El problema del agua en Tarija, un conflicto histórico

Escrito por  Redacción central/El País eN Mar 22, 2018

La problemática del agua en Tarija se asienta sobre una paradoja ya que pese a ser un valle rico en fuentes de agua cada año sufre falta de suministro, con cortes del servicio en diferentes zonas y otras que solo reciben dos horas de agua por día.

“En 1952, Isaac Attié ya estaba preocupado porque el agua de La Vitoria ya no abastecía a los cuatro barrios que conformaban entonces la ciudad de Tarija”, según recuerda Oscar Manuel Chávez Ferreira, quien fue presidente de las juntas vecinales en la década del 80 y conoce como transcurrió la historia de la dotación de agua potable en Tarija.
Por aquellos tiempos Tarija era aún un valle surcado por una gran variedad de fuentes de agua en forma de ríos, quebradas y arroyuelos y con una población mucho menor que la que tiene ahora. “El agua no faltaba en Tarija-reflexiona Chávez-, pero nadie se ocupó de la salubridad, de los desechos, de la calidad del agua. Nadie se imaginó la cantidad de desechos que tenemos ahora”.
Esta falta de previsión fue la que llevó a que paulatinamente las fuentes de agua que tenía Tarija se fueran contaminando con las aguas servidas procedentes de los barrios que poco a poco fueron surgiendo en lugares que hasta entonces eran parte del área rural tarijeña.
De este modo se fueron agudizando dos problemas que han desembocado en un gran problema. La falta de alcantarillado que fue acabando con las fuentes y que terminaron en un gran desastre medioambiental cuyo principal referente es el río Guadalquivir.
Así, el agua es un problema para Tarija desde hace al menos seis décadas, luego de que en una de sus gestiones el alcalde Isaac Attié construyera la toma de agua del Rincón de la Vitoria para dotar de agua a la capital tarijeña.
Uno de los afluentes que fue contaminado es la quebrada de Lourdes, un barrio de la capital chapaca que, en la primera mitad del siglo XX pertenecía a la familia Navajas. “El nombre es porque ellos tenían una casa de hacienda y ahí una imagen de la virgen de Lourdes por lo que se organizaba una fiesta muy conocida y por allí pasaba la quebrada que venía desde San Pedro de las Peñas”, explica Chávez.
“Traía aguas termales, aguas tibias, que servían para que la gente que tenía problemas de salud se bañara”. Esa quebrada fue contaminada poco a poco por los desechos de las casas que dieron lugar al surgimiento de los nuevos barrios. “Pedro Antonio Flores, El Constructor, Lourdes, Primero de Mayo, entre otros, desembocan sus aguas servidas ahí”, dice.
Lo mismo pasó con la quebrada del Cementerio, que se conocía con ese nombre hasta que lo cambió por el de Víbora Negra debido al cambio de color, producto de la contaminación provocada por los desechos del alcantarillado de los barrios que la rodean y del Matadero que funcionaba en el edificio de la calle Colón, en el que funciona hoy la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).
Entre las principales fuentes de agua más o menos contaminadas, a partir de ciertos lugares, están los ríos que nacen en Calderillas y siguen por las comunidades de Pinos, Bella Vista y que se unen con el río Sola formando una sola cuenca que baja por San Andrés, Guerra Huayco y Lazareto.
Al sur está el río Camacho, que viene de las nacientes del cerro, de la zona de Chaguaya, y atraviesa comunidades como Calamuchita o El Valle de la Concepción.
Otra es la cuenca que viene de Tomatas Grande, Corana y sigue su curso por comunidades como Canasmoro, Lajas y San Lorenzo, luego Sella Méndez, Sella Cercado y se juntan en el Rancho Norte con el río Guadalquivir.
Otro afluente es el que viene desde Marquiri, Jurina, Tucumillas, el Rincón de la Vitoria, La Vitoria, los cuatro Erquis, Coimata, que se une con el río Guadalquivir. Todos estos ríos reciben las aguas servidas de las comunidades y poblados que las circundan, en mayor o menos medida, según explica Chávez.
Pero el río que ha sufrido de manera escandalosa la contaminación, producto del crecimiento poblacional de Tarija es el río Guadalquivir, el río grande que atraviesa la ciudad y recibe las aguas servidas de todos los barrios de Tarija que no cuentan con alcantarillado sanitario.
Cuando el crecimiento de Tarija fue acelerándose más y más a partir de la década de los 80, el problema de falta de agua se hizo más evidente y las autoridades debieron pensar en las formas de solucionar esta carencia de un elemento vital para la población.
El agua para Tarija fundamentalmente proviene del Rincón de la Vitoria desde donde se traía primero en canales descubiertos hasta la planta de tratamiento ubicada en Alto Senac, “luego han ido tapando el canal poco a poco porque fue creciendo la cantidad de animales de los vecinos, surgió la necesidad de tapar para que no se contamine el agua que es tratada”, explica el entrevistado.
Cuando se hizo realidad la preocupación del alcalde Attié y comenzó a faltar el agua se implementó el sistema de la galería filtrante de Las Tipas, que se alimenta con aguas provenientes del río Guadalquivir, la cual, con bombas, se lleva a la planta de tratamiento de Senac y luego se distribuye a la ciudad desde los depósitos de La Loma.
También hay una galería de Tomatitas, que viene por un lado de la carretera Panamericana, viene por el Mercado Campesino y llega al mercado La Loma y se distribuye a los barrios Los Álamos y otros por esa zona. “Esa galería ha secado al río Gualdalquivir muchas veces”, según comenta Chávez.
Además explica que se ha recurrido a la necesidad de complementar estas captaciones de agua con 10 o más pozos con el financiamiento de la Corporación de Desarrollo de Tarija, que han abastecido a algunos barrios y muchos de los cuales han dejado de funcionar porque se han secado. Una circunstancia por la que Chávez considera que se debe pensar en proyectos que constituyan una solución definitiva al problema del agua.
Una solución que se ha trabajado en forma de proyectos hace unas tres décadas, según explica, era la de recurrir a tres acuíferos: Calderillas, Pinos y Sola. Pero para captar agua de ahí se necesita hacer tres presas, para poder reunir agua y traerla a Tarija y dejar agua para la comunidad y para su riego.
Estos proyectos fueron elaborados cuando existía aún la Corporación de Desarrollo de Tarija (Codetar), de ese proyecto desempolvaron los de la presa de Huacata y Sella, “los sacaron de los archivos e hicieron Huacata”, cuenta.
Actualmente existe el proyecto de micropresas de la zona de San Lorenzo hacia la cordillera de San Lorenzo, donde está la presa en Falda la Queñua, se trata de la presa de Marquiri para dotar de agua para San Lorenzo y que podría servir para dar agua a la ciudad también.
Sin embargo, para Chávez, el proyecto de presas para captar agua de Sola es el que se debería retomar ya que con él se solucionaría el tema del agua para Tarija por al menos 50 años.

