Miércoles, 20 Septiembre 2017

Uso del atuendo de las mujeres chapacas está en decadencia

Escrito por  JESÚS R. CARDOZO G. /EL PAÍS EN Ago 13, 2017

La vestimenta típica de la mujer chapaca como el sombrero, la pollera, la manta y las ojotas que por años identifica al rostro femenino de los valles y la zona alta de Tarija, cada año que pasa tiende a desaparecer por la apresurada modernidad de la juventud y la masiva migración de la población del campo a la ciudad.

El uso del sombrero, la pollera, la manta y las ojotas en los últimos años pasó a ser un negocio en la ciudad no por el crecimiento en las ventas de las mencionadas prendas, sino por la utilización de las mismas en actividades culturales de colegios, universidades, festivales y actos públicos de relevancia política y social.
Felisavecina de la comunidad de Sella Méndez en el municipio de San Lorenzo, madre de tres hijas, Lucia, Sonia y Teresa, a sus 63 años de vida manifiesta que las nuevas generaciones ya no quieren vestir con polleras, blusas, mantas y ojotas,  sino que quieren andar un poco “coquetas a la moda con pantalones aprietos y blusas cortas” indica entre medio de risas, mientras apura la comida para una reunión comunal junto a sus compañeras dirigentes.
Afortunadamente ellas  y sus compañeras de organización y vecinas de su zona, aún visten una pollera, blusa, sombrero y ojotas casi durante los 365 días del año, por costumbre y porque sería difícil  cambiar a otro estilo de vida después de más de 60 años de usar el traje típico de la región, explica.
Doña Felisa dedica desde muy niña a las actividades de la casa, agricultura y ganadería criolla comenta que vestir muy lujosa y con prendas de buena tela en estos tiempos como en el pasado es muy caro y costoso, sin embargo cuenta que se dan los gustitos de estrenar una muda de ropa en cada fiesta patronal del pago.
“Tenemos varias mudas de ropa, las más nuevas son para salir a ocasiones más importantes como bautismos, matrimonios y confirmaciones, las seminuevas son para las fiestas patronales, y éstas otras un poco despintadas por el sol y dobladas sobre una mesa antigua de los abuelos son para estar en casa y trabajar”, explica.
Actualmente las personas de la tercera edad son los que aún mantienen viva la esencia de la vestimenta original de la mujer chapaca en los municipios de El Puente, Yunchará, San Lorenzo, Cercado, Uriondo, Padcaya y Entre Ríos, pero sólo  en las comunidades rurales y ya poco  en las ciudades  capitales.
Sara Armella ex dirigente de la Federación Sindical Única de Comunidades Campesinas de Tarija (Fsucct) y actualmente presidenta de la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT), afirma que son muchas las explicaciones sobre los motivos y razones que está llevando a la desaparición de la vestimentica típica en la región de manera cotidiana  y con el  paso tiempo.
Una de las primeras causas que señala Armella es que muchas adolescentes entre 13 y 17 años que migran del área rural a la ciudad por motivos de trabajo y estudios, son en muchas de las situaciones obligadas a dejar de usar las polleras, blusas y otros atuendos por el ambiente laboral, entorno social y de estudios.
“Es difícil vestir pollera, ojotas, sombrero y manta en la ciudad porque muchas veces para trabajar como ama de casa el requisito que ponen los patrones para darte un empleo es que debes cambiar de vestimenta, situación similar ocurre en los colegios, universidades y otros ambientes de la sociedad”, manifiesta.
Afirma también que sin bien  el atuendo de la mujer tarijeña vestida de “chapaca o chola” es identidad de la región al interior del país y a nivel mundial, también es sinónimo de discriminación en la propia sociedad tarijeña, principalmente en las ciudades y capitales de provincia.
“Una mujer vestida  de pollera y abarcas  para muchos grupos de la sociedad en pleno siglo XXI significa ignorancia, pobreza, desprecio y discriminación”, añade la asambleísta de El Puente y urionda de la zona de Iscayachi con mucha seguridad.
Por ultimo otro de los motivos es el referido al tema económico. Cuenta que muchas mujeres después de haber crecido con atuendo de chapaca dejaron de usar el mismo por los altos costos que hoy en día significa ponerse una vestimenta de “moza”  con todos sus lujos y detalles.
Relata que una pollera de buena tela y con varios paños está por los 1.200 bolivianos, un sombrero de los buenos se consigue hasta en 130 bolivianos, la blusa con buenos detalles y bordados se está  en  400 bolivianos al igual que una manta. A esto hay que agregarle  unos 150 bolivianos más para las ojotas.
Policarpio Sánchez, periodista de Radio ACLO Tarija desde hace más de 27 años vinculado al mencionado medio de comunicación y a la cobertura de las tradiciones y fiestas del pago, señala que la migración del campo ciudad de manera masiva en los últimos 10 años es otro fenómeno que ha motivado a muchas adolescentes y jóvenes a cambiar la vestimenta típica por ropa más moderna y ajustada.
A raíz de esta realidad Sánchez manifiesta que en las comunidades rurales son pocas ya las señoras  y su mayoría de la tercera edad que usan el atuendo verdadero de la chapaca. Dice que con el pasar de los años desaparecerá si no existen políticas más agresivas desde las direcciones y secretarias de cultura y turismo de las instituciones públicas.
“Los años pasan y todo va cambiando, se van perdiendo las costumbres, las tradiciones, los valores, la identidad, las vestimentas típicas, los trueques y otras cosas que hacían los abuelos. Parecería que más hay interés por lo foráneo que por fortalecer lo nuestro, que ante los ojos del mundo es una belleza”, lamenta.
Por todo esto, uno de los impulsores de las tradiciones y costumbres en la región principalmente en las unidades educativas del área rural, Cliver Gallardo, Director Distrital de Educación en el municipio de Uriondo,   considera que las autoridades departamentales, regionales y municipales deben tomar las acciones necesarias para mantener y conservar la identidad y el atuendo de la mujer chapaca, no sólo en el área rural, sino en las propias ciudades.
Una de las propuestas para mantener la vestimenta de la mujer chapaca es que mediante normas, leyes y resoluciones se obligue a usar el atuendo a todas las mujeres una vez por semana en las instituciones públicas, mercados, comercios, restaurants y terminales de pasajeros, tanto terrestres como aéreos.
Pero también surgen voces de diferentes sectores para que en  las actividades culturales, cívicas, fiestas patronales, kermeses y otros eventos de tradiciones, hombres y mujeres vistan el traje típico de la región como una manera de fortalecer la identidad de la región.
Las autoridades nacionales, departamentales y municipales están conscientes  de la pérdida de valores, identidad, tradiciones, cultura y vestimentas pero poco o nada hacen para revalorizar y recuperar nuestras costumbres de antaño. Esto ocasionaría que las nuevas generaciones se apoderen de paradigmas foráneos y no de lo nuestro.

