Jueves, 19 Octubre 2017

Cuando el frío llega, el Prosol se resiente

Jul 18, 2017

Ha tardado más de lo previsto. Durante todo el mes de junio casi todo el departamento de Tarija vivió temperaturas por encima de la media de los últimos años.

Jornadas soleadas que alcanzaron con facilidad los 30 grados y que hicieron del invierno una anécdota. Por esta vez, las vacaciones escolares han acertado, al menos en la segunda semana, con las jornadas de frío, porque esta vez sí, el frío ha llegado.
Es invierno y es necesario que haga frío. Hay que tomar las precauciones necesarias, abrigar a los niños, no exponerse a las corrientes de aire para tratar de sortear las infecciones respiratorias habituales en estas fechas. Por otro lado, el invierno, cuando llega fuerte, trae nevadas en la zona alta, o no tan alta, que son muy oportunas para empapar los campos y cargar los acuíferos, que ya por estas fechas empiezan a dar síntomas de agotamiento. También es necesario una buena ración de frío que controle de forma natural las poblaciones de insectos, zancudos y demás.
Es invierno y hace frío. Nada fuera de lo normal. El ciclo de la naturaleza. La Ley de la Pachamama. El problema viene después, cuando no han pasado ni 24 horas del primer frío serio de la temporada y ciertos sectores del agro ya han cuantificado pérdidas millonarias y estados de catástrofe irreversibles.
Hace apenas tres días ya se empezaba a hablar de sequía en las provincias y los mismos protagonistas pedían declarar con anticipación la declaratoria de emergencia para liberar recursos con sus procedimientos de ejecución rápidos tan lucrativos para algunos burócratas apegados a la fórmula.
Los mercados de Tarija todavía estaban digiriendo los vaivenes en ese sentido y ayer ya se anunciaban pérdidas totales en producción y afectación al ganado, con muertes incluidas. Una vez más la cadena de distribución elevará los precios de la canasta familiar bajo la atónita mirada del tarijeño promedio, que no le quedará más remedio que hacer frente a las subas.
El debate de la vulnerabilidad del mercado se traslada rápidamente a las políticas de apoyo a la producción y de ahí al bono Productivo Solidario y Comunal (Prosol) hay solo un pequeño paso.
Han pasado más de ocho años desde que se aprobara la Ley nacional que permite el traspaso de recursos públicos a manos privadas. Un bono que ha ido creciendo desde los 2.000 bolivianos hasta los 6.000 por persona, que no familia, y que en los presupuestos anuales llegó a sumar hasta 200 millones de bolivianos. Han pasado ocho años de debates y mecanismos de perfeccionamiento, de un traspaso individual y abierto se pasó a uno comunitario y finalista. De comprar semillas o pequeñas herramientas se pasó a abordar grandes proyectos de riego o compras de tractores. O al menos a pretenderlo.
Con el paso de los años se han acumulado también cualquier cantidad de denuncias sobre el buen o mal uso de los recursos en las diferentes comunidades. Proyectos incompletos o fantasmas. Proyectos que se completaron y que no se usan. Compras irregulares de micros en lugar de tractores, hasta de vagonetas. Hubo por supuesto escándalos de nombres fantasmas entre los beneficiarios, hasta se llegaron a inventar comunidades. También se creó todo un complejo sistema de intermediarios, empresas de servicios con avales políticos para actuar como proveedores… Algunos casos, los más sonados, han llegado hasta los tribunales. De algunos hasta se ha instruido recuperar el dinero. Son los menos.
El sector campesino, a menudo mal representado por sus dirigentes, ha estado en el ojo de la tormenta y ha ido perdiendo credibilidad en sus demandas. Algunos sociólogos ya hablan de una fractura campo – ciudad en Tarija que hasta hace bien poco no existía.
La realidad es que el Prosol no ha llegado a solucionar ninguno de los problemas del agro tarijeño, ha sido incapaz de mejorar la producción en términos cuantitativos y cualitativos, de adecuar semillas, de crear invernaderos, de garantizar riegos tecnificados, suelos adecuados… y ya no se trata de saber cuántas agroindustrias nuevas se han desarrollado a partir del incremento de la productividad del agro tarijeño, sino de que el primer frío de la temporada no te arruine toda la cosecha y dispare los precios hasta el infinito.