El impacto emocional para el paciente de cáncer es muy fuerte al enterarse y durante su tratamiento. El impacto emocional para el paciente de cáncer es muy fuerte al enterarse y durante su tratamiento. Foto: Internet

"Usted tiene cáncer": Cuando el impacto emotivo puede ser más grave que la enfermedad

Escrito por  ANF Feb 25, 2018

El primer golpe a la estabilidad emocional del o la paciente de cáncer es inevitable y se da en el diagnóstico. Anoticiarse de que dentro de su organismo se desarrolla algo que puede terminar con su vida genera un estado de shock que deriva en una serie de reacciones psicológicas.

Escuchar la palabra cáncer provoca miedo e incertidumbre en cualquier escenario. Y es que cualquier persona, sin importar su cultura, condición social o religión, está a merced de desarrollar esta enfermedad que puede afectarla no solo físicamente, sino que está expuesta al daño de su salud mental que es clave para encarar un tratamiento oncológico.

Lamentablemente el primer golpe a la estabilidad emocional del o la paciente es inevitable y está en el diagnóstico. Anoticiarse de que dentro de su organismo se desarrolla algo que puede terminar con su vida genera generalmente un estado de shock que deriva en una serie de reacciones psicológicas.

“Hay factores psicológicos que hacen que una persona responda al diagnóstico de una manera específica, sea esta de forma buena o mala. Una buena puede ser que el paciente asuma que tiene cáncer y piense que debe curarse de la enfermedad. Una mala, por ejemplo, es que se derrumbe psicológicamente, guarde para sí misma su enfermedad y no le diga a nadie hasta que se ponga más grave la situación”, explicó a ANF Eduardo Velasco, especialista en psicooncología y cuidados paliativos del departamento de pediatría del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano de Santa Cruz.

Según el experto boliviano, quien se dio a conocer por escribir una emotiva carta a la ministra de Salud durante los días del conflicto médico en 2017, la forma de afrontar el diagnóstico y el tratamiento del cáncer es tan diverso como las personas que hay en el mundo y que dependerá “de cómo éstas asuman un problema en la realidad, el cómo enfrentarán la enfermedad”.  

El psicooncólogo Eduardo Velasco desarrolla su trabajo en el Oncológico de Santa Cruz. Foto: Eduardo Velasco

Una forma de afrontar negativamente el diagnóstico, según Velasco, es considerar al suicidio como una posible salida al futuro que les espera.  

“Hay que entender que el diagnóstico de cáncer es una amenaza a la vida (del paciente), a su seguridad, a su bolsillo, es una amenaza de separación. No todos respondemos de la misma manera ante una amenaza. Eso hace que nosotros tengamos que trabajar en la individualidad, con cada paciente, atendiendo y respetando su particularidad”, aseguró.

Velasco contó que la vida de los pacientes cambia radicalmente tras conocer que sufren esta enfermedad y que la gente de escasos recursos, sobre todo las mujeres, decide abandonar sus tratamientos por el alto costo y porque tiene en sus espaldas muchas responsabilidades como la mantención de la familia, pero que posteriormente retorna al hospital en un estado más crítico.

Los factores sociales también influyen en cómo la gente recibe la noticia de que padece cáncer. Velasco puso como ejemplo a una mujer que tras ser diagnosticada con cáncer de mama decide no seguir un tratamiento porque eso implicaría una masectomía (operación que involucra la extirpación de la glándula mamaria o parte de ella).

“La mujer muchas veces piensa que su marido ya no la va a desear o que habrá algo en su cuerpo que ya no va a atraer a su pareja. Es posible que por ello tome algunas decisiones erradas como postergar el inicio del tratamiento”, añadió.

Impactos diferenciados entre niños, adolescentes y adultos

Las reacciones ante un diagnóstico de cáncer son muy diferenciados según Velasco. Tanto niños, adolescentes y adultos asumen la enfermedad de distinta manera.

“Los niños frente al diagnóstico oncológico bien dado y cuando nosotros trabajamos en el tema de la comunicación de este diagnóstico se acomodan bien al tratamiento. Yo diría que le cuesta más al adulto y adolescentes que a los niños”, aseguró.

Foto: Facebook Nolan Strong

 

La reacción psicológica de las familias

En cuanto a la reacción emocional de las familias, el psicooncólogo señaló que dependerá qué lugar ocupe el o la paciente de cáncer. Una de las situaciones más difíciles para los padres es tener a un hijo con esta enfermedad.

“Considero que es una de las mayores causas de estrés que hay, y no lo digo yo, si no el manual psiquiátrico, casi tan estresante como vivir una guerra. Tiene los mismos efectos traumáticos”, refirió.

La afectación psicológica también se da entre los hermanos del paciente, más que todo en niños y adolescentes, puesto que muchos de estos deben asumir otros roles dentro de su familia cuidando a hermanos menores abandonando la escuela para cumplir esa labor. Muchos de los niños se dan cuenta de que el hermano enfermo recibe mayor atención que ellos y eso les genera incomprensión y sufrimiento.

En caso de que la pareja de uno sufra cáncer, la situación es similar porque de acuerdo al nivel de vínculo afectivo que se haya generado, se trata de una persona en la que se ha depositado amor, seguridad, confianza.

“Las parejas pueden sentir mucha carga emocional durante el tratamiento, tanto así que es frecuente que haya parejas que se van o desaparecen, hay matrimonios que se disuelven porque no aguantan el tratamiento de la pareja y no solamente porque ya no tiene plata para pagar, sino por la presión que implica acompañar”,  

A todo esto se suma la burocracia que deben enfrentar las personas para buscar la atención para sus familiares, algo que aumenta el estrés tomando en cuenta que el tiempo pasa y la situación de sus enfermos se agrava.

