Miércoles, 26 Abril 2017

La depresión, historias y luchas de tarijeñas

Escrito por  REDACCIÓN CENTRAL/EL PAÍS EN Abr 21, 2017

“Sufro de depresión desde por lo menos mis 16 años. La primera crisis ocurrió cuando empecé a tener problemas con una persona con la que mantenía una relación afectiva.

Vivía con una tristeza terrible y un sentimiento de soledad que me afectaron profundamente cuando rompimos; incluso perdí mi trabajo por eso”, relata Carla, quien ahora tiene 37 años.
Ella al igual que 300 millones de personas en el mundo, según un dato de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sufre de depresión y asegura que el estar deprimido es una enfermedad que hace que la persona no rinda, no se concentre, tenga dificultades para cumplir tareas y para soportar ciertas situaciones. Una prima a la que le contó las cosas que le pasaban por la cabeza decidió ayudarle y le ofreció trabajo, que es por el momento su salida a los momentos de depresión en los que suele caer habitualmente.
Jenny, otra mujer afectada con este problema, es una madre de familia  de 30 años de edad que se separó de su pareja hace cinco años. Ella admite que cuando se separó del padre de sus hijos vivió por el lapso de un año en una total depresión, por lo que su aliado para salir de este cuadro de angustia fue la comida. Motivo de ese exceso de comida aumentó considerablemente de peso, su aspecto físico cambió y eso se sumó a su desánimo.
“Aprendí a vivir con la depresión finalmente uno se termina por dar cuenta que se encuentra sola, ni los hijos, ni la familia, nada puede sacarte de la depresión a menos que uno decida superarla. Tengo amistades que pensaban que yo era la mujer más feliz del mundo, no voy manifestando mi tristeza, pero ahora la hice más llevadera y me doy mis momentos de alegría”, relata.
Ella durante su etapa crítica de depresión se aisló en casa de sus padres, no tenía trabajo porque además no lo buscaba y terminó encontrando ese consuelo en la comida pero tocó fondo, luego se recuperó y decidió seguir adelante acostumbrándose a su nueva vida.
Consultada sobre cómo se dio el motivo de su depresión, ella dice: “Los cambios drásticos son traumáticos, duele, yo pensé que nunca me separaría de mi familia, hice de todo luche por conservar al padre de mis hijos, peleé y hasta fui sumisa, pero no sirvió de mucho, no encontré la fórmula para que funcione. Llegar al fracaso pese a mis esfuerzos me destruyó totalmente”, afirma.
Soraya es otra mujer que padece de depresión y cuenta que cuando está con el ánimo bajo, ella reacciona con mal humor. “Grito a todo el mundo y cuando llego a la cúspide lloro un largo rato”, relata. Asegura que sus crisis de depresión surgen por la frustración que le ocasiona el no poder resolver determinadas situaciones de su vida, organizar su hogar, no conseguir trabajo o el no poder ayudar a alguien cercano.
“Soy una persona acostumbrada a resolver los problemas de todos, yo siempre resuelvo todo ultrarápido y cuando no me salen las cosas como quiero me deprimo”, dice.
Así como Jenny, Carla y Sorara, en Tarija existen cientos de personas que padecen de depresión, una enfermedad que puede tornarse muy peligrosa y que incluso está catalogada como la responsable, en el futuro, de más muertes en el mundo.
Por esta situación, el País eN consultó a la psicoterapeuta Margot Zubieta sobre la presencia de este problema en Tarija y ella afirma que la depresión se presenta en esta ciudad generalmente por el duelo ante la pérdida de un ser querido, por melancolías, frustraciones en lo laboral, con la pareja, la familia, o tristezas por el rechazo de la persona amada.
Sin embargo, para ella hay un elemento que es sumamente importante para la prevención y cura de este mal, que es la autoestima de la persona. “No es lo mismo cuando la vida golpea a alguien que tiene una buena relación con su cuerpo, con su familia, y sus amigos,  que cuando golpea a alguien que se siente completamente invadido por la situación y no sabe, o no tiene, a quien recurrir para darse fuerzas”, dice.
Según la especialista, el sufrimiento es normal e incluso saludable cuando al superarlo aportamos experiencia y aprendizaje a la vida, sin embargo, advierte que cuando la persona ya desarrolla una opinión negativa y autocrítica sobre uno mismo. Se compara con los demás y siempre sale perdiendo, cuando se califica negativamente y se culpa por no ser como debería ser, todo cambia y la vida de uno puede complicarse hasta incluso, llegar a la muerte.
“La depresión no es algo que se elige, es algo que se siente y que también puede darse por falta de ciertos productos químicos en el organismo es por eso que se debe consultar con un terapeuta. Si la depresión es ligera dura de 3 a 4 semanas se puede recurrir a familiares o amigos de confianza. Es importante considerar que la depresión no asistida puede conducir al suicidio”, aclara.

