Lunes, 20 Noviembre 2017

Ojotas, sombrero, bigotito, chapaco de los de adentro. En la mano lleva una fotografía de un rostro, seguramente un familiar. Los custodios hacen la vista gorda. El hombre alarga su brazo y logra colocar la imagen en la mano de San Roque. Apenas unos segundos. Su rostro se relaja, sus ojos tornan hacia arriba. Guarda la imagen cuidadosamente en el bolsillo interno de su chamarra de cuero y desaparece en la multitud.