Urge mejorar la identificación para alcanzar el desarrollo

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Abr 02, 2017

En un reciente informe presentado por un conjunto de casi 20 organizaciones internacionales, entre las cuales figuran Unicef, PNUD, el Banco Mundial,

entre otras, se evidencia que las deficiencias en los sistemas de identificación personal en los países subdesarrollados son “serios obstáculos en la vida política, económica y social” de las personas.
De acuerdo con estimaciones de la base de datos ID4D del Banco Mundial, alrededor de 1.500 millones de personas en el mundo carecen de una prueba o demostración legal de su identidad
En el informe, titulado “Principios sobre Identificación para el Desarrollo Sostenible hacia la era digital”, se ve que la ausencia de una forma segura y confiable de demostrar su identidad, ocasiona que una persona no pueda ejercer el rango de derechos humanos establecidos en las leyes y convenios internacionales.
La falta de identificación también dificulta –o en algunos casos imposibilita- el abrir una cuenta bancaria, votar, obtener empleo formal, acceder a educación o servicios de salud, recibir transferencias sociales, buscar asesoramiento legal, y en algunos países inclusive comprar una tarjeta SIM (chip de celular).
“Además, los Estados con sistemas de identificación débiles tienen dificultades con la administración del gobierno, con la planificación y con la prestación de servicios, incluyendo la recaudación de impuestos, enfocar programas sociales, responder a emergencias, desastres y epidemias, controlar sus fronteras y proveer seguridad”, agrega el informe.
Durante décadas, Bolivia ha sido un país sumamente débil en cuanto a sus sistemas de identificación. En los últimos años se han dado pasos grandes, tanto en modernizar y transparentar el sistema mediante la creación del Servicio General de Identificación Personal (SEGIP), como en el otorgamiento de cédulas de identidad a gran parte de la población que antes no contaba con estos documentos.
El año 2013, el Instituto Nacional de Estadística (INE) entregó al SEGIP los datos respecto a la cantidad de  ciudadanos bolivianos que estaban inscritos en el Servicio de Registro Cívico y los que contaban con cédula de identidad.
En la ocasión se conoció que habían 9.743.159 (97,36% de la población) de inscritos en el Registro Cívico, y que habían 7.933.493 personas que contaban con la Cédula de Identidad  (un 79,28% de la población boliviana), o sea que más del 20% de los bolivianos carecía de cédula.
A mediados de 2014 el entonces el director general del SEGIP, Antonio Costas, afirmó que de julio de 2011 a de junio del 2014 se emitieron 6.365.795 carnets de identidad. En ese momento, Costas informó que “alrededor de un 7 por ciento de todos los habitantes” no contaban todavía con este documento.
Luego, en enero de 2015, el mismo Costas informó que a lo largo del año 2014 el SEGIP había emitido 2.771.649 cédulas de identidad, con lo que aparentemente se cubría en gran medida la brecha de personas sin cédula.
Por otra parte, aunque no hay datos públicos actualizados al respecto, se tiene datos de 2015, en el que el mismo SEGIP detalla que por lo menos 1,2 millones de los 10 millones de bolivianos que según el censo habitan en Bolivia, enfrentan problemas con su cédula de identidad. De ese total, 595.000 personas poseen más de un número de carnet, mientras que otros 637.000 llevan un documento duplicado.
Incluso informaron oficialmente del caso de una persona que tenía 7 números de cédula distintos, pero con la misma foto y los mismos datos.

Diez principios para la identificación
Las organizaciones que avalaron el informe citado antes consideran que “toda persona tiene el derecho de participar de manera completa en su sociedad y su economía. Nadie debe enfrentar la indignidad de la exclusión, y a nadie se le debe negar la oportunidad de realizar todo su potencial, ejercer sus derechos o compartir el progreso. No se debe dejar a nadie atrás”.
Para ello afirman que se debe crear sistemas de identificación inclusivos, seguros y confiables que puedan “empoderar a los individuos e incrementar su acceso a derechos, servicios y a la economía formal”.
Las organizaciones también reconocen que muchos países  -como Bolivia- han dado grandes pasos para proveer a sus habitantes de identificación legal. “Sin embargo, aún queda mucho trabajo por delante” en cuanto a la implementación de sistemas de identificación “acordes a valores y estándares compartidos, basados en normas internacionales ya existentes”.
Son 10 los principios propuestos por estas organizaciones para que los países mejoren y uniformicen sus sistemas de identificación:
1) Asegurar cobertura universal para individuos desde el nacimiento hasta la muerte, sin discriminación alguna, 2) Eliminar barreras al acceso, uso y disparidades en la disponibilidad de información y tecnología, 3) Establecer una identidad robusta, o sea única, segura y precisa, 4) Crear una plataforma que sea interoperable y responsiva a las necesidades de varios usuarios, 5) Usar estándares abiertos y asegurar neutralidad, 6) Proteger la privacidad y control de los usuarios  en el diseño de los sistemas, 7) Planificar la sostenibilidad financiera y operacional sin comprometer la accesibilidad, 8) Salvaguardar la privacidad, seguridad de los datos y de los derechos de los usuarios a través de un marco legal y regulatorio comprehensivo, 9) Establecer mandatos institucionales claros responsables, 10) Hacer cumplir los marcos legales y de confianza a través de vigilancia independiente y adjudicación de quejas.

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