Domingo, 24 Septiembre 2017

Cifras de Margarita reabren el conflicto por las regalías

Escrito por  Redacción Central/El País eN Sep 07, 2017

La “confesión” de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sobre la incorrecta aplicación del factor de distribución de regalías entre los campos Margarita y Huacaya lleva el conflicto a un nuevo estadio. Las suspicacias ya existían. La forma en que se forzó la conectividad de los dos campos y la manera en la que se gestionó el estudio, el factor de distribución y su posterior aplicación no dejó satisfecho a Tarija, que era el único que perdía en esta operación. La confirmación de YPFB, mediante documentación oficial, de la aplicación irregular de al menos 450 millones de bolivianos en cinco años, viene a constatar los peores presagios.

Así lo confirmaron personalidades políticas de diversas tendencias, incluidos algunos voceros oficiales del Movimiento Al Socialismo, como Amanda Calisaya e Ignacio Soruco, asambleísta departamental una y plurinacional el otro y ambos en las comisiones que legislan sobre el tema. Calisaya y Soruco, para no romper la disciplina, alegaron desconocimiento y señalaron que pedirán un informe detallado, si bien la información es oficial.
En Tarija las organizaciones sociales empiezan a coordinar acciones, si bien ninguna de ellas atraviesa su mejor momento. El comienzo del declive del Comité Cívico empezó precisamente con el asunto Margarita y los fatídicos días de 2012 cuando después de una semana de férreo bloqueo ciudadano la práctica totalidad de la institucionalidad tarijeña claudicó ante el ministro de la Presidencia de aquel entonces, Juan Ramón Quintana, el duro del gabinete durante muchos años. Con el paso del tiempo ha quedado todavía más en evidencia la inutilidad de aquel acuerdo.

Una larga historia
El megacampo Margarita fue sin duda el descubrimiento de reservas de gas más importante de la primera década del siglo XXI. Un tanto anotado en la cuenta de Repsol pese a que el trabajo en la zona venía de largo. El megacampo Margarita desató muchas expectativas y fue el protagonista de la Guerra del Gas en 2003 que acabó desalojando a Gonzalo Sánchez de Lozada del poder. Repsol y sus aliados habían maquinado un plan para exportar gas al norte de México y sur de Estados Unidos, concretamente a California.
El proyecto conocido como el GNL Pacífic, similar al que la misma Repsol gestionaba por el Atlántico con Trinidad y Tobago, contemplaba unas cifras opacas e irrisorias, el beneficio iba a resultar mínimo y, en caso de caída del indicador, podía haber resultado que Bolivia acabara pagando parea que se le llevaran el gas. Pero poco de eso importó, lo que finalmente motivó el rechazo popular y la movilización fue que el proyecto contemplaba la exportación a través de Chile, el vecino menos grato de Bolivia.  
La caída del proyecto no significó que Repsol bajara los brazos, más al contrario, Margarita se convirtió en uno de sus proyectos estrella en América y con las reservas multiplicadas que se manejaban en aquel entonces, cuando rondaban los 50 trillones de pies cúbicos, le sirvieron para mover algunas fichas en el mercado de valores de Estados Unidos y que le reportaron algunos beneficios y otras decepciones, cuando se denunció la anotación irregular de las reservas bolivianas como método de revalorización. El consultor Ramiro Paz Cerruto intercedió ante la autoridad de supervisión (SEC) para precipitar sanciones contra la española por este hecho.
La nacionalización de los hidrocarburos de 2006, que tuvo como escenario el megacampo San Alberto, tampoco restó incidencia al megacampo Margarita ni a Repsol, que tras maniobrar para sacar del Ministerio de Hidrocarburos al ministro de la nacionalización, Andrés Soliz Rada, logró firmar nuevos y cómodos contratos que eludían los puntos más conflictivos del decreto. Hoy siguen vigentes.
El poder de Repsol en Bolivia fue en crecimiento y su explotación resultó estratégica. Repsol extraía de Margarita, enviaba a Campo Durán que controlaba a través de YPF y Refinor, separaba licuables y vendía por toda Argentina. El negocio de los líquidos, por los que Argentina no paga, nunca fue bien aclarado pero las fotos entre Antonio Brufau, presidente de Repsol y Evo Morales siguieron repitiéndose.
Ni siquiera cuando Cristina Fernández de Kirchner, aliada de Morales, decidió nacionalizar YPF las relaciones en Bolivia se resintieron. Más al contrario, se aceleró la construcción de la Planta Separadora de Líquidos por parte de otra española, Técnicas Reunidas, suministrada principalmente desde Margarita.

