Últimas elecciones dieron al MAS un respaldo municipal

Escrito por  La Paz / ANF Dic 20, 2017

Aunque más del 50% de los electores bolivianos optó por anular su papeleta de sufragio en las elecciones judiciales del pasado 3 de diciembre, en el 68% de los municipios del país se impuso el voto a favor de cualquiera de los candidatos a altos magistrados.

En Bolivia, la demografía parece contradecir a la geografía, es decir, más habitantes en menos territorio pueden dirimir escrutinios nacionales, pero quizás no pueden contar, por ejemplo, con una mayoría de alcaldes. Si esta tendencia electoral se repite en las elecciones presidenciales de 2019, el actual partido de gobierno podría sostener su control territorial sobre la mayor parte de la superficie nacional, a pesar de haber perdido la mayoría poblacional.
Este dato tiene implicaciones sobre la gobernabilidad futura, porque ganar las elecciones no equivaldrá necesariamente a tener las riendas sobre el territorio, espacio en el que, por ejemplo, se dieron prolongados bloqueos de caminos entre los años 2000 y 2005. Una futura oposición masista a un gobierno nacido en las urnas desde la oposición podría atrincherarse en una resistencia campesina compacta y beligerante capaz de desestabilizar la alternancia en el poder central.
Los datos de las recientes elecciones judiciales revelan que la fuerza del Movimiento al Socialismo (MAS) se concentra en 231 de los 338 municipios del país, en los que el voto válido superó al nulo, en algunos casos con porcentajes tan altos como el 77 o 73% en lugares como San Pedro de Curahuara del departamento de La Paz o Villa Tunari en Cochabamba, respectivamente. En las últimas elecciones municipales de 2015, el MAS ganó casi de forma coincidente, 229 alcaldías, dos menos que la cantidad de victorias locales del voto válido este año. En tal sentido, en 2017 se habría dado, más que un retroceso, una ratificación de la fuerza territorial del partido en función de gobierno.
Esto ayuda a comprender por qué a pesar de que en las 9 ciudades principales del país ganó el voto nulo, en el escrutinio nacional éste solo supero la mitad más uno. Así, mientras el voto urbano fue claramente adverso al gobierno, el rural balanceó claramente el resultado final y se transformó en un contrapeso, que hoy alienta la esperanza oficialista en una tercera reelección.
El respaldo a la oposición, cuyas fuerzas políticas y ciudadanas agitaron la consigna del voto nulo, se hace sentir en el 31% de los municipios, que aunque solo son 107 de los 338 del país, son, al mismo tiempo, los más poblados. La mayor concentración de votos anulados se encuentra en la ciudad de Potosí con el 73%., seguida por el 69% en Portachuelo, Santa Cruz. La capital cruceña es la tercera urbe con más voto nulo con el 66%. En el cuarto lugar están Tarija y La Paz con un 64%, solo un punto porcentual por encima de Sucre.

Archivo Nacional

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