La deuda y el libre comercio lograron subordinación inicial de Latinoamérica

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN May 29, 2017

En un reciente estudio, el Comité para la Abolición de la Deuda Ilegítima del Tercer Mundo (CADTM), con sede en Bélgica, afirma que la combinación de endeudamiento y la adopción del libre comercio “constituyó el factor fundamental de la nueva subordinación de América Latina a partir del siglo XIX”.

Éric Toussaint, docente en la Universidad de Lieja y portavoz de CADTM Internacional, agrega que esto fue posible también gracias a la estructura social de los países latinoamericanos. “Las clases dominantes locales, y especialmente la ‘burguesía compradora’, decidieron ese camino a favor de sus propios intereses”.

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Touissaint, portavoz de CADTM Internacional, alerta sobre la trama de la deuda y las consecuencias del neoliberalismo para países como Bolivia

Es así como casi desde el mismísimo nacimiento de las repúblicas independientes en Latinoamérica, se pasó de la subordinación imperial española a la británica (y luego europea y norteamericana), ya no por la fuerza militar, sino mediante mecanismos económicos y comerciales.
Fue particularmente durante el periodo de independencias (1820-1850) que se instaló la “trampa de la deuda”. Según recapitula el informe del CADTM, entre 1820 y 1825, “Gran Bretaña y la plaza financiera de Londres estaban inmersas en un frenesí de préstamos con el objetivo de tener excelentes beneficios”.
La especulación llegó a su apogeo en 1824-1825, justo cuando se estaban creando los nuevos Estados en Latinoamérica después de las victorias militares independentistas contra la corona española. Éstos “constituían un destino privilegiado para el excedente de liquidez disponible en Londres”.
Como ejemplo de esto se tiene el hecho de que, sólo entre 1824 y 1825, “en plena euforia económica”, 624 sociedades anónimas nuevas fueron creadas en Londres, de las cuales 46 se especializaron en transacciones comerciales, en créditos y en inversiones en las minas de Latinoamérica.

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Acciones y bonos de empresas orientadas a la flamante latinoamérica liberada por Bolívar endeudaron nuestros países y los sometieron a intereses foráneos

“La fiebre financiera y comercial orientada hacia Latinoamérica era particularmente importante porque el capital de esas 46 sociedades representaba casi la mitad del capital total de las 624 nuevas sociedades”, destaca el CADTM.
Otro síntoma de la atracción que ejercía Latinoamérica: de los 24 millones de libras esterlinas de títulos de deuda vendidos en la plaza financiera de Londres entre 1824 y 1825, un poco más de dos tercios (o sea 17 millones de libras esterlinas) fueron precisamente en nombre de los nuevos Estados latinoamericanos.
Gran Bretaña extendía de esta manera su influencia sobre el continente. Aunque se suponía que  el imperio británico, que después de la derrota de la Francia napoleónica formaba parte de la Santa Alianza -que agrupaba las monarquías española, rusa, francesa, austro-húngara y prusiana-,  se opondría al debilitamiento de uno de sus Estados aliados (España), en realidad y de forma cada vez más activa, sostenía a los independentistas con el fin de ganar influencia en América Latina, región por demás rica en potencial minero, industrial, agrícola y comercial.

Bolívar sonó la alarma
En una carta escrita a Antonio José de Sucre el 26 de mayo de 1823, citada por el historiador económico mexicano Carlos Marichal, se evidencia que Simón Bolívar –quien inicialmente cayó en la trampa de la deuda con Gran Bretaña- estaba entendiendo lo que se cernía sobre las incipientes naciones latinoamericanas.

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Simón Bolívar se debatió entre el endeudamiento y la liberación económica, no sólo imperial, de latinoamérica respecto de España e Inglaterra