Margarita local
La nacionalización de YPF, en abril de 2012, coincide casi con las fechas en que culminaba el plan para repartir las regalías de Margarita y Huacaya entre Tarija y Chuquisaca. La política siempre rodeó al megacampo Margarita.
La conectividad de campos y el reparto de regalías fue una idea gestada durante los años de Mario Cossío, Sabina Cuéllar y el pulso entre el Gobierno y la Media Luna. Las ofertas de analizar la conectividad se llegaron a firmar en cartas intercambiadas entre ambos prefectos cuando el tarijeño buscaba seducir para sumar a la chuquisaqueña, un departamento que resultaba clave para voltear numérica y simbólicamente el tablero.
En 2012, cuando se concretó la distribución, la Media Luna ya era historia, Mario Cossío había huido y Sabina Cuéllar enfrentaba peligrosos juicios. En Tarija gobernaba cómodamente el interino Lino Condori y en Chuquisaca un desconocido Esteban Urquizu. La pérdida de regalías de Tarija apenas se sintió porque se multiplicaron los precios internacionales mientras que en Chuquisaca sirvieron para apuntalar la gestión de un Gobernador cuestionado. Tarija estaba perdida, pero el MAS retuvo en 2015 Chuquisaca por un pequeño porcentaje de votos muy cuestionados.
En la víspera de una nueva campaña electoral el megacampo Margarita y su conectividad con Huacaya vuelve a dar que hablar, resultado de una incorrecta distribución de regalías a priori contemplada en los documentos oficiales de YPFB.

 

El megacampo Margarita,
“la joya de la corona”

El megacampo Margarita – Huacaya es hoy por hoy la “joya de la corona” de la explotación hidrocarburífera en el país. Repsol, la española, administra esta joya desde principios de siglo y, de acuerdo a las propias declaraciones del presidente de Repsol, Antonio Brufau y de su lugarteniente en la región, Diego Díaz Baldasso, no tienen intención de soltarla en el corto plazo.
El presidente Evo Morales tampoco tiene intención de otra cosa. Menos su equipo de hidrocarburos comandado por el Ministro Luis Alberto Sánchez, que en pasados días celebró el interés de Repsol por quedarse con la zona de Iñiguazú, al sur de Caipipendi y ya explorada por PDVSA, que envuelta en sus propios problemas, optó por la retirada. YPFB quedó con el material importante en sus manos, pero lejos de intentar cumplir con su papel constitucional, parece cederá a Repsol esa información.
El campo Margarita ha llegado a superar la producción de 19 millones de metros cúbicos diarios y ya es el más importante del país. Con él se satisfacen un tercio de las necesidades de abastecimiento propias y de exportación. Entre sus pozos cuenta con algunos de los más productivos del continente.
Los proyectos actuales de Repsol en el área Caipendi, la que tiene en concesión junto a Shell y BG y que es sobre la que se pinchó Margarita y Huacaya, están los campos de Boyuy y Boicobo, al norte y al sur respectivamente. Las operaciones recién han empezado en Boyuy y las cifras de expectativa son altas, pues se llegó a hablar incluso de repetir el contenido de Margarita, por encima del trillón de pies cúbicos.
Analistas y expertos advierten de la velocidad con la que se han puesto a trabajar los pozos en el área e incluso se ha cuestionado la solidez de la estructura al haber sido expuesta a fuertes cargas para cumplir con los compromisos de exportación con Brasil y Argentina.
Hasta el momento no se han encontrado reservas que puedan sustituir a las consumidas en los años que se lleva explotando el megacampo. Se espera que Boyuy y Boicobo cumplan esa función.

 

Margarita, momentos
de tensión

Adiós a Goni

El megacampo Margarita fue el epicentro del terremoto que sacudió Bolivia y acabó por hacer huir al presidente en helicóptero. De las entrañas del megacampo debía salir el gas para cumplir con el proyecto LNG Pacific que Repsol había diseñado para llegar a Estados Unidos. El negocio era ruinoso para Bolivia, pero lo que desató el conflicto fue la intención de utilizar los puertos chilenos para ello.

Media Luna de conveniencia

Entre 2006 y 2008 el país se polarizó entre los partidarios del nuevo Gobierno del MAS y los viejos líderes refugiados en las provincias. Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija vinieron a conformar un bloque opositor que fue bautizado como “Media Luna”. Por momentos se unió Cochabamba y Chuquisaca, a cuya Prefecta Sabina Cuéllar se le hicieron varios ofrecimientos de compartir regalías de Margarita.

Factor de Distribución, más división

Entre 2011 y 2012 el Ministerio y YPFB aceleraron los planes de conectar Margarita y Huacaya y ceder regalías a Chuquisaca. Para entonces ya no había Media Luna y los afanes se habían dispersado. La sustracción de recursos quedó opacada por la gran cantidad de recursos que llegaron a Tarija fruto de los precios del gas disparados en el mercado internacional. La incorrecta aplicación del factor se denunció en diferentes ocasiones.

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