interés en las pseudo ciencias como la astrología o a ver extraterrestres cada que se eleva la mirada al cielo y últimamente de aparecidos y duendes a cada vuelta de la esquina. Si viéramos con pensamiento crítico el mundo que nos rodea la figura sería distinto. Vivimos en un planeta mediático que debería ser utilizado para orientar y educar. Repitiendo mentiras disfrazadas de primicias a la larga serán verdades que en ocasiones son difíciles de borrar de la mente en especial de las niñas y niños.

La Astronomía, es la herramienta que nos permite escudriñar la historia del Universo por lo tanto comprender nuestro presente e imaginar nuestro futuro. Fenómenos como los eclipses, una lluvia de meteoros, observar un planeta como Saturno con su sistema de anillos, Júpiter y sus 4 gigantes lunas (tiene 63), Venus el tercer astro más brillante del cielo, o algo tan elemental como la salida de la Luna Llena o su puesta, que aparenta el lienzo de un pintor imaginario, nos permitiría hablar de Astronomía no necesitando más que los ojos y la mente abierta porque: el cielo es de todos.

LOS ÚNICOS
El cielo está ahí, sólo espera que eleves la mirada para verlo. Estamos muy aferrados al suelo, vivimos vida terrena, lo cotidiano hace que olvidemos que somos parte de un todo, cierra los ojos e imagina: planeta TIERRA el tercero desde el Sol, donde gobierna una estrella mediana con una edad de 5 mil millones de años que es un reactor nuclear natural donde cada milésima de segundo el hidrógeno, su combustible, se fusiona para convertirse en helio, fenómeno que produce elevadas temperaturas (15 millones de grados centígrados), esta mediana estrella es parte de una Galaxia llamada VIA LÁCTEA miembro a su vez del llamado GRUPO LOCAL formado por TREINTA GALAXIAS unidas por la gravedad. La Tierra se encuentra en la segunda galaxia en extensión, en la que conviven 100 mil millones de estrellas, dispuestas en espiral alrededor de un núcleo y acompañadas de grandes masas de nubes y polvo, existen además cerca a 200 mil millones de Galaxias y más, debido a la expansión constante del infinito UNIVERSO. Nuestro Sol está a 30 mil años luz de ese núcleo y completa una órbita a su alrededor en 225 millones de años (un año luz equivale a 10 billones de Km.).
Este largo espacio de tiempo toma el nombre de “AÑO COSMICO”.
Somos parte de ese todo, podremos pensar que no es importante y que en nada nos afecta, posiblemente cambies o no de opinión cuando sepas que después de mucho escudriñar el cielo, de estudios minuciosos, objetivos y alejados de toda fantasía, se ha llegado a la conclusión que HASTA DONDE SABEMOS somos los únicos seres que habitamos el Universo, con seguridad el lector dudará de esta afirmación por la infinidad de “desinformación” con la que somos bombardeados día a día: ovnis, extraterrestres, contactados, fotografías, avistamientos y videos, es tan repetida esta mentira que se ha hecho cierta para alegría de los que comercian con esta fantasía. Llegará el día en que podamos afirmar que no estamos solos, hay tanto e infinito espacio que sería egoísta de nuestra parte pensar que somos los únicos, necesitamos pruebas y la Astronomía nos da los elementos para buscarlas, estamos en ese camino. O será tal vez un desafío el que estemos solos para cuidar nuestra casa grande LA TIERRA, con actitudes tan simples como no contaminarla o no “hondear” con esa piedra certera la que tal vez sea una última ave, (he visto en el campo, como aniquilan cazadores de madrugada todo lo que camina y vuela). Tenemos los mayores hacer conciencia en los niños que el lugar donde vivimos no nos pertenece, nos ha sido prestado por las futuras generaciones. Y no olvidar de vez en cuando mirar al cielo ahí está escrita nuestra historia. Y quien sabe, posiblemente seamos... los únicos extraterrestres