El origen
Especialistas afirman que la tristeza y la melancolía son dos sentimientos presentes en algún momento de la vida de todas las personas, al igual que la alegría y el placer. Los dos primeros no son en sí patológicos, pero en algunas ocasiones pueden llegar a serlo para ciertas personas.
Cuando el estado de ánimo de un individuo en un determinado momento de su vida sufre sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que afectan a su capacidad para relacionarse con otros, trabajar o afrontar el día, la tristeza se convierte en una enfermedad, que se conoce como depresión.
Las causas de la depresión son variadas, pero la bioquímica puede ayudar a explicar algunos casos. Las personas deprimidas muestran niveles muy altos de cortisol (una hormona) y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores serotonina, dopamina y noradrenalina. Estos niveles pueden estar elevados por motivos hereditarios. Explicaciones dadas al origen familiar de la depresión son que los niños reciban una visión triste del mundo por el comportamiento de sus padres, o crecer en un ambiente que no es totalmente enriquecedor.
Respecto a la depresión que no está causada por motivos familiares, las pérdidas emocionales muy profundas pueden causar cambios bioquímicos que impulsen la depresión. Estos cambios pueden provocar la enfermedad no de una forma inmediata, sino más adelante. Otros factores pueden ser la pérdida de un trabajo, o la falta de capacidad de adaptación a determinados cambios. A pesar de que no se sabe exactamente qué provoca la depresión existen diversos factores identificados como los desequilibrios de los neurotransmisores del cerebro. Los fármacos antidepresivos pueden ayudar a solucionar este problema.

Síntomas
Son varios los síntomas que presenta una persona deprimida, como por ejemplo: estado de ánimo depresivo la mayor parte del día puede ser irritable, disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso, Insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotores, fatiga o pérdida de energía casi cada día, sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión y lo más preocupante, pensamientos recurrentes de muerte.
Existen varios tipos de depresión que requieren un abordaje diferente:
La distimia, es un tipo de depresión menos grave. Los síntomas se mantienen a largo plazo, pero no evitan la actividad de las personas. También puede ser recurrente, es decir aparecer más de una vez en la vida.
El desorden bipolar o enfermedad maniaco-depresiva se caracteriza por cambios de humor, y los estados de ánimo muy altos se ven sucedidos por otros muy bajos. Estos cambios son bruscos a veces, pero lo más frecuente es que sean graduales.
En el ciclo maniaco, pueden sentirse hiperactivos, excesivamente locuaz y con demasiada energía. A veces la manía afecta al pensamiento, el juicio y el comportamiento social del individuo. Si la manía se deja sin tratar puede llevar a un estado psicótico.
Depresion post-parto, alrededor del 10 o 15 por ciento de las nuevas madres lloran constantemente, se sienten terriblemente ansiosas, no pueden dormir e, incluso no son capaces de tomar decisiones sencillas. Es lo que se conoce como depresión post-parto. Las razones por las que se produce no están muy claras. Puede ser el estrés, el desajuste hormonal producido durante el embarazo y el posterior parto. Entre los principales síntomas de la depresión post-parto destacan la tristeza profunda, el insomnio, el letargo y la irritabilidad.

Prevención
La doctora recomienda que aparte del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico que se pueda recetar para sobrellevar un estado de depresión fuerte, es importante tomar en cuenta ciertos consejos o modos de vida: tener pensamientos positivos, cuidar la salud física, mantener un calendario diario uniforme, reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual, aceptarse a uno mismo, no compararse con otras personas que considera favorecidas, expresar las emociones,  comer una dieta equilibrada y hacer ejercicio físico.

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