Justamente mientras esperaba un crédito y armas de Londres, escribió a Sucre: “Inglaterra es la primera interesada en el éxito de esta transacción ya que desea formar una liga con todos los pueblos libres de América y de Europa contra la Santa Alianza, para ponerse a la cabeza de los pueblos y dirigir el mundo. No es interesante para Inglaterra que una nación europea como España mantenga una posesión como Perú en América. Prefiere que sea independiente con un poder débil y un gobierno frágil. Es por eso que bajo un pretexto cualquiera, Inglaterra apoyará la independencia de Perú”.
En este esquema, los banqueros británicos estaban bien dispuestos a arriesgarse en préstamos para los nuevos Estados, en la medida en que eran meros intermediarios. Los títulos de los nuevos Estados eran vendidos en la Bolsa de Londres y su gestión les proporcionaba cuantiosas comisiones.
“Mientras que el tipo de interés practicado en Londres en el mercado interno, en el momento de la concesión de los préstamos, era de alrededor del 3%, los tipos impuestos a los países latinoamericanos se elevaban, en general, al 6% —siendo mayor el rendimiento real —, y las diversas comisiones casi llegaban del 8 al 10% del monto efectivo obtenido por los banqueros en la venta de los títulos”, precisa el CADTM.

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Evo Morales y Luis Arce Catacora, su ministro de Economía. Se prestaron mediante bonos dos mil millones de dólares entre 2012 y 2017, pagando intereses desde 4.5% al 6% anual a los mercados financieros extranjeros, mientras prestan las reservas de Bolivia a un promedio del 1% anual. ¿Dónde está el negocio?      Foto AbyaYala

Toussaint agrega que un análisis crítico de las condiciones impuestas por los banqueros a los Estados que pedían préstamos indica claramente que “éstas eran leoninas: tipos de interés exagerados, diversas comisiones abusivas, montos transferidos claramente inferiores a las sumas prestadas”.
En diciembre de 1825, apenas meses después de la fundación de la República de Bolívar (que cambió su nombre a Bolivia en octubre), comenzó la primera gran crisis mundial del capitalismo fruto del estallido de la burbuja especulativa creada durante los años anteriores en la Bolsa de Londres.
Esa crisis provocó una caída de la actividad económica, numerosas quiebras de bancos y una aversión al riesgo, por lo que los bancos británicos y europeos detienen los préstamos hacia el exterior así como en el mercado interno.
Según la investigación del CADTM, los nuevos Estados latinoamericanos, que pensaban pagar sus deudas con nuevos préstamos de Londres o de París, “no encontraron banqueros dispuestos a prestarles el dinero requerido”.
“Es muy importante subrayar que en el momento en que la crisis estallaba en Londres, en diciembre de 1825, los nuevos Estados latinoamericanos todavía pagaban sus deudas. Por consiguiente, los Estados latinoamericanos no provocaron la crisis, la padecieron”, agrega Toussaint.
Para el año 1828, todos los países latinoamericanos, desde México a Argentina –salvo uno-, estaban en suspensión de pagos. Y esa suspensión se prolongó de 15 a 30 años según cada país.

El libre comercio como arma de subordinación
Durante la primera mitad del siglo XIX, los gobiernos latinoamericanos, excepto el de Paraguay, adoptaron políticas de libre comercio bajo la presión de Gran Bretaña.

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Francisco Solano López, presidente paraguayo entre 1862 y 1870, fue sucesor de su padre, Carlos Antonio López y del Dr. Francia. Llevaron a Paraguay a un expectante umbral de poder gracias a políticas proteccionistas e industrialistas. Solano López cayó defendiendo a Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza, financiada por Inglaterra y Estados Unidos.

Y “dado que las clases dominantes locales no invertían en la transformación o la fabricación local de productos destinados al mercado interior”, advierte el CADTM, la adopción del libre comercio “no constituía una amenaza para sus intereses”.

Peor aún, “el hecho de aceptar la importación libre de productos manufacturados provenientes esencialmente de Gran Bretaña condenaba a esos países a la incapacidad para dotarse de un verdadero tejido industrial. El abandono del proteccionismo destruyó una mayoría de las manufacturas y de los talleres locales especialmente en el ámbito textil”.

