Tarija en los tiempos de la Guerra del Pacífico

Escrito por  Redacción central/Agencias Mar 23, 2018

Históricamente, el sentimiento por la pérdida del Pacífico no ha tenido la misma intensidad en oriente que en occidente; sin embargo, hay registros de la participación de los habitantes de estas regiones en el conflicto bélico. Si bien el trauma causado por la pérdida del Pacífico fue menos sentido en el oriente boliviano y Tarija que en el occidente, esto no significa que estas regiones no hayan participado de una u otra manera en el conflicto bélico de 1879, ni tampoco —como anota el expresidente Carlos Mesa— que estén en contra de la histórica demanda marítima.

La historiadora cruceña Paula Peña afirma que la guerra (1879-1880) afectó a todo el territorio. “Las municipalidades y las ciudades mandaron sus aportes en metálico y hombres”. El historiador y diplomático Ramiro Prudencio señala que existió, aunque poco numeroso, un regimiento procedente de Santa Cruz que fue a La Paz, donde fue recibido por un tiempo.
“Los muchachos querían ir, pese a que Hilarión Daza ya estaba en Tacna. Insistieron y fueron, aunque se les había pedido que no lo hagan. Participaron en la Batalla del Alto de la Alianza”, señala. Hubo otro “pequeño contingente” que llegó del Beni que “se unió en La Paz al grupo de cruceños. Si bien eran pocos, demostraron gran patriotismo”.
El libro Aclaraciones históricas sobre la Guerra del Pacífico, de Roberto Querejazu Calvo, relata: “De acuerdo con la separación de clases sociales que existía en la época, los llamados ‘jóvenes decentes’ o juventud de la clase blanca se alistaron en la ‘Legión Boliviana’ con sus propios caballos y con armas de su propiedad, quienes poseían rifles. Los de La Paz y Oruro integraron el batallón ‘Murillo’; los de Cochabamba, el ‘Vanguardia’; los de Sucre, Potosí y Camargo, el de los ‘Libres del Sur’; los de Santa Cruz y Trinidad, el escuadrón ‘Velasco’ y los de Tarija el escuadrón ‘Méndez’”.
De éstos últimos, Prudencio afirma que nunca llegaron a entrar en combate. Aunque Querejazu da más detalles: “Potosinos y tarijeños quedaron vagando durante meses en la altipampa a las órdenes del general Narciso Campero y sólo llegaron a la zona a principios del año siguiente (1880)”. Los cruceños y benianos (del destacamento “Velasco” llegaron al campo de operaciones) el 13 de octubre, señala.
De acuerdo con ese texto, la “clase mestiza de Santa Cruz y el Beni” no fue llamada. No obstante, la “juventud mestiza de las demás ciudades y capitales de provincias (en su mayoría artesanos, maestros, oficiales y aprendices)”, fueron a dar a los batallones de infantería: los del departamento de La Paz al “Victoria”, “Illimani 2”, “Paucarpata” e “Independencia”; los de Cochabamba al “Aroma”, “Viedma” y “Padilla”; aquéllos de Chuquisaca al “Olañeta”; los de Oruro al “Dalence”; los de Tarija y Potosí, al “Bustillo”, “Ayacucho”, “Tarija” y “Chorolque”.
Meses antes, cuando se fue esparciendo por el país la noticia de la invasión chilena —tardíamente a causa de la falta de telégrafo en Antofagasta— y llegó a Santa Cruz y Trinidad “hubo manifestaciones similares con profunda fe bolivianista. Desgraciadamente, la prensa no registró detalles para la historia”, afirma el estudio de Querejazu.
En cuanto a Tarija, señala que la información llegó el 1 de marzo de 1979. “En vista de las noticias llegadas de Tupiza, el pueblo marchó por las calles eufórico de patriotismo y suscribió un documento de adhesión al Gobierno y de ofrecimiento de servicios y personas hasta el sacrificio final”.
Ya en el combate, el beniano Daniel Velasco registra en su libro La Leyenda de Avaroa que el Gobierno habría enviado a un representante para responder negativamente a la rendición. En marzo de 1879, el elegido habría sido un cruceño, el comisionado Menacho, cuyo nombre se pierde en la historia. El enviado habría sido desaparecido por los chilenos. También es rescatado el nombre de la enfermera de origen cruceño Ignacia Zeballos, quien fue, posiblemente, una de las pocas mujeres presentes en la batalla más importante de la Guerra del Pacífico: la batalla del Alto de la Alianza.
Destacaron de igual manera los médicos cruceños Bailón Mercado y Zenón Dalence. En el campo militar se menciona al coronel Castro Pinto, quien comandó la resistencia en los corredores de Tacna. Perdida la guerra, 25 años después, poco antes de la firma del Tratado de Paz y Amistad, hubo una gran tensión entre los parlamentarios nacionales, cuenta la historiadora Peña. Entre ellos estaba el cruceño Pablo E. Roca, que se negó a firmar el tratado y “fue sujeto de un atentado posterior”. Parte de la opinión pública boliviana de esa época se opuso a la firma del mismo. “Desde el oriente se envió al Congreso el famoso Memorándum de 1904, en el que queda clara la posición de la región sobre ese desastre firmado por diputados y senadores”.
Sin embargo, si bien es rescatable la actitud de Roca en ese momento, su postura no fue aislada entre los parlamentarios de ese año. Así, Prudencio calcula que la diferencia en la votación fue muy escasa, “algo así como 30 diputados que votaron a favor de la firma contra 20 en contra, entre los que incluso había gente del partido oficialista, el Liberal. Nunca hubo simpatía por el Tratado, ni siquiera la tuvo el Gobierno, estaba presionado por todo lado, el Brasil, Paraguay y Perú”. Así es cómo la historia registra la participación oriental y de Tarija en la Guerra del Pacífico, que si bien fue menor a la occidental —no sólo a consecuencia de factores demográficos, sino también por las distancias en un país extenso— no debe ser olvidada.

