Miércoles, 29 Marzo 2017

¿Para qué Amar a un Arbolito?

Escrito por  Juan Pablo Albornoz Kokot Ene 02, 2017

Este año para festejar la Navidad, decidimos hacer un arbolito diferente. Les pedimos a nuestros familiares que nos manden fotografías de nuestros Abuelos, Padres, Hermanos/as y sobrinos. Las hicimos imprimir y construimos un arbolito. Nosotros (mi esposa, los chicos y yo) somos la copa. Las ramas laterales son nuestros hermanos/as y sus hijos e hijas. Más abajo están nuestros respectivos Padres/Madres. Luego en la base nuestros Abuelos y Abuelas. Más abajo e invisibles están nuestras profundas raíces. Raíces que allá, muy abajo, se unen con las de toda la humanidad.

La simbología del árbol.

Un árbol es maternal, paternal y protector. ¿Cuántas criaturas viven por él y en él? Somos parecidos a los árboles. Tenemos pies, tronco y ramas que se mueven igual que los finos dedos de nuestras manos.

Todos venimos de una semilla, de una puerta potencial que espera, se abre y germina sólo si se dan ciertas condiciones. También nosotros unimos opuestos, unimos al cielo y a la tierra, a lo alto y a lo profundo. En el árbol hay muerte y vida incesantes. Es transformación, simultaneidad, renovación y cambio.

Con diferentes colores nos muestra su gran vida interior. No sólo es lo que se ve. Su savia lo recorre por dentro y aparece de vez en cuando en las heridas de su corteza. La vida fluye en él y en nosotros desde abajo hacia arriba y desde arriba hacia abajo. Es un cuerpo integrador. Todo árbol es familiar y nosotros somos sólo algunas de sus hojas...¿De invierno? ¿de verano? ¿de primavera? ¿o de otoño?

¿Amar a un arbolito?

Una de las condiciones para tu verdor y felicidad es Amar a tus raíces, tronco, ramas y hojas. Amar a tu árbol implica amar la Vida y aceptar con alegría la savia que te alimenta.

Muchas veces no es fácil. Pero cuando rechazas alguna parte de sus partes bloqueas también a sus nutrientes. Todas son, en realidad, recursos para que vivas mejor y para que des más fruto. No eres extraño si consideras como algo negativo a alguna de sus partes.  Sin embargo es importante que tengas conciencia de que sea quien sea y haya hecho lo que haya hecho lo que desprecias es un recurso vital para tí que hoy no logras reconocer.

"Honrar Padre y Madre" y a todos los demás a quienes ellos representan no es una obligación moral ni religiosa. ¡Es un derecho! Y no es la idea honrarlos por lo que hayan hecho por tí, por sus conductas, por sus palabras o por su herencia, sino por lo que son para vos. Sólo por lo que son. Ellos, por donde los mires, están y estarán allí sosteniéndote. Son los portadores de la Vida que hoy tenés. Por eso y porque te preceden son tus más preciados recursos para ser feliz. ¿Lo que hicieron? No viene al caso. ¿Si los conoces? No es lo esencial. Tampoco conoces tus raíces más antiguas y sin embargo son y han sido vitales para que hoy estés leyendo este blog. ¿Te has preguntado alguna vez cómo se han comportado tus ascendientes hace mil años? Sin embargo ellos hoy valen por lo que son para vos, no por lo que han hecho o dejado de hacer.

Negar y rechazar o elejir y aceptar sólo  algunas hojas, ramas y  nutrientes genera graves conflictos en vos y en los demás. Cuando  caminas con tus Abuelos, con tus Padres, con tus hermanos/as, con tus hijos, aún cuando no estén físicamente, caminas acompañado, fuerte, lejos y seguro.

En esta Navidad, querido lector, te propongo amar  tu arbolito. Llénalo de adornos, de luces, de colores. Amalo por lo que es y no por lo bueno o malo de sus partes. Amalo por sus defectos, por el barro de sus raíces, por su altura y por la luz que te trae. Amalo por su frescura, sus posibilidades y por su futuro. Amalo porque en esta Navidad va a renovarse y va a volver a ofrecerte toda su nutritiva abundancia. De tí depende. No te olvides que El siempre respeta lo más preciado que tienes, tu libertad...

¡Te deseo una muy Feliz Navidad!

¡Hasta la próxima!

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