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Marcelo Gullo, de visita en Tarija para la presentación de su libro Insubordinación Fundante, reveló los mecanismos mediante los cuales los países desarrollados lograron acumular poder nacional y subordinar a otros

Esta aseveración coincide con lo que el académico argentino Marcelo Gullo ha revelado en sus libros “La Insubordinación Fundante” e “Insubordinación y Desarrollo”, donde muestra que los países hoy en día desarrollados llegaron a ese umbral de poder no gracias a lo que predicaron –el libre comercio-, sino a lo que practicaron: un férreo proteccionismo económico sumado a un fuerte impulso estatal.
Lo mismo señaló el historiador económico belga, Paul Bairoch, hace apenas unas décadas: un factor esencial en el advenimiento de Gran Bretaña como primera potencia industrial, financiera, comercial y militar durante el siglo XIX, fue el hecho de que las autoridades londinenses mantuvieron una fuerte práctica proteccionista hasta 1846.
Así, mientras que Gran Bretaña logró que los dirigentes independentistas latinoamericanos firmaran, desde los años 1810-1820, acuerdos para abrir la economía de los nuevos Estados independientes en construcción a las mercaderías e inversiones británicas, las autoridades inglesas fueron “muy cuidadosas en la protección de sus industrias y de su comercio”.
Éric Toussaint también coincide: “fue porque Gran Bretaña protegió fuertemente su mercado y por lo tanto sus industrias en pleno desarrollo, al mismo tiempo que destruía las manufacturas de sus competidores (como fue el caso de la industria textil de la India), que ésta consiguió convertirse en la primera potencia”.
Para confirmar todo esto, George Canning, uno de los principales políticos británicos, escribía en 1824: “El negocio está hecho: América hispánica es libre, y si nosotros no llevamos demasiado mal nuestros asuntos, ella será inglesa”.
Lo lograron, y las armas que utilizadas no fueron militares sino económicas, y muy eficaces por cierto: el crédito internacional y la imposición del abandono del proteccionismo.

El genocidio contra Paraguay
En Sudamérica, sólo hubo una excepción que no cayó el laberinto de la deuda y de las concesiones a los acreedores. Ese fue el caso de Paraguay entre 1810 y 1865, durante los gobiernos de José Gaspar Rodríguez de Francia y sus sucesores.

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Gaspar Rodríguez de Francia, o Dr. Francia, fue el ejecutor de la política endógena paraguaya, sin recurrir al endeudamiento externo. Utilizó el ahorro interno paraguayo para financiar su industrialización. Lo continuaron Carlos Antonio y Franciso Solano López

Estos gobiernos pusieron en práctica, de manera exitosa, un proyecto de desarrollo autocentrado, un desarrollo “hacia adentro”, sin recurrir al endeudamiento externo. 

La investigación del CADTM señala que, ante la posición soberana adoptada por Paraguay, Gran Bretaña consiguió reunir a la Triple Alianza entre Argentina, Uruguay y Brasil para poner fin a esa “peligrosa experiencia”. 

El pretexto para invadir Paraguay fue “el rechazo de ese país a abrir totalmente su territorio a las exportaciones de Gran Bretaña y sus asociados, o sea, fue el mismo pretexto que se utilizó para desencadenar las guerras del opio contra China en los años 1839-1842 y 1860”.
La guerra desencadenada por la Triple Alianza en 1865 “recurrió al genocidio del pueblo paraguayo”, en una contienda que duró 5 años. Como es sabido, fruto de ello la población disminuyó en un 80%. Paraguay, que había tenido hasta ese momento un importante desarrollo, todavía no ha conseguido rehacerse hasta el presente.

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La oligarquía militar brasileña aún mantiene en secreto los informes sobre cómo murió Franciso Solano López, el presidente paraguayo que defendió Paraguay en la guerra de la Triple Alianza. Frente a la historia oficial que afirma murió en manos de un soldado brasileño, habrían evidencias de que ordenó a su lugarteniente su muerte, para no caer en manos enemigas...

La trampa de la deuda

Según Toussaint, la primera gran crisis de la deuda latinoamericana, provocada por Londres, fue utilizada por Gran Bretaña, y luego por otras potencias, para “someter las economías latinoamericanas a las condiciones que imponían los banqueros, así como a los intereses de la industria y el comercio del Viejo Continente”.
La tentativa de Paraguay de poner en marcha un desarrollo autocentrado fue aplastada entre 1865 y 1870. México en los años 1860 logró resistir a una gran ofensiva de los acreedores, pero aceptó el libre comercio, lo que bloqueó su desarrollo.
“El arma de la deuda y la imposición del abandono del proteccionismo actuaron como poderosos factores de sumisión de los Estados y de transferencia de riquezas de los pueblos de la periferia hacia las clases capitalistas del centro, de paso, las clases dominantes locales recogían su comisión”, sentencia el experto.