 

Las etapas emocionales que vive el paciente durante el tratamiento

Velasco reiteró que la forma en cómo asumen el diagnóstico y el tratamiento es diferente entre niños y adultos. Los infantes serían los que mejor se adaptan al procedimiento, mientras que en los mayores dependerá el tipo de personalidad que tenga.

El especialista también explicó que no todos los pacientes pasan por estas fases y la acomodación a un tratamiento debido a que la gravedad de algunos casos de cáncer evitará que existan esos procesos. Por ejemplo, las personas que padezcan una leucemia si tenderán a pasar por dichas etapas emocionales a diferencia de un paciente que presente una tumoración cerebral que debe ser intervenido inmediatamente.

“La ansiedad se impone en muchos de los tratamientos. Pasa lo mismo con el cáncer de colon o el cáncer gástrico que necesitan intervenciones urgentes. Ahí tratamos de calmar la ansiedad de los pacientes y de las familias para que tomen los recaudos necesarios. Se pide que el paciente descanse, duerma y no se descompense”, dijo.

 

Las frías estadísticas

El miedo de la gente al cáncer no es para menos, ya que las estadísticas a nivel mundial muestran que esta enfermedad una de las principales causas de muerte en el mundo. Por ejemplo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer fue considerado en 2015 como la segunda razón por la que muchas personas perdieron la vida en el planeta.

Las cifras en el país tampoco son alentadoras. Según el Ministerio de Salud, Bolivia vive actualmente una etapa de “transición epidemiológica” en la que las enfermedades infecciosas y parasitarias dejan de ser consideradas como principales causas de muerte y los males crónicos y no trasmisibles asumen ese espacio.

Según los datos recogidos por el Registro Nacional de Cáncer, elaborado por Ministerio de Salud que abarca del 2011 al 2015, en cinco años se registraron 93.282 casos de esta enfermedad en los nueve departamentos del país cuya mayor incidencia está localizada en el eje troncal. Además, y tal como lo señala la OMS, en Bolivia los casos tienden a incrementarse con el paso de los años.

Ante ese duro panorama, el temor de las personas hacia este mal crece día a día. Sin embargo ¿Qué pasa con los pacientes que actualmente luchan contra el cáncer? ¿Reciben un tratamiento psicológico adecuado o deben enfrentar los impactos emocionales por su propia cuenta?  

Son algunas preguntas que se generan en torno a una necesidad de contar con el asesoramiento de especialistas psicooncólogos que siguen el comportamiento emocional de los pacientes durante los tratamientos (quimioterapia, radioterapia, cirugía oncológica u otro según sea el caso) a los que son sometidos.

“Esta especialidad surge como una necesidad de dar respuesta a los problemas psicosociales que acarrea tener una enfermedad como el cáncer. Males graves como el cáncer o el VIH conllevan una serie de dificultades que se dan no solo por la enfermedad misma”, aseguró Velasco.

¿Y la formación en psicooncología?

Teniendo en cuenta que la salud mental es muy importante para enfrentar el cáncer, la necesidad de los profesionales psicooncólogos es de suma importancia en los hospitales donde existan departamentos de oncología, tanto para tratar a los pacientes, como al equipo médico que está expuesto a muchas cargas de estrés por el trabajo que desempeñan. Sin embargo, la realidad en el país es otra.

A la carencia de centros públicos especializados en el tratamiento del cáncer, la falta de equipamiento en las secciones oncológicas de los pocos hospitales del Estado que tratan este mal, la falta de insumos médicos y el alto costo de los tratamientos, suma la falta de especialistas.

Es el caso de los psicooncólogos, una especialidad que necesita de una formación que por el momento no existe en Bolivia, según Velasco. El experto contó que permaneció nueve años en la Argentina entre el estudio de esta rama médica y sus prácticas en el Hospital Pediátrico J.P. Garrahan, uno de los centros oncológicos más reconocidos de la región.

“De hecho es una especialidad que necesita una larga trayectoria de tratamiento oncológico. Es decir, es una formación que se da en países con una gran experiencia en tratamiento del cáncer como es Argentina o Chile”, aseguró el profesional que también estudió la especialidad en cuidados paliativos, un área que se encarga de prevenir y aliviar el sufrimiento, así como mejorar la calidad de vida del enfermo terminal.

El psicooncólogo señaló que los tratamientos de esa especialidad la hacen seis personas en el país: él y tres de sus colegas en Santa Cruz (Yenny Vargas, Alejandra Covarrubias y Jahel Vásquez), una en La Paz (Rose Karen Flores) y otra en Cochabamba. 

El psicooncólogo Eduardo Velasco junto a sus colegas de trabajo del Oncológico de Santa Cruz.  Foto: Eduardo Velasco

De los seis solo cuatro trabajan en un hospital público. Velasco es uno de ellos, pero "paradojas de la vida", como él dijo, pese a ser un especialista aún obtuvo un ítem en los tres años de trabajo que hizo en  el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano.

“Si todo el mundo dice que el aspecto psicológico es importante para que el paciente de cáncer se cure ¿Dónde están los contratos? Hace tres años que vengo trabajando y no lo tengo y no es que la directora del oncológico no lo quiera sino porque no hay ítems”, aseguró.

Velasco dice sentirse orgulloso de trabajar en aquel lugar donde día a día niños, adolescentes y adultos se convierten en verdaderos ejemplos de vida al no dejarse vencer por el cáncer y donde también los profesionales asumen el papel de héroes sin capa al luchar contra un mal tan delicado pese a las dificultades y carencias.

Eduardo Velasco junto a los superhéroes para una visita a los niños del Oncológico de Santa Cruz.  Foto: Eduardo Velasco