DE: ASTRÓLOGOS, MENTALISTAS, PITONISAS Y ALQUIMISTAS
Avanzamos nuevo camino de conflictos y cambios, nos taladran los medios, casi todos, con objetividad extrema y forzada de lo que en nuestra sociedad acontece, terreno fértil para los “iluminados que aparecen de la nada, ofreciendo soluciones finales a los males del bolsillo, la mente, el cuerpo y el alma: macumberos, solimánticos, astrólogos, chamanes, nigromantes, brujos y mentalistas, que lo solucionan todo.
Nuestro libre albedrío (que ya no es tan nuestro) nos permite elegir el apoyo que necesitamos para nuestros “desarreglos conductuales”, pero... los oficios que nombramos: pseudo ciencias basadas en irrealidades, tramposas y faltas de honestidad nos hacen volver al tiempo del oscurantismo. Los que cayeron en manos de estos “iluminados”, saben lo que perdieron y lo que anotamos, fueron conquistados por un fantástico aviso que envuelve e ilusiona, para muestra un botón; un consejo publicitario de un matutino de circulación nacional dice. “mentalista y chamán titulado en Nueva York (créanme lectores, reza así el aviso) realiza amarres al instante, no nos digas nada, lo sabemos todo... “, otro astrólogo de un medio audiovisual y en horario estelar dice, “no confíes en charlatanes, somos los únicos titulados en ciencias ocultas... “parece que el “televisivo” conoce al “newyorkino” y por lo visto ante la demanda hay competencia hasta en las altas esferas del ocultismo.
Los medios en su mayoría contribuyen al fantasioso dilema, una programación radial no está completa si no es leído el horóscopo del día, un periódico no puede llamarse tal, si no publica en media página los pronósticos del adivino (llámese astrólogo) de moda, las predicciones de Nostradamus son la comidilla que extasían, que a fuerza de repetirlas (porque últimamente todo lo profetiza) son una verdad absoluta, y nadie las discute.
“El que esté libre de culpa, tire la primera piedra”, me dijo hace algún tiempo un furibundo hechicero desenmascarado y hoy aludido... la lanzamos (y con certera puntería) ¿Culpa de no ser ilusos? ¿Culpa de razonar? ¿Culpa de ver la vida con objetividad? ¿Culpa de enseñar a nuestros niños a pensar y a avanzar?, pues culpables somos “señores alquimistas”, por progresar.

DE LAS LEYENDAS URBANAS AL TURISMO ASTRONÓMICO
Las leyendas urbanas consisten: en noticias falsas que se propalan con algún fin, se transmiten oralmente y pueden alcanzar tanto éxito y poder, que la gente las toma por verdades absolutas.
La Astronomía también tiene sus leyendas urbanas, debido a que el imaginario popular ayer y hoy, han hecho del firmamento una fuente inagotable de historias fantásticas. Por todo aquello, el cielo es para la mayoría de las personas algo desconocido.
Es así que, los que tienen como afición: la Astronomía, en la bóveda celeste pueden tener un impactante destino turístico.
¿Qué necesitamos?
Cielos despejados, conocimientos básicos de Astronomía e interesados que deseen hacer este recorrido. Dependiendo la zona geográfica donde viva, la calidad del cielo y evitando la contaminación lumínica de las ciudades podrá realizar usted, como aficionado a la Astronomía, esta faena que sorprenderá a más de uno. No se asombre que muy pocos de los que aceptaron el paseo por el cielo sepan que podemos distinguir a simple vista a los planetas: Mercurio. Venus, Marte, Júpiter, Saturno y diferenciarlos de las estrellas, tampoco se sorprenda que una de las primeras preguntas que le hagan sea sobre tal o cual constelación zodiacal, pregunta que será motivo para describir las constelaciones zodiacales visibles ese momento y sus magníficas historias.
La mejor estación para realizar este paseo es invierno con sus noches largas y despejadas; siendo indispensable, como sabe todo aficionado a la Astronomía, que se cumplan fielmente los requisitos mencionados con anterioridad: cielo despejado y oscuro, caso contrario será imposible adentrarse en las profundidades del firmamento. Desde ya una persona no acostumbrada a la observación nocturna, cuando esté frente a un cielo plagado de estrellas, tendrá un reencuentro con la naturaleza, no se extrañe usted que hace de guía, que expresiones de asombro salgan de lo más profundo de los casuales observadores.
Observar la impresionante Vía Láctea como inicio del paseo, mantendrá en vilo al menos interesado, aprovechará la primera impresión de los presentes contando las innumerables historias que las culturas le han atribuido al lechoso camino, podría mencionar aquel mito griego que consideraba a la Vía Láctea como la leche de Galatéa “Diosa de Leche”. O el mito que narra que surgió del pecho de la Diosa Hera, tras Heracles su hijo recién nacido mamarlo y morderlo con tanta fuerza, que la leche se derramó por el cielo y creó la extensa senda lechosa. O aquella que dice que los pueblos andinos veían en uno de los extremos del camino blanco el ojo de una llama o de una vicuña que viene siendo la estrella alfa Centauro o el camino del Suri (Ñandú americano) de los Guaraníes. Ni que decir cuando lleguemos a describir el extremo sur de la Vía Láctea, la constelación Cruz del Sur de innumerables historias, el Centauro con su estrella triple alfa, la más cercana a nosotros. Verá que hasta aquí por lo menos ya habrá transcurrido una hora de paseo, que es mucho más tiempo del que los casuales excursionistas hayan visto alguna vez el cielo.
Aquí es cuándo comenzarán las interminables preguntas, que le enfrentarán a interrogantes inverosímiles e interesantes que jamás haya escuchado, alguien del grupo se acordará de historias que le narraron, otro contará que escuchó este o aquel relato.
Si tiene la fortuna de contar con un telescopio, usted que es el guía de este paseo por el firmamento y dependiendo como decíamos de la estación y el cielo, podrá mostrar por ejemplo a Saturno, por experiencia sabemos que descubrir los anillos para alguien que nunca observó el planeta resulta una experiencia sobrecogedora, observar Júpiter y las lunas de Galileo, observar el detalle de la atmósfera del planeta gigante resulta tan grato, como resulta satisfactorio para el novel observador conocer que aquel astro que brilla de un rojo intenso y que no parpadea es Marte.
Si de viajar por el cielo se trata con la ayuda de un telescopio, el mostrar el cúmulo globular Omega Centauro o la nebulosa Cabeza de Caballo de Orión, podría ser el impactante final de este paseo estelar.
Los “turistas astronómicos’ que usted guió hasta este momento habían ya olvidado el tiempo. Todo este viaje por el cielo que usted fue describiendo habrá sido de sorpresas, exclamaciones, descubrimientos y de promesas de volver a reencontrarse con aquel que desde ese momento será el nuevo destino que jamás nadie de los presentes olvidará.

