Lunes, 20 Noviembre 2017

La inflación para los pobres superó a la inflación general

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Feb 05, 2017

El economista y docente-investigador de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), César Romero, considera que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) obtenido el 2016 “es una condición necesaria pero no se traduce automáticamente en la disminución del desempleo o el subempleo”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), al segundo trimestre de 2016 el PIB creció en 4,43% (últimos datos disponibles hasta el momento), que se sitúa por encima de la tasa crecimiento poblacional, que llegó a 1,71%. Desde esta perspectiva, afirma Romero, “se podría manifestar que el PIB tuvo un aceptable crecimiento”.
Sin embargo, el comportamiento a nivel de sectores económicos muestra que si bien los sectores caracterizados por ser generadores de empleo tuvieron crecimiento, los más importantes (Agricultura, silvicultura, caza y pesca; Construcción) crecieron por debajo de lo  alcanzado en similar período el pasado año: 5,2% y 7,85%, respectivamente, en 2015 versus 3,16% y 6,01% en 2016.
Los mismos datos del INE muestran también que el sector Comercio mantuvo su tasa de  crecimiento alcanzado en 2015 (4,11%) y sólo el sector industria manufacturera aumentó levemente su crecimiento (de 4,54% en 2015 a 4,91% en 2016).
Por otro lado, los sectores que crecieron más hasta el segundo trimestre de 2016 (Establecimientos financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios a las empresas; Servicios de la administración pública; Electricidad, gas y agua) no necesariamente se caracterizan por ser grandes generadores de empleo.

Aumenta desempleo
y subempleo
De acuerdo con el informe presidencial de Evo Morales el 6 agosto de 2016, la tasa de desempleo abierta urbana aumentó  de 3,5% en 2015 a 4,4% en 2016. Aunque según el ministro Luis Arce Catacora, esta cifra bajó a 4,1% para finales de año.  
Pero si bien la esta tasa es mucho menor al 8,1% que se registraba en 2006, la tendencia a volver a aumentar es síntoma de la desaceleración económica, indican desde el Centro de Estudios para el

Desarrollo Laboral
y Agrario (CEDLA)
La disminución significativa de los precios de minerales e hidrocarburos en el mercado mundial se tradujo en una reducción drástica de los ingresos fiscales, lo que, según el CEDLA, afectó el gasto corriente y la inversión pública, quedando ello reflejado en el aumento del desempleo, la precariedad laboral y la informalidad.
Los ejemplos más sonados a lo largo del año pasado fueron los despidos que sufrieron los trabajadores asalariados de ENATEX, cooperativas mineras, de las micro y pequeñas empresas, así como de otras formas de contratación temporal.
Por su parte, datos de Fundempresa muestran que si bien la base empresarial creció en 4% a diciembre de 2016, la cantidad de inscripciones de nuevas empresas disminuyó en 3% respecto al 2015.
Y lo que es peor: la cancelación de matrículas (cierre de empresas) a nivel nacional subió en 34%, donde la mayoría de ellas fueron empresas unipersonales (94%).
Ello marca correspondencia con el hecho de que el 80% de las empresas registradas en Bolivia son precisamente empresas unipersonales, lo que muestra un muy elevado nivel de autoempleo, que puede en muchos casos caracterizarse por resultar precario, considerando que la gran mayoría de éstas empresas trabajan en la venta y reparación de vehículos automotores y en el comercio.

“Preocupante” inflación para los pobres
Según datos del INE, la inflación acumulada en 2016 (reflejada en el índice de precios al consumidor-IPC) fue de 4%. Para el gobierno este es un logro, puesto que el límite que se estableció para el año 2016 para la inflación general fue de 5,3%.
Sin embargo, la Fundación Jubileo observa que, si bien la inflación general puede haber estado en  4%, si se consideran los precios de alimentos y bebidas consumidos en el hogar, éstos tuvieron un incremento de 6,9% durante el año 2016. Esta tasa es claramente superior al promedio total y también supera la inflación del precio de los alimentos la alcanzada en la gestión 2015, cuando la variación fue de 2,21%.
El dato de la inflación de alimentos y bebidas consumidas en el hogar es importante porque, como explica Romero, “la composición del gasto de los hogares demuestra que mientras más pobre es un hogar, mayor es su proporción de gasto en alimentos”, por lo que “la inflación de los pobres es explicada fundamentalmente por la variación de precios de los alimentos y bebidas consumidos en el hogar”.
Como referencia se tiene que para el 10% más pobre de la población boliviana, el gasto en alimentos y bebidas alcanza al 72% de su gasto total, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Por tanto, la inflación general establecida en el IPC no refleja necesariamente la realidad de los pobres.
Romero argumenta entonces que “el problema no solo está en la poca relación” entre el aumento del PIB y la disminución del desempleo y subempleo (aun cuando el desempleo haya disminuido en los últimos años), sino “en el empleo de baja calidad y baja productividad. La gente está empleada mayoritariamente en el sector informal en el que tiene una baja productividad, lo que significa que gana poco o que tiene salarios muy bajos”.
Queda entonces “mucho por hacer en políticas públicas que permitan que el crecimiento del PIB logre una reducción del desempleo y/o subempleo y, por ende, satisfaga necesidades de la población que menos participa de los ingresos generados y de aquella población que tiene ingresos bajos que no le permiten satisfacer necesidades básicas”.