Tarija en tiempos
de guerra
Después de la invasión hecha por el ejército chileno al puerto de Antofagasta las reacciones en el país no se hicieron esperar, para Tarija no pasó desapercibida la noticia. La guerra del Pacífico encontró a una Tarija debilitada por los constantes cambios del poder local, esto afectaría a la economía tarijeña puesto que los principales, productos escaseaban y/o el precio era demasiado elevado, Bernardo Trigo dice al respecto: “el año de la guerra fue de hambre y peste... la demanda (de productos comestibles) se intensificó aún más con la guerra viéndose a diario las calles invadidas por recuas enormes de acémilas que venían de Camargo, Tupiza, Cotagaita, Lípez y Portugalete, y los grandes depósitos existentes en las haciendas de Santa Ana, San Luis, La Compañía, comenzaron a agotarse. El mercado público era un jubileo de gente que luchaba por adquirir artículos de primera necesidad” (Bernardo Trigo, 1934, pág. 259)
La preocupación de la prefectura pasaba por las constantes agresiones de los indígenas en el chaco a esto se refiere el prefecto de entonces en un oficio enviado el 26 de septiembre de 1878 al Ministerio de Guerra que dice: “no puede ser más lamentable el triste estado en que se encuentran los laboriosos vecinos de la provincia del Gran Chaco, que diariamente tienen que lidiar con las hordas salvajes que amenazan vidas y sus propiedades” (Trigo Pacheco, 1930, pág. 90).
El prefecto de Tarija que elevaba estos informes, para el momento de la guerra era Bernardo Trigo Hevia y Vaca, quién estuvo en ese cargo desde febrero hasta agosto de 1879, siendo la principal característica de esa su gestión la difícil coyuntura económica que le tocó atravesar.
Con respecto a la guerra misma el primer documento oficial emitido desde la prefectura tarijeña a sus provincias señalaba lo siguiente:
28 de febrero de 1879
Circular
Al sor. Sub prefecto de la Provincia de...
Señor:
Por el boletín que incluyo a este oficio tendrá conocimiento del escandaloso atentado perpetrado por el gobierno chileno en el territorio boliviano de 14 del mes que expira.
Ante semejante ultraje a la dignidad nacional, con una infamia sin ejemplo en los anales de la hermosa historia, justo es que estalle la indignación de todo boliviano de corazón que innumerables veces ha dado referentes pruebas de sus elevados sentimientos de amor patrio, se prepara con toda la energía que sugerirle pudiera el honor mancillado a hacer espiar al infame gabinete de Santiago el rudo ataque e ignominiosa mancha que ha estampado a Bolivia, nuestra querida patria.
Esta prefectura que se digna representante del honor, dignidad nacional en este departamento, no ha podido menos que tomar la actitud que exige tan angustiosa situación, ha dictado todas las medidas necesarias para vengar tamaño agravio.
Esa provincia que siempre ha manifestado su firmeza, vigor por la conservación de la integridad nacional, es tiempo de que la espada en la mano de la patria en el corazón, corra presurosa en defensa de su santa casta, de sus derechos vilmente conculcados.
Al recibir este oficio se servirá hacerlo publicar por bando nacional solemne, invitando a todo ese patriota vecindario a una inmediata formación de la guardia nacional, con arreglo al supremo decreto de 14 de junio de 1871, hasta que el jefe supremo del estado ordene lo que estimase conveniente, lo que le será comunicado oportunamente. Para igual fin, trascribirá u. esto mismo a los S.S. corregidores de su dependencia, instruyéndoles acerca de la manera en que deben proceder o verificar tal operación.
De la actividad de u. gravedad del asunto se espera el más puntual cumplimiento al tenor de este oficio.
Bernardo Trigo (3) (Tarija P.d. Marzo, 1879)
De este oficio resaltamos algunas ideas centrales; Primero: se hace conocer a los subprefectos el atentado perpetrado por Chile dos semanas después del hecho, dado que uno de los mayores problemas para el departamento fue la falta de comunicación con los centros de poder; Segundo: insinuaba la conformación de la guardia Nacional para la defensa de suelo patrio. Así la guerra del Pacífico para Tarija comienza un 28 de febrero de 1879.
La noticia de la invasión hecha por los chilenos se transmite telegráficamente, cuyo recorrido fue Buenos Aires Tupiza y de esta población a Tarija vía chaski, la misma noticia que fue confirmada en Tarija con la llegada de un oficio enviado por el Sub prefecto de Chichas donde mencionaba la toma de los puertos de Antofagasta y Mejillones.