LA MANADA, LOS LOBATOS Y LA LUNA LLENA
(1º PARTE)

La noche del 6 al 7 de octubre, una de las jornadas de la Semana Mundial del Espacio en el Observatorio de Tarija (2006)

Llegaron puntuales a la cita con cielo despejado, las manadas de lobatos arribaron cargados de mochilas, ilusiones y sueños, con ansias de tocar las estrellas; más que una simple visita, son Scouts, mi incumplido sueño.
Hay Luna Llena, como cuando hace miles de años en noches claras como ésta los cazadores hacían fiesta y recorrían enormes distancias en busca de presas que saciarían su hambre de supervivencia. Luna Llena de las mil historias, de navegantes que en pos de la preciada pesca echaban sus barcas a la mar o al río, en busca de luz ajena (de Selene) para saciar su sed de permanencia y de pervivir por siempre. Luna Llena, la del poeta que aferrado al eterno cielo, se entregaba en frenético galanteó a la diosa de la noche, inalcanzable, escurridiza, perenne.
Echan raíces las carpas (aquella noche de Luna Plena) honguitos de colores que a la luz de la Luna Llena parecen capullos de enormes brotes de vistosas flores, niñas y niños que prueban sus potentes voces antes de formar para recibir instrucciones de sus superiores.
Ordenados y listos, hacen el redondel me presento y comienzo: “el viaje por las estrellas es difícil con tanta luz de la Luna Llena”, interrumpe uno de ellos, me olvidé, no es una visita cualquiera, vienen preparados, hace más de un mes han soñado con estar tan cerca del cielo; iluso yo, no estoy listo para la andanada de preguntas después de una frase apenas: “¿por qué Marte es rojo?, ¿qué hace que la Luna tenga tantas huellas?, ¿por qué la Luna Llena en el horizonte cuando sale es tan grande?, ¿por qué se caen las estrellas?, ¿por qué Plutón ya no es planeta?, ¿chocará un asteroide con la Tierra, cuando, donde y con qué fuerza?, ¿el Sol es una estrella?, ¿usted vio extraterrestres?, ¿por qué pedimos un deseo cuando vemos un fugaz estrella?, ¿por qué el cielo se mueve sin darnos cuenta?, ¿el chupa cabras existe?, ¿por qué el deseo que pedimos no se cumple cuando ha caído la estrella? ” y un extendido etcetera.
Contestadas las preguntas (aunque no crean) muchas recibidas con incredulidad, en especial cuando afirmo tajante que el chupacabras no existe y que es sólo un mal cuento, respiro aliviado... error mío estoy ante 70 niños y niñas de entre 6 y 11 años, me olvidaba claro es la edad de las... ¿por qué hace calor en verano?, ¿por qué en invierno el día es corto? qué de la capa de ozono?, ¿por qué a veces la Luna se come al Sol?, en la tele muestran ovnis ¿por qué usted nunca los ha visto?, mi papá dice que los cometas son de algodón, ¿es cierto?, ¿por qué en la ciudad no vemos estrellas?, ¿por qué en el Observatorio no hay postes con luces, no tienen plata?, ustedes “astrologo y donde se estudia eso?, ¿vive aquí?... “con que acabaron sus recursos y entran a las preguntas personales, esbozó una sonrisa... no importa, las contesto todas y acaba la tormenta...
Luego vendrá la historia de las observaciones con telescopio, que es tan intensa como la primera.
Son las 3 de la mañana del 7 de octubre, hay Luna Llena (no sé si lo dije) y apenas a diez metros de donde escribo, las manadas duermen, y este aprendiz de astrónomo no tiene sueño, velaré el descanso de los lobatos en cuyos ojo volví a ser niño, como las veces aquellas en que papá decía, duerme pequeño, no temas, sueña con lo que quieras.

