Haru Matheo, el pequeño gran guerrero que lucha por su vida

Escrito por  Danitza Montaño T/El País eN Mar 02, 2018

Haru Matheo Martínez Cuellar es el nombre de un pequeño guerrero de dos años y seis meses. Hasta ahora ha superado, a paso firme, todos los obstáculos que le ha puesto la vida.
A su corta edad ya ha pasado por cuatro cirugías y hoy con la fuerza de siempre espera la quinta. Su historia… aunque es dura, merece ser contada, pues es un ejemplo de valentía.

Esmeralda Cuellar Sroubek y Himbler Martínez Rivas son de Guayaramerín- Beni, ellos se conocieron en el mismo pueblo. Esmeralda es ama de casa y Himbler era moto-taxista, pues ahora vendió hasta su motocicleta para solventar los tratamientos de su hijo.
Himbler nos cuenta que Haru Matheo es el quinto hijo de su esposa y el tercero de él, ya que cuando conoció a Esmeralda, ella ya tenía otros hijos.
Asegura que la llegada de “Matheito” -como lo llaman de cariño- fue recibida con la felicidad y esperanza que inundan a los buenos padres. Sin embargo, nunca se imaginaron que el pequeño nacería con graves problemas de salud.
Cuenta que cuando Esmeralda tenía seis meses de embarazo sentía que su bebé casi no se movía dentro de su vientre. Debido a esto le hicieron una ecografía y ésta reveló que el bebé venía con problemas en la cabeza, empero no sabían específicamente de qué se trataba hasta que nació.
Más allá se enfrentaron a un nuevo descubrimiento, el niño venía además con un daño irreversible en su columna. Por todo esto, los médicos aconsejaron a Esmeralda practicarse un aborto. Más aún, el infinito amor de madre, no dio la mínima oportunidad a esta idea.
Esmeralda firme y decidida dijo que no iba abortar y fue así que tuvieron a Matheito, contra todo pronóstico y esperando la voluntad de Dios.
“A partir de los seis meses mi esposa sangraba mucho y tenía que estar en cama hasta que naciera Matheito, debido a esto él nació a los ocho meses mediante cesárea programada”, cuenta Himbler con la nostalgia que sólo comprenden los padres que viven estas situaciones.
Finalmente el bebé nació el 11 de julio del año 2015 en Guayaramerín-Beni, llegó a la vida en medio de cuatro hermanos pero en un humilde hogar. “Nosotros vivimos de caseros a las orillas de un arroyo”, dice Himbler con un visible nudo en la garganta, que se abre paso y se convierte en lágrimas.

El duro comienzo
Así inició todo… y lo que antes era una incógnita, ya era una realidad que se traducía en enfermedades concretas. Matheito nació con una herida en la columna llamada espina bífida abierta, pero también nació con hidrocefalia.
Cuentan sus padres que lo tuvieron que operar a los dos días de nacido de la columna, pero eso no fue todo, pues a los ocho meses lo operaron por hidrocefalia. Le colocaron una válvula en la cabeza para que dejara de crecer y pudiera controlarla.
Más tarde, cuando cumplió un año y dos meses, el niño se sometió a una nueva operación, ya que a causa de la obstrucción de la válvula le dio meningitis aguda. Debido a esto le extrajeron la válvula y le colocaron un drenaje externo para combatir la infección.
En este proceso le administraron antibióticos fuertes por 21 días hasta el punto de estar en terapia intensiva. Finalmente, el pequeño guerrero ganó la batalla y logró superar ese cuadro. Más aún, la lucha continúa.
Una nueva enfermedad
Para Matheito y sus padres la esperanza de vivir una vida normal siempre estará en pie, aún cuando al niño le asechen nuevas enfermedades. Ahora le detectaron vejiga neurogénica y una nueva batalla comienza.
“Ya lo vio el urólogo pediátrico y nos dijo que mi hijo, a causa de la malformación que tuvo en la columna, tiene vejiga neurogénica, por lo que su vejiga urinaria está dañada. En si todos sus esfínteres”, explica Himbler con los ojos vidriosos.
Traga saliva y agrega que su niño tiene que entrar a quirófano lo más pronto posible. Empero, si bien sobra la esperanza y el amor en su familia, lo que hace falta es dinero.
“El doctor nos ha ordenado varios estudios que no cubre el Seguro Universal Materno Infantil (SUMI). Mi hijo necesita ahorita un estudio llamado videourodinamia que tiene un costo de 3.800 bolivianos”, revela preocupado.
Añade que el estudio servirá para determinar el daño en su vejiga. Tras esto el médico podrá operarlo con exactitud. “La cirugía ya está programada para el 5 de marzo”, señala. Sin embargo, sumado a esto le dieron otras recetas que en total llegan a costar 2.000 bolivianos.

