La migración en Bolivia tiene rostro de juventud

Escrito por  REDACCIÓN CENTRAL/EL PAÍS EN Mar 25, 2018

En Bolivia la migración tiene un rostro de juventud, así lo afirman dos investigadores sobre esta temática. Pero la preocupación es que si este fenómeno se da de una manera descontrolada, como ya le pasó a Tarija, y sin haber una planificación de crecimiento de ciudad, se convierte en un problema.

Conforme a los datos el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 50 por ciento de las personas que migran son entre la edad de 15 y 29 años de edad. Esta situación se presenta debido a múltiples factores, pero los principales son por educación y búsqueda de trabajo.
Según el investigador y responsable de la Escuela de Líderes de la Fundación Jubileo, Herver Iraola, los municipios y departamentos del occidente son los que más migración presentan. Los lugares elegidos por esas personas son los valles y el oriente.
Estas cifras también se las puede comprobar mediante el INE, el Censo 2001 comparado con la del 2012, muestra que esa tendencia no ha cambiado. Por lo general la migración se da del área rural a la urbana, luego entre ciudades, después a otros países.
Para el investigador, Tarija como ciudad creció un 0,84 por ciento. Sin embargo, de los 11 municipios que tiene el departamento, hay tres que tienen tasas negativas, gente que decidió migrar, ellos representan el 27,3 por ciento de su población. Estas jurisdicciones son de la zona alta.
El investigador sostuvo que en el país, por cada 100 jóvenes que habitan en el área urbana, un 22 por ciento no trabaja ni estudia, en el área rural representa el 27 por ciento. Iraola Considera que la cifra se eleva por la falta de oportunidades que existe.
“Con la migración también se ven otras realidades-comentó- al salir del occidente al oriente se hace más explícita la discriminación o estigmatización por el origen de procedencia. Es una temática bastante compleja”.
Para el economista e investigador, Juan Carlos Barrios, la migración no se la debe ver como un fenómeno malo, el problema surge cuando se da de manera descontrolada y las ciudades receptoras no están preparadas para recibir esa gente, pues la falta de políticas a lo largo de los años fue una dificultad trascendental.
Otro de los aspectos mencionados, fue que a las ciudades llegan más personas que ofrecen mano de obra y no profesionales. Entonces la interrogante es cómo se generarán más fuentes de empleo. Lo cierto es que las instituciones no le dan la importancia que merece a la migración y una planificación sobre ello.
“Si una ciudad no tiene una planificación de crecimiento se tendrá problemas, pues la gente empezará a construir por los alrededores sin tener servicios básicos, como agua y luz o servicio de alcantarillado, cuando debería ser al revés, primero es dar las condiciones o que no se convierta en un problema tender la red de servicios hacia esos lugares-comentó Barrios- por eso es que vamos a ver casas con veredas angostas, sin espacios para áreas verdes entre otros aspectos”.
Un último sacudón que vivió la ciudad de Tarija en cuanto a la migración fue el 2017, pues recibió una cantidad de estudiantes que no cuadraba con la proyección de crecimiento vegetativo, se trataba de padres que salieron con sus hijos del área rural, como también de otros departamentos vecinos.
Se tuvo dificultades para inscribirlos en los colegios, tomó por sorpresa ese fenómeno, el cual fue reconocido por el secretario de Desarrollo Humano del Municipio de Cercado, Germán Hoyos.
Para Iraola, la migración es un fenómeno que se dio desde hace años y continuará por más años, pero no solo por falta de oportunidades, tanto en educación como de trabajo, pues también aparece el factor de la modernidad, de la cual son presas los jóvenes.