Tarija... de madrugada.
LA MANADA, LOS LOBATOS Y LA LUNA LLENA
(2da. PARTE)
¡A la carga¡, los “lobitos” ya sin temor a lo nuevo y después de desahogar su curiosidad, han invadido los telescopios, en un desorden impecable, ingresan (casi todos) por primera vez a la sala del extraño artefacto, un silencio perfecto revela su asombro, verán de cerca la Luna, y por si fuera poco, Llena; la que me inspira, y la que inspirará a los de la manada cuando crezcan, y vean los ojos de un o una “lobita” con su luz de “muuuuuuy cerca”, la que alumbrará su camino cuando partan de casa o cuando vuelvan, la que consolará las noches de desvelo cuando llore su recién nacido pequeño, la que sabrá de sus penas, la que jamás reprochará, a la que le harán por lo menos en su vida, un verso (¡a acordarse de este presagio! se cumplirá ciento por ciento), a la que más de una vez le culparán de sus males con un: “la Luna tiene la culpa”, fue ella.
¡Total silencio!, no digo nada porque sería desbaratar el tremendo momento (debería decir hermoso momento) pero no, es TREMENDO, porque hay silencio... claro, dura solo un segundo, son niños pequeños: gritos de asombro, barullo pleno, baja el primero comenta lo visto con el segundo, pregunta cómo se mira el tercero, interroga asombrado, ¿porque es blanca?: “es como... una tiza gigante” contesto, “silicio, basalto y casi los mismos elementos que hay en la Tie...” que importa lo que contenga, es la Luna Llena y está muy cerca… hacen fiesta, jolgorio.... “¡SILENCIO NIÑOS!” se escucha un grito, “dejen que cuente lo que están viendo” (traduzco: háganme paso, yo también quiero verla)
Duermen los niños después de tanto ajetreo, más de uno soñará con la diosa del blanco velo.

Aún despierto y sin poder conciliar el sueño resuenan voces en mi cerebro, son vocecillas que reconozco, son mis hermanos cuando pequeños, es la hermanita que aún quiero, son los amigos del barrio ajeno, los compañeros de mi colegio, he vuelto atrás, y bastante tiempo, me reconozco en la mirada de esos pequeños.
Hoy ya mayor, (aunque no tanto creo) estos “lobitos” y la Luna Plena más este oficio que me desvela, tienen la culpa de que en el tiempo vuelva, aunque la verdad dicha sea: la Luna es la culpable, la Luna Llena.
Tarija octubre... otra madrugada.

LAS MONTAÑAS DE LA LUNA

Remonté de madrugada tu blanco velo
escalé tu primer alero
me escurrí en la maraña
del monte cercano al lucero.

Extravié aquel sendero que me llevaba a tu cima
no calculé las distancias
nunca pensé que la vida
me plantearía tal reto.

Comencé por estudiarte:
observé cada colina de tu escarpada figura
con que empeño (para no creerlo)
acorté la gran distancia que nos separa, en espacio y tiempo.

Memoricé tus enclaves
tus mares transité a paso firme
caminé tus amplios cráteres
una y mil veces deambulé por tus planicies.

Cuando ya tarde era,
irremediablemente atrapado
como miles de mortales
perdido entre tus montañas.

Inocente peregrino de tus blancas vastedades.

CAMINANTE VIAJERO
Caminante viajero, trashumante de firmamentos y no de terrestres caminos
andante que no pisa suelo, viajero que levanta vuelo
imaginador de aventuras, versero contador de cuentos.
Mis pasos no levantan polvo del polvoriento camino
ni una partícula siquiera de tierra.
Ando más bien saltando entre una y otra estrella
nunca haré camino al andar de esa manera (como dijo el poeta)
intentaré hacer una senda, como observador de cielo
para acortar las distancias entre los que solo viven pisando suelo,
y los que imaginamos (tontamente) que a través del verso
podremos: llegar al encuentro del día y la noche,
del malo y del bueno, del cielo y del suelo.
Inventor de sueños (que intenta hacerlos ciertos)