Avanzamos en el problema del agua según Paz
De acuerdo al alcalde Rodrigo Paz se ha trabajado como prioridad en el tema del agua. Así aseguró que se ha pasado de ser una ciudad de 7 millones de litros de agua al día a una ciudad de 20 millones de litros al día y hasta finales de la gestión pasada a 50 millones de litros al día.
Para eso se hizo un proceso financiero. “El agua era un tema central que no había sido atendido nunca por parte de las instituciones públicas de la provincia y nosotros hemos encarado esto como un tema fundamental, pero a raíz de todo ello junto a la visión de la gente”, explicó.

Plantas de tratamiento

El problema de las lagunas de oxidación es una piedra que se arrastra por años, durante más de una década nadie hizo caso a los vecinos de San Luis en sus reclamos. Tampoco se hizo mucho con las tantas campañas de salvar al río Guadalquivir. Para resolver el problema de contaminación de las aguas, Tarija necesita que las dos plantas de tratamiento de aguas residuales, la de San Blas y la de San Luis, se concreten.
Fue el presidente Evo Morales quien en plena campaña del referéndum del 21 de febrero de 2016, prometió recursos para la planta de tratamiento del barrio San Luis. Sin embargo, cuando el alcalde Rodrigo Paz y el gobernador Adrián Oliva quisieron hacer efectiva aquella promesa unos meses después, la cuestión empezó a complicarse.
Más aún una nueva esperanza surge, pues Evo Morales en estos últimos días confirmó la ejecución del proyecto de la macroplanta de tratamiento de aguas residuales para la ciudad de Tarija.
El presidente instruyó al Ministerio de Medio Ambiente y Agua, que proceda con los trabajos de licitación, para tener a la empresa que se encargue de realizar el estudio del proyecto.
Pero también se proyecta la construcción de la planta de aguas residuales de San Blas, que pretenden realizar la Alcaldía con la Gobernación.
Respecto a la última el secretario de Medioambiente del Gobierno Municipal de Cercado, Álvaro Orozco, informó que las empresas interesadas en adjudicarse la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales que se ubicará en la zona de San Blas tienen un plazo de 60 días para presentar sus propuestas.