Un minuto de silencio

Escrito por  Juan Pablo Albornoz Kokot Nov 25, 2016

Mi corazón late. Hay cosquillas en mis manos. La respiración se acelera. Necesito respirar más profundamente. Y espero. Los ruidos de la casa están brindándome información. Mi cuerpo percibe a mi hijo(el del medio). Le pide chocolate a su madre. El café se mueve mientras escribo. Puedo verlo porque está en una jarra transparente. Mi hijo (el del medio) se acerca y me dice: “Papá”. Lo repite varias veces antes de que lo atienda. Me muestra que tiene un diente flojo. Toco su diente. Me dice: "Desde el 25 de Octubre lo tengo flojo". Lo muevo. No está listo. Sigo esperando. Me detengo. Respiro. Respiro. Hay movimiento en la cocina. Mi hijo (el más chico) está descalzo y dice: “Mamá”. Lo dice varias veces antes de que lo atiendan. “Ya sale” -responde Mamá-.

El tiempo se detiene de nuevo. El más chico canta y gira. Se escuchan aplausos y la estrofa de una canción. Ruidos de cosas. La conversación en la cocina continúa. Vuelvo a mi respiración. Está un poco agitada. O está simplemente. Mis dedos están sobre el teclado. Estan esperando el impulso. O están simplemente. Hay un cuadro frente de mí. Es una pintura que provoca sensaciones. Es como caerse al vacío. Es alguien que está sentado frente a una puerta y luego todo se distorsiona. No es para entender.

Es un momento serio y lleno de vida. Es un flujo que sólo puedo percibir con los sentidos. Ahora es más intenso. Más ahora. Mi corazón late más fuerte luego de que escribi el último párrafo. Ahora más fuerte. Hay algo en el ambiente. El café está frío. “Orden, orden” reclama mi esposa a los chicos. ¿Y a mí? Una pelota de plástico golpea la pared. La pelota es hueca. Suena hueca. ¿O es la pared?

Delante de mí una silla vacía me mira. Viene una pregunta. ¿Quién se ha sentado allí?

Mi hijo (el del medio) se acerca y me pregunta: “Cuando me dijiste que puedo ir a la pileta...¿también significa que puedo usar el celular?” Me da calor su pregunta. Le digo que sí y que el “no” se ha ido. Siento más calor ahora y cosquillas. Mis brazos quieren estirarse como elástico. No hay nada que tenga que demostrar pero mucho por compartir. Eso lo dijo mi mente. Estoy aquí. Ahora de nuevo mi mente…quiere orden. Es su trabajo, creo y se lo agradezco.

Está pasando el tiempo. Miro el reloj de la computadora: 21:25. Esa no es la hora. Vuelvo y leo el título. “Un minuto de silencio” o mejor "¿Porción de vida?". Lo dejemos así. La vida está detrás del silencio. Muy detrás. Detrás y debajo.

¿Puedo escribir desde el estómago? ¡Puedo escribir desde el estómago!

Hay otra sabiduría. Hay una Sabiduría. Me hace bien a mí y a los demás. Mi mente habla ahora...la dejo entonces…

¡Hasta la próxima!

 Juan Pablo Albornoz Kokot
       Abogado-Mediador de Conflictos

            www.albornozkokot.com 

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