No hay voluntad para que el dinero “vuelva a casa”

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Ene 08, 2017

Tras 9 años de infructuosos intentos para concretar la integración y la construcción de una nueva arquitectura financiera en Latinoamérica, el recientemente posesionado presidente del Banco del Sur, Pedro Buonomo, considera que este largo proceso político “se puede calificar al menos como complejo”.

Así, a pesar de la urgencia económica de Bolivia y de los demás países de la región, las cifras vertidas por el Banco de Pagos Internacionales dan cuenta de que América Latina tiene depositados más de un billón de dólares (millón de millones) en el resto del mundo; el  75% de este monto está en EEUU.
Esta situación resulta paradójica pues, como señala Bounomo, “el entorno económico internacional es notoriamente más hostil”, con una evidente “restricción externa en términos económicos y políticos”, contexto en el cual el rol de un banco de desarrollo de nuevo tipo adquiere un carácter “determinante”.

Gobiernos progresistas necesitan ser
convencidos
Liderados por el expresidente venezolano Hugo Chávez, se sumaron tempranamente al proyecto del Banco del Sur los gobiernos progresistas de Argentina y Bolivia, y luego se unieron Brasil, Ecuador, Paraguay y Uruguay.
Sin embargo, 9 años después el Banco sigue sin arrancar. Para el economista y Ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano de Ecuador, Andrés Arauz, “los elementos técnicos están resueltos. Lo que necesitamos es la voluntad política de los gobiernos de los países miembros del Banco del Sur, que la van a tener que encontrar en un periodo crítico de la economía global”.
El flamante presidente del Banco del Sur también reconoce  aquello de la falta de voluntad política en los gobiernos llamados progresistas: “Esta tarea de convencimiento hacia nuestros propios gobiernos e instituciones para que una parte importante de nuestros recursos quede en la región, es uno de los principales desafíos”.
Resulta contradictorio que los propios gobiernos que impulsaron la creación del Banco ahora necesiten ser convencidos de ello, ya que según el exministro de Economía y Política Económica de Ecuador, Diego Borja, hasta el 2010 el Banco del Sur avanzó con velocidad: se firmó el acta fundacional, se elaboraron los estatutos e incluso se llegaron a definir las ciudades sedes de la entidad.
Borja, que impulsó la iniciativa cuando era ministro en los años 2009 y 2010, recuerda que en aquel entonces había una “gran voluntad política en los gobiernos de la región para echar a andar los organismos económicos de la integración”, pese a que desde un inicio habían posturas distintas en cuanto a la necesidad y velocidad para constituir la entidad, lo que fue frenando su avance.
El 2011 debían darse los primeros desembolsos, estimados en al menos 7 mil millones de dólares, pero ello no ocurrió. Según el exminsitro, a partir de ese año el contexto para la región cambió, con una mayor presencia de los organismos multilaterales, por lo que “la integración financiera dejó de ser un hecho importante, aunque se mantenía en el discurso”.

Latinoamérica no se
consolida como bloque
Los países europeos tienen el Banco Europeo de Inversiones, los asiáticos tienen al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, y hasta los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) acaban de crear su propio nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS.
Mientras tanto, Latinoamérica todavía no ha logrado arrancar su Banco del Sur, ni consolidar sus procesos de integración.
“En un mundo de bloques los países de América Latina requieren de institucionalidades comunes en las diferentes dimensiones, a efectos de establecer relaciones con el resto del mundo. A nivel financiero es necesario un Banco que nos represente con una visión diferente a la de las instituciones que tienen con una visión más ortodoxa de la globalización y las relaciones entre los países”.
Así ve Bounomo el contexto actual, donde los países de la región, atomizados, tienen posiciones débiles para negociar cuando lo hacen individualmente frente a los bloques norteamericano, europeo y asiático.
De ahí la importancia de la “nueva arquitectura financiera” en la que se debe insertar el Banco del Sur, que tiene como objetivo estratégico recuperar el “ahorro de la región para que se pueda invertir en proceso de desarrollo de nuestros países”.

Banco del Sur,
lo que se viene
El Banco del Sur se define como un nuevo tipo de banco de desarrollo, que se propone financiar proyectos de los países de la región con un enfoque en el fortalecimiento de las soberanía en sus diferentes dimensiones (alimentaria, energética, de la salud, del conocimiento y de los recursos naturales), y desde el punto de vista monetario, busca potenciar las monedas nacionales para contribuir a la creación de un sistema monetario regional.
En términos institucionales, el presidente del Banco indica que el 2017 se deberá empezar la etapa preoperativa que culminará con la instalación de la sede del Banco en la ciudad de Caracas, pasando antes por el diseño de normas, procesos y procedimientos que regularán la actuación de la institución, así como la estructura organizacional requerida.
En términos de proyectos, el Banco pretende avanzar en la cartera regional de infraestructura priorizada por el Cosiplan en el marco de UNASUR.
“Si la región no avanza en este camino seguiremos reproduciendo el rol de proveedor de materias primas a través de nuestros recursos naturales al sistema económico global”, advierte la autoridad.

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