La polémica del tamaño de la pollera

El tamaño del largo y la cantidad de paños de la pollera es la discusión y el dilema entre las personas de la tercera edad, las mujeres que visten la misma diariamente y las mujeres de las nuevas generaciones que sólo visten esta ropa en ocasiones especiales, eventos culturales y turísticos de la región.
Para los expertos en cultura, tradiciones y vivencias, la verdadera pollera de la mujer chapaca es la que se usa sobre la rodilla y con muchos paños de seda por debajo de la misma para dar forma al entorno de las nalgas y formar en la cintura la silueta de la mujer.
Con las nuevas generaciones las polleras ahora son más cortas  y con un simple paño por debajo y con menos peso, esto para que  al momento de lucir una pollera en las danzas, bailes y otras actividades culturales sea más llevadero el atuendo.
Rosaura de 55 años modista  por años en el mercado Campesino de la ciudad de Tarija de ropa típica de la región, señala que la costura de la ropa típica se la hace de acuerdo a los gustos de los clientes y dependiendo para qué ocasión se quiere lucir la vestimenta.
Reconoce que las mujeres que mejor preservan los diseños, tamaño, calidad y los detalles de la vestimenta típica de la región son de las provincias, porque a la  hora de hacerse costurar una prenda   definen bien los detalles, colores, bordados y cada una de las identificaciones de acuerdo a sus lugares de origen.
Doña Rosaura mientras ordena sus pedidos de sus clientas en su taller de costura comenta que las encomiendas de ropa que más salen, principalmente para las épocas de fiestas patronales, son para la zona alta, ya sea para los municipios de Yunchará y El Puente.
Otros de los municipios en los que su población femenina estrena mucha ropa típica son San Lorenzo, Cercado, Padcaya y Uriondo debido a la mucha actividad cultural, religiosa y patronal que existe cada año.
Las comerciantes de telas en los diferentes centros de abasto de la ciudad de Tarija comentan que las ventas también disminuyeron con el pasar de los años, por la situación económica que atraviesan las familias en la región, por la competencia y por el  poco uso de la vestimenta tradicional o criolla.
En la ciudad de Tarija quedan pocos hombres y mujeres dedicados a la elaboración y venta de prendas típicas, como en el mercado Central, La Loma, mercado Negro, El Campesino y las zonas tradicionales y antiguas como el barrio El Molino, Abaroa  y San Martín, entre otras zonas antiguas de la capital.

Mujeres de pollera en espacios públicos

POLITÍCA
En los últimos 10 años en el Estado Plurinacional de Bolivia muchas mujeres de pollera sombrero y ojotas de Tarija, ocuparon espacios de poder en instancias públicas y de decisión,  como en la Asamblea Plurinacional de Bolivia (ALPB), Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT), Gobernación y Concejos Municipales.

ORGANIZACIÓN
La incursión de las mujeres de las comunidades del área rural, dentro de la organización también ha permitido en los últimos 10 años jugar un rol importante en el liderazgo dentro  las organizaciones sociales, sindicatos, juntas escolares, asociación de regantes, clubes deportivos, grupos religiosos y de programas y proyectos productivos.

AUSENCIA
Uno de los espacios donde todavía no se ha logrado incursionar con la vestimenta de la mujer chapaca es en las universidades públicas y privadas, tanto en el nivel académico y de docencia, pese a que existen centenares de jóvenes y profesionales que vienen de padres y madres que preservan la identidad y la vestimenta de la región.