Cadena perpetua a taxista que estranguló a cliente

Escrito por  TÉLAM Dic 15, 2017

Un taxista fue condenado a prisión perpetua por haber estrangulado en 2001 y con la funda de una almohada a un cliente que lo llevó a su departamento del barrio porteño de Balvanera (Argentina), donde se hallaron las huellas dactilares y el ADN que permitieron esclarecer el caso 15 años más tarde, informaron este miércoles fuentes judiciales.

El juicio por el homicidio de Osvaldo Vicente Ciarallo (52) culminó este martes, pero además de haber enfrentado este juicio oral, Chaves está detenido y próximo a ser juzgado por la justicia de Lomas de Zamora, por el asesinato de su propio suegro cometido en 2006 en la localidad bonaerense de Remedios de Escalada.
Tal como había solicitado la fiscal general Mónica Cuñarro en su alegato del 5 de diciembre, los jueces Adrián Pérez Lance, Fernando Ramírez y Luis Salas condenaron a prisión perpetua a Chaves como autor de un “homicidio agravado criminis causa”, es decir matar para ocultar otro delito -en este caso el robo de una videograbadora y un equipo de audio-, y lograr la impunidad.
El crimen de Ciarallo, quien hacía inventarios para la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), fue cometido entre la noche del 30 y la madrugada del 31 de diciembre de 2001 en su departamento 4to. F del edificio de la avenida Entre Ríos 421, donde la víctima llevó a un taxi boy de la zona de Constitución, donde solía reclutarlos, tal como declararon en el expediente amigos y allegados.
El hecho se descubrió cuando un amigo, preocupado porque no tenía contacto con él, fue a su departamento y lo encontró asesinado, tirado boca arriba en el living, vestido con un short y una remera, y con una funda de almohada anudada al cuello. La autopsia confirmó que murió de “asfixia por estrangulamiento a lazo” con esa funda.
El caso tuvo la particularidad de que Chaves dejó todo tipo de rastros en la escena del crimen, pero recién 15 años después quedó detenido por el hecho.
En un vaso donde habían tomado champán, los peritos recolectaron algunas huellas, entre ellas una de un dedo índice de la mano derecha que, según la AFIS -la base de datos de improntas dactilares de personas con antecedentes-, en forma indubitable pertenecía a Chaves.
Tras el hecho, se levantaron rastros de ADN que tienen un 99,99 por ciento de coincidencia con Chaves, según determinó el Servicio del Cuerpo Médico Forense.