El dólar se sigue hundiendo pese a devaluación del yuan

Escrito por  Adrián De La Fuente / Alejandro Zegada Ago 30, 2015

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), desde hace 15 años el dólar se mueve a niveles mínimos a nivel mundial. A ello se suman los permanentes déficits comerciales, déficits presupuestarios y el crecimiento desmesurado de la deuda externa de EEUU, por lo que algunos analistas afirman que ese país empezó a perder su estatus de potencia mundial,  generando fluctuaciones significativas en su moneda.

Debido a esto, varios bancos centrales comenzaron a deshacerse de sus posiciones en dólares, mientras algunos países y bloques económicos están dispuestos a utilizar otras divisas para hacer negocios, con lo cual el dólar empieza a perder la protección que le otorgaba su condición de moneda de reserva.
La caída del dólar como moneda de reserva se inició en el año 2000, con la creación del Euro, y se aceleró en el año 2010 con el comienzo de una nueva guerra de divisas gracias al surgimiento de nuevas potencias mundiales que hacen frente a la hegemonía impuesta por EEUU.
Por su parte, el economista cochabambino Mauricio Ríos, considera que “la Fed (la Reserva Federal de EEUU) seguirá hundiendo el dólar, y con él el sistema monetario internacional de papel moneda”.
“Si el dólar dejase de ser la divisa de referencia mundial EEUU perdería el derecho a imprimir dinero para pagar su deuda generando un gran problema para EEUU a la hora de pagar su deuda”, afirma el economista financiero y coautor de este artículo, Adrían De La Fuente.

Retrocesos del dólar
Datos presentados por EmergingEquity muestran una reducción de los activos en dólares a nivel mundial, pasando de 70% en el año 2000 a 62% en 2014, así como una reducción del dólar a nivel mundial como moneda de pago en los diferentes acuerdos y negocios internacionales.
Por su parte, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica)han estado diseñando y promoviendo instituciones, como su banco de desarrollo,para sustituir los préstamos del FMI, reduciendo aún más la dependencia del dólar como moneda de cambio internacional.
Un ejemplo es la reciente creación del AsianInfraestructureInvestiment Bank (AIIB, Banco Asiático para la Inversión en Infraestructura), que incluye a 57 países de los cuales EEUU no es parte.
En Sudamérica también se viene trabajando en la creación de diferentes organismos como contraparte al FMI. El primero de ellos es el Banco del Sur, una propuesta que surge como mecanismo de financiación para los países miembros del MERCOSUR. El segundo es el Banco del ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América), que nace como contraparte al FMI, y con el objetivo de financiar proyectos estratégicos y de integración de las naciones.
“Pero este banco va un poco más allá”, destaca De La Fuente, “ya que tiene su propio sistema de intercambio, el SUCRE (Sistema Unitario de Compensación  Regional), el cual es una unidad de cuenta y de valor, no así una moneda”.
En Bolivia, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB), desde el 2011 se viene generando una diversificación de las monedas de reserva, con porcentajes en Euros, Dólares Australianos, Dólares Canadienses y Yuanes, con un importante crecimiento de este último en los últimos 4 años. Sin embargo, todavía la gran mayoría de las reservas se mantienen en dólares.
Para De La Fuente, el que Bolivia comience a incrementar sus reservas internacionales en yuanes es “un primer paso en la dirección correcta para empezar a desvincularse del dólar como moneda única de comercio internacional, y favorecerse con las nuevas tendencias globales, además de diversificar el riesgo en sus reservas”.
Esto se debe a que “al tener más yuanes, en el futuro será más fácil para Bolivia negociar con China en su propia moneda, y más vale tener yuanes por factor de negociación y de diversificación de riesgo de la cartera”, detalla el economista boliviano.

 

Devaluaciones y fluctuaciones

 Según el diario South China Morning Post, el gigante asiático devaluó su moneda frente al dólar desde el 11 de agosto del 2015, en 2 ocasiones, ganado terreno como moneda de referencia frente al mimo dólar.
Analistas consideran que el gobierno chino presentó la medida como un paso modesto en la dirección de tener una moneda más sensible a las fuerzas del mercado, “algo que EEUU, el FMI  y otros actores viene pidiendo durante mucho tiempo”, destaca el diario La Nación.
La devaluación del yuan chino fortalece la competitividad de las manufacturas chinas en las regiones importadoras de productos chinos (en detrimento de los productores de esos países), debido a la baja en sus precios.
Esto podría afectar a Sudamérica, ya que esta región importa grandes cantidades de productos chinos. Pero según Gustavo Segre director de la consultora comercial Center Group de Sao Paulo, esta devaluación puede no ser del todo negativa, puesto que puede significar un alivio para los consumidores finales en países que sufren de elevada inflación.
Los países vecinos de Bolivia (particularmente Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Perú), comenzaron a devaluar sus monedas, algunos desde el año pasado, para hacerle frente a la previsible pérdida de competitividad de sus exportaciones. Mientras tanto, Bolivia sigue manteniendo estable su tipo de cambio.
Mauricio Ríos considera que esa es una medida acertada. “Devaluar ni estimula ni promueve ni protege nada, no sirve. Devaluar es exportar los costos nacionales, que los pague un tercero a través de un precio deliberadamente inflado. Devaluar descoordinada todo el aparato productivo, lo destruye lentamente”, afirma Ríos.
Para el analista, lo que en realidad encarece y le resta competitividad a la producción boliviana son las medidas intervencionistas que entorpecen el aparato laboral y productivo, como el doble aguinaldo.
“Si tuviera que reconocer una sola cosa que este gobierno ha hecho bien en materia económica durante los últimos 10 años es haber mantenido el tipo de cambio fijo. Pero esto no comulga con el resto de políticas, por eso esta burbuja está explotando ya”, sentencia Ríos.

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