Los chaskis (correos) que trajeron la noticia desde Tupiza ingresaban al valle por el actual tramo de La Patanka.
Para el día jueves 27 de febrero de 1879, a horas doce del mediodía reunidos en el salón de la municipalidad, el pueblo de Tarija a través de sus autoridades juraba “lavar” la mancha que el gobierno de Santiago de Chile había hecho. Haciendo alardes de hurras y bravos el pueblo manifestaba su indignación por el ultraje chileno.
Con fecha 28 de febrero y remitido desde el Ministerio de Guerra de Bolivia, (3) (Tarija P. d., 1879, fecha 13 de Marzo) se ordenaba la organización de las Guardias Nacionales de los departamentos. La respuesta oficial por parte de la prefectura exteriorizaba que el departamento de Tarija esperaba alcanzar el cupo de 4.000 plazas y que estos hombres estarían organizados en los siguientes cuerpos:
Capital: Batallón Granaderos de Tarija Cuerpo de Rifleros de Tarija
San Lorenzo: Regimiento San Lorenzo - 2 escuadrones
Tomayapo y Yunchará: Batallón Tomayapo
Concepción: Regimiento Concepción - 3 escuadrones
+Santa Ana: Regimiento Santa Ana 2 escuadrones
San Luis: Escuadrón San Luis
Salinas; Escuadrón Salinas
De todos los cuerpos mencionados, sólo se presentaron las plazas pertenecientes a la capital tarijeña, tropas de San Lorenzo, de Concepción, algunas de Tomayapo y otras zonas de la actual provincia Méndez.
Ya el 7 de marzo el prefecto de Tarija envía a su par de Cobija una nota indicando que: “las guardias nacionales se encuentran ya perfectamente organizadas y el número de individuos que la componen sube de 4 .000 hombres abnegados y patriotas” (3) (Tarija P. d., Marzo 1879)
Suponemos que el espíritu patriota del Prefecto animó a enviar esta carta porque - hasta pocos días antes de la partida de las tropas tarijeñas- éstas no estaban ni completamente organizadas ni suficientemente numerosas como anuncia en su nota.
La cantidad de armamento recolectado en la ciudad de Tarija hasta el 20 de marzo de 1879 era de: 4 rifles de diferentes sistemas y 10 escopetas de caza. Las autoridades esperaban aumentar ese registro con las listas de las provincias y las requisas que iniciadas. En lo que respecta a las frazadas se habían conseguido 10 y esperaban que desde el punto de Camacho se remitiesen 100 más.
Una dificultad para la Prefectura era el pago por la compra de todo lo necesario, anticipando la mitad de lo comprometido, en ese aspecto existían dos complicaciones, la primera: el Tesoro Departamental no tenía dinero. Una muestra de ello era que los sueldos de su personal no se pagaban desde octubre de 1878. La segunda complicación es que la prefectura carecía de órdenes del Ministerio de Hacienda para procurar fondos y por tal motivo los contratistas pedían fianzas de bienes raíces, patrimonio que la Prefectura tampoco tenía.
Otra preocupación es que no existían recursos logísticos suficientes para alimentación y vestimenta de las tropas formadas. El tema de transporte de armamento, alimento y frazadas también se complicó por las pocas acémilas existentes en la ciudad, pues la mayoría estaban empleabas en trasladar granos con rumbo a las provincias.
Para el fin del mes de abril de aquel 1879, se tenía ya una conformación base de tropas que formarían luego en la 5ta. División, esas tropas eran de diversa procedencia, así tenemos:
• Concepción ofreció en un principio 2.601 soldados sin contar oficiales, después se ofrecen 2.000 de los cuales 1.240 concurren y de esos sólo 270 eran aptos, existiendo todavía entre ellos casados.
• San Lorenzo ofrece 1.500 hombres, llegan 240 hombres, aunque la mayoría eran casados y ancianos.
• La capital de 400 plazas, solo ingresan a la tropa como efectivo 190 soldados.
Toda esta tropa alcanza inicialmente el número de 620 plazas de las cuales se restan por diversos motivos 180 quedando un efectivo total de 440 plazas existentes hasta el 21 de abril de 1879.
Para el 8 de mayo de 1879, las fuerzas acantonadas en Tarija debían iniciar el periplo. Se convocó a formación en la plaza central y en misa de campaña celebrada se bendijo a la tropa, iniciando la marcha cerca las 10 de la mañana.
Según investigación histórica las batallas en las que sobresalieron las tropas tarijeñas fueron la de Canchas Blancas y la del Alto de la Alianza.

Fuentes:
- Investigación de Ricardo Aguilar Agramont
-Libro: Odisea tarijeña en la Guerra del Pacífico Victoria en Canchas Blancas Gloria en el Alto de la Alianza