Viernes, 22 Septiembre 2017

Argentina cerró el 2016 con deterioro de ingresos y trabajo

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Ene 08, 2017

Según datos presentados recientemente por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA),

la situación laboral en ese país sigue sin mejorar, ya que “sólo 41,4% de la población económicamente activa urbana posee un empleo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales”.
El informe del ODSA también señala que el 30,7% de la población económicamente activa tiene un empleo regular pero sin vinculación con la seguridad social, mientras el 18% está “subocupada en actividades de baja remuneración, alta inestabilidad y/o participan de programas de empleo”. Por su parte, la tasa desempleo abierto llega al 9,9%. Estos datos corresponden al tercer trimestre de  2016.
Entre 2010 y 2016, la proporción de subempleos inestables subió de 9,7% a 18% de la población económicamente activa. Asimismo, entre el cuarto trimestre de 2015 y el tercer trimestre de 2016, sin que se hayan registrado cambios relevantes en la tasa de actividad, el ODSA confirma una caída del empleo pleno de 1,6%, e incluso en el empleo precario, “teniendo como correlato un aumento en el subempleo inestable y –aunque estadísticamente no significativo- en la tasa de desempleo abierto”.
De igual manera, el informe observa “un aumento significativo” en el riesgo de desempleo (haber estado desocupado al menos una vez en el último año), pasando de 24,9% a 27,7%, así como un aumento en la percepción de los ocupados de considerar “altamente difícil conseguir un empleo similar en caso de perder su actual trabajo”, subiendo de 84,5% a 88,1%.

Ingresos populares
en deterioro
Según el ODSA, las retribuciones al trabajo difieren de manera significativa según la calidad del empleo al que acceden los trabajadores.
El mayor ingreso promedio laboral mensual –en el tercer trimestre de 2016- lo recibían los ocupados con empleo pleno (15.099 pesos argentinos, unos 951 dólares). Menor fue el ingreso de los que poseen empleo precario (9.426 pesos argentinos, unos 594 dólares). Peor les fue a los trabajadores con subempleo inestable, que ganaron en promedio 3.724 pesos argentinos (unos 234 dólares).
Entre 2010 y 2016, el promedio de ingresos mensuales disminuyó en 7,9%, de 11.832 a 10.897 pesos (de 745 a 686 dólares). “Esto se debe, básicamente, al decrecimiento de los ingresos de los trabajadores con subempleo inestable, ya que el promedio del resto no presenta variaciones significativas”, explica el ODSA.
El informe agrega que en 2016, “la ampliación de la brecha de ingresos llevó a que los trabajadores con empleo de baja calidad ganaran un 51,5% menos que los de empleo pleno de derechos”.
Por otra parte, entre el cuarto trimestre de 2015 y el tercer trimestre de 2016, aumentó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en 34% (o sea inflación de bienes básicos), mientras que “las remuneraciones medias de los trabajadores ocupados en subempleos inestables volvió a caer de manera significativa, manteniéndose fuertes brechas en la distribución del ingreso laboral”.
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Argentina (INDEC), señala además que la inflación de la zona metropolitana en el mes de noviembre alcanzó una variación de 1,6% con relación al mes anterior, siendo del 1,9% para alimentos y bebidas, el principal rubro de interés para los sectores sociales de menores ingresos.
El presidente del INDEC, Jorge Todesca, pidió a la población tener paciencia ya que, afirma, no resulta sencillo bajar la inflación, especialmente de alimentos y por ajustes de tarifas de servicios públicos, las que seguirán creciendo en el futuro mediato.
En este sentido, el economista argentino Julio Gambina resume que los ingresos populares bajan por la inflación y no la actualización de salarios, jubilaciones, pensiones y planes sociales, pero también por mayores compromisos fiscales que afectan el gasto público social.
Y es que, a septiembre del 2016, la deuda pública argentina superaba los 264.600 millones de dólares; 10.600 millones más que a diciembre del 2015, aun con la merma que supuso la cancelación con acreedores en conflicto.
“Aun así, todavía existen 8.775 millones de dólares de acreedores que no ingresaron a los canjes de deuda, una rémora del 2001”, advierte Gambina.
Ajuste castiga
a los pobres
Para el experto, el 2016 cerró con “descontentos variados y una conflictividad diversa, que la iniciativa gubernamental y de la política tradicional ha podido contener en una demanda que venía creciendo por un paro general”.
Con la recesión y la inflación “se procesa un ajuste que castiga a la mayoría de la sociedad, al tiempo que se generan condiciones de demanda de las clases dominantes para nuevos y recurrentes ajustes del gasto público, que son acompañados de nuevas adecuaciones del tipo de cambio, que por ahora se expresan en subas del dólar paralelo, como antesala de nuevas devaluaciones”.
Así, “los ingresos populares se diluyen y afectan las condiciones materiales para la reproducción de la vida cotidiana”, contexto en el cual Gambina considera que todas las condiciones sociales, económicas y políticas están dadas para la extensión de ese conflicto social.

Lo más leído hoy