El microtráfico de la marihuana irrumpe en el pueblo weenhayek

Escrito por  YENNY ESCALANTE F./EL PAÍS EN Dic 18, 2017

El ingreso de la marihuana al pueblo indígena weenhayek del municipio de Villa Montes se ha convertido en una de las principales preocupaciones para los padres de familia, pues muchos de sus hijos adolescentes probaron la droga y ahora es casi imposible erradicarla. Los comunarios identificaron al supuesto distribuidor, quien es un menor de edad, hijo de una familia que vive en la zona. “Sus padres ya perdieron el control sobre él”, cuentan los vecinos.

Los weenhayek habitan en el Chaco, en la parte derecha del río Pilcomayo. Es un pueblo cazador y recolector que trabajan para el sustento diario pues no tienen la “costumbre” del ahorro. En la actualidad su principal actividad es la pesca, con las ganancias de la misma sustentan a sus familias. Están regidos por un Capitán Grande y su religión oficial es el Evangelismo.
El lugar donde habitan, en Villa Montes del departamento de Tarija, es un paraje verde, florido y prototípico del Chaco Sudamericano. A lo lejos sólo se observa un paisaje verde, lleno de vida y armonía con los animales. Hay muy pocos caminos y las casas están casi pegadas una de la otra. El suelo de tierra permite a los niños jugar con los pies descalzos, los enormes árboles de algarrobo les obsequian su fruto para que puedan consumirlo, pero no todos lo hacen. Las casas están hechas de madera, ladrillo o adobe. En esa región chaqueña hace “demasiado” calor, pero no para las familias indígenas, quienes viven allí desde hace años y se adaptaron a la perfección al clima. Todo parece un lugar idílico, pero hasta ahí ha irrumpido el fenómeno de la droga.
Los adolescentes asisten de forma regular a sus unidades educativas y es allí donde se da el microtráfico de la marihuana. En primera instancia, cuentan, se empezó a repartir gratis para crear adicción en los menores de edad, pero ahora deben comprarlo. Los padres muestran su preocupación y aseguran que es responsabilidad del Capitán Grande coadyuvar, en apoyo conjunto, para conseguir eliminar esa droga.
Un representante de los pescadores,  Z.R. expresó su intranquilidad por la situación que viven sus hijos porque desde hace un tiempo el microtráfico de drogas ingresó para quedarse en su comunidad.
“Los chicos mucho consumen cigarro, tal vez por no tener trabajo, los chicos más se dedican a eso”, afirmó. Informó que la región donde vive es conocida como “zona roja” por su proximidad al Paraguay, principal productor y exportador del continente, y cada quien “se arregla como puede”.
Capirendita es la comunidad donde hay mayor consumo de marihuana. “Antes no conocíamos nosotros la marihuana pero ahora aquí abunda mucho, y como no hay control es peor para los jóvenes y para las chicas. Totalmente no hay control”, añadió.
El País eN visitó el lugar y mientras pasábamos en la movilidad, de entre la maleza salieron un grupo de cinco adolescentes, quienes fumaban marihuana. Los indígenas afirman que uno de los distribuidores es un adolescente de 13 años. Es hijo de una familia weenhayek, pero sus padres perdieron el control sobre él. Cuando no tiene dinero para comprar la marihuana empieza a robar las cosas de sus vecinos.
Otro de los principales lugares donde circula esta droga es en San Antonio, donde los mismos comunarios también la venden. “Ahí hay un joven que vende y de aquí van los chicos (a comprar), roban cualquier cosa para traer de allá la droga”, sostuvo Z.R.
Recordó que antes los Ancianos (autoridades) de la Iglesia intervenían cuando alguien tenía problemas, y así se arreglaba todo. No obstante, hoy no es así y se está perdiendo esa costumbre. Otros pobladores de Capirendita, responsabilizan al Capitán Grande por no trabajar como se debe por su pueblo.

El apoyo externo
El Centro de Estudios Regionales para el Desarrollo de Tarija (Cerdet) es una organización no gubernamental que trabaja con las comunidades indígenas del Chaco, y entre ellas, los weenhayek.
Además de brindarles apoyo en capacitaciones para la producción y asesoramiento legal para resolver temas limítrofes y sus titulaciones, les brinda ayuda para sacar a los adolescentes y jóvenes de la adicción al tabaco, el alcohol y la marihuana.
El director, Guido Cortez, refirió que identificaron un problema grave en los pueblos weenhayek, pues los adolescentes desde los 13 años ya empiezan a consumir la marihuana.
“Muchas veces son hijos de madres solteras, o que el padre no está presente y la madre trabaja elaborando artesanías y el niño sale todo el día a pasear y se forman pandillas y hay otros problemas de la violencia y todo esto está vinculado con el tema del alcoholismo, el tema de la droga, la violencia sexual, las pandillas actúan principalmente en la noche”, dijo.
Añadió que estos problemas se dan por la falta de contención familiar, la falta de educación y un plan de vida para los niños y adolescentes.

 

el
apunte

Pocas acciones
para resolver
el problema
de la droga

El País eN consultó al subalcalde del Distrito 5 del pueblo weenhayek, Nestor Nocu, sobre las políticas públicas que prevé implementar para hacer frente al microtráfico de marihuana que se da en las comunidades indígenas, y éste no dio una respuesta concreta sobre el tema.
“Como ustedes entenderán, de acuerdo a las raíces ancestrales esto no lo conocíamos. Vemos a la juventud y a la niñez, pero nosotros siempre estamos tratando de hablar de cómo poder socializar con las autoridades competentes, para integrar cómo podemos hacer”, sostuvo.
Agregó que van a priorizar el tratamiento de ese problema para evitar que se incremente con el paso del tiempo.