La Felicidad Interior Bruta le está ganando al Vivir Bien

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Jul 10, 2016

Mientras Bolivia, pese a su retórica, sigue anclada al uso un indicador estrictamente economicista como es el PIB, el pequeño reino de Bután (en la cordillera del Himalaya, sin salida al mar) lleva años basando su política y modelo de desarrollo en la Felicidad Interior Bruta (FIB), y ha logrado convertir este concepto en un indicador funcional y útil en lo práctico.


En los años 70s cuando en el mundo comenzaba a fortalecerse la idea del neoliberalismo como respuesta a la crisis de “estanflación” (inflación con bajo crecimiento económico) que se estaba dando, una voz a contracorriente dijo: “La felicidad nacional bruta es mucho más importante que el producto interior bruto”.

La citada frase fue acuñada por Jigme Singye Wangchuck en su discurso de coronación como rey de Bután, en junio de 1974, cuando tenía 18 años de edad.

Durante más de dos décadas el concepto permaneció más como una “visión intuitiva y una luz que ha guiado” la política de Bután y su modelo de desarrollo, recordándole tanto al gobierno como a la población que “el progreso material no es el único ni el más importante contribuidor del bienestar”, según el sitio oficial del Centro de Bután para la FIB.

A medida que el país fue integrándose a la comunidad global, uniéndose a organizaciones internacionales, el gobierno hizo esfuerzos sustanciales para definir, explicar y medir la FIB. Así, se crearon índices, se registraron las mediciones y se crearon herramientas para la política pública; luego “en la segunda fase en el desarrollo de la FIB se comenzó con su implementación práctica y real en el gobierno”.

El índice

El concepto butanés de la felicidad interior bruta (FIB) se sostiene sobre cuatro pilares, que deben inspirar cada política del Gobierno: 1. Un desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo. 2. La preservación y promoción de la cultura. 3. La conservación del medio ambiente. 4. El buen gobierno. 

Para llevarlo a la práctica, el actual rey, Jigme Khesar Namgyal Wangchuck (hijo de Jigme Singye, creador de la idea), creó en 2008 una nueva estructura institucional al servicio de esta filosofía, con una comisión nacional de FIB y una serie de comités a nivel local, para convertir la FIB de una filosofía a un sistema métrico; el Centro de Estudios Butaneses, años después, ha dado con un índice para medir la felicidad.

El índice FIB (GNH por su sigla en inglés) mide las condiciones y la satisfacción de la población a través de 9 dimensiones que se considera contribuyen al potencial humano de alcanzar la verdadera felicidad: 1. Bienestar psicológico. 2. Uso del tiempo. 3. Vitalidad de la comunidad. 4. Resiliencia y promoción de la Cultura. 5. Salud. 6. Educación. 7. Diversidad medioambiental. 8. Nivel de vida. 9. Buen Gobierno. 

Uno de los primeros pasos fue una encuesta realizada entre diciembre de 2007 y marzo de 2008, en la que un total de 950 ciudadanos de todo el país respondieron a un cuestionario con 180 preguntas agrupadas las nueve citadas dimensiones.

La siguiente encuesta, en 2010, ya contenía 249 preguntas sobre felicidad y satisfacción personal, abarcando 33 indicadores agrupados, que tienen un total de 124 variables, 9 dimensiones y 4 pilares, que definen el FIB.  Ahora el FIB ya tiene 38 subíndices, 72 indicadores y 151 variables para definir, medir y analizar la felicidad de la población butanesa. 

El índice FIB va de 0 a 1, donde 0 es máxima infelicidad y 1 es máxima felicidad.

Según el Centro de Estudios Butaneses, esta información le da al gobierno “ideas más claras sobre la calidad de vida en los pueblos y ciudades de Butan, y se usa para identificar las iniciativas más efectivas para cada comunidad a nivel local, para que la gente pueda tener las mejores condiciones y oportunidades para ser feliz”.

Avances y resultados

Para el año 2015, el Centro de Estudios Butaneses calculó que el FIB fue de 0,756 lo que significa una mejora en relación al del año 2010, que alcanzó 0,743. 

De igual manera, el Centro tiene 4 categorías de felicidad para las personas: 1) infeliz, 2) apenas feliz, 3) extensamente feliz, y 4) profundamente feliz. Los resultados de 2015 muestran que el 8,4% de la población era “profundamente feliz”, el 35% era “extensamente feliz”, el 47,9% era “apenas feliz”, mientras el 8,8% era “infeliz”. Estas cifras también constituyen una mejora respecto al 2010.

Algunos datos importantes que arrojan los resultados 2015: a) los hombres tienden a ser más felices que las mujeres, b) la población en áreas urbanas son más felices que en las áreas rurales, b) los casados y solteros son más felices que los viudos, divorciados o separados, c) la gente más educada es más feliz que la menos educada, d) los agricultores son menos felices que los demás grupos ocupacionales.

¿Y el Vivir Bien en Bolivia?

Tras gozar de varios años de gran reconocimiento nacional e internacional por su carácter cuestionador y transformador del modelo civilizatorio dominante, hoy el Vivir Bien parece sufrir un desgaste acelerado por no haberse operativizado en nuevos estándares de desarrollo, políticas sectoriales, prácticas ambientales, ni en nuevos indicadores alternativos.

El director de la Fundación TIERRA, Gonzalo Colque, recuerda que los indicadores propuestos en el Plan de desarrollo económico y social 2016-2020 son “bastante ambiguos” y que más bien caen dentro de la línea conservadora del “desarrollo sostenible, es decir, “procura hacer algo pero sin perturbar el modelo de desarrollo dominante”.

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