Las secuelas eternas
Si bien la batalla sigue, en medio de todo esto los padres del pequeño guerrero recibieron duros golpes, que han constituido los momentos más dolorosos de su vida. Tras la operación de la columna los médicos les dijeron que su niño no podrá caminar, por lo que necesitará de una silla de ruedas por siempre.
“Yo como padre lloré mucho, como cuando a un niño le quitan un dulce, igual mi esposa. Sentíamos que el mundo se nos venía encima”, dice Himbler, y de inmediato revela que otro momento doloroso fue cuando les dijeron que su bebé tenía todos los esfínteres dañados, es decir que tenía que usar pañales y sondas toda su vida.

Los excesivos gastos
Desde que Matheito nació Esmeralda y Himbler vienen gastando mucho dinero y aunque lo último que les importa es la cifra total, aseguran que ronda los 50 mil bolivianos.
“Cada que nos ha tocado venir a Santa Cruz con Matheito hemos buscado ayuda en diferentes personas y amistades, hemos vendido nuestras pocas cosas. Agradezco al padre de la iglesia de nuestro pueblo, pero sobre todo a Dios. Ahora ya es difícil para nosotros pedir ayuda a las mismas personas. Además que el monto requerido es mucho mayor que antes”, revelan los desesperados padres.

Tras las tinieblas siempre estará la esperanza
Más aún, a pesar de todo lo sufrido, siempre queda la esperanza. Matheito hasta ahora continúa la lucha por su vida con la fortaleza que muy pocos tienen.
Empero, dentro de estas duras batallas se consiguieron algunos logros, entre ellos sus padres destacan que todas las cirugías hechas han sido positivas, pues le ayudaron a vencer cada uno de los obstáculos.
Ahora él ya tiene un poco de movimiento en sus brazos y su cabeza. “Antes no movía bien gran parte de su cuerpo y no podía endurar el cuellito ni tampoco podía sentarse como ahora lo hace un poco mejor”, explica Himbler con una mirada más serena, que le otorga la tranquilidad de recordar las victorias.

“Ayúdalo a seguir luchando”
Haru Matheo Martínez Cuellar tiene dos años y seis meses y a su corta edad ha demostrado sus enormes ganas de vivir.
Hoy para continuar luchando por su vida necesita de la ayuda de todos.
Su próxima cirugía es el 5 de marzo y antes de que esto suceda sus padres esperan recaudar el dinero suficiente que permita al pequeño guerrero afrontar la siguiente batalla.
“Nosotros esperamos de la población que por favor nos ayuden a seguir luchando junto a Matheito y a seguir dándonos la dicha de que nuestro pequeño siga combatiendo por vivir”, éste es el pedido de los afligidos padres que, llenos de esperanza, acuden a la población.
Himbler de inmediato nos alcanza un papelito con su número de celular 78293082 y brinda su número de cuenta del Banco Unión 10000026831178.
Explica que ésta se encuentra a nombre de Esmeralda Cuellar Sroubek con cédula de identidad: 5606771 Beni.
“Ayúdennos por favor, es sólo un niño que quiere vivir”, concluye el afligido padre mientras una lágrima se abre paso en su ajada mejilla.

La hidrocefalia y la espina bífida abierta

La hidrocefalia es la acumulación de una cantidad excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Normalmente, este fluido protege y amortigua el cerebro. Sin embargo, demasiado líquido ejerce una presión dañina para el cerebro.
La hidrocefalia puede ser congénita, que se presenta al nacer. Sus causas incluyen problemas genéticos y problemas que se desarrollan en el feto durante el embarazo. El principal signo de la hidrocefalia congénita es una cabeza con un tamaño fuera de lo normal.
Esta enfermedad puede causar daños permanentes en el cerebro y provocar problemas con el desarrollo físico y mental. Cuando no se trata, suele ser mortal. Con tratamiento, muchas personas llevan una vida normal, con ciertas limitaciones. El tratamiento suele incluir una cirugía para implantar una derivación.
Una derivación es un tubo flexible pero robusto. Este desvía el flujo del líquido cefalorraquídeo a otra zona del cuerpo donde pueda ser absorbido. Las medicinas y la rehabilitación también pueden ayudar.

Espina bífida
La espina bífida es una malformación congénita en la que existe un cierre incompleto del tubo neural al final del primer mes de vida embrionaria y posteriormente, el cierre incompleto de las últimas vértebras.
La principal causa de la espina bífida es la deficiencia de ácido fólico en la madre durante los meses previos al embarazo y en los tres meses siguientes, aunque existe un 5% de los casos cuya causa es desconocida.
Básicamente existen dos tipos de espina bífida: la espina bífida oculta y la espina bífida abierta o quística. Es algo curable a través de cirugía. Sin embargo, cuanto más alta se encuentre la vértebra o vértebras afectadas, más graves serán las consecuencias.