Miércoles, 18 Octubre 2017

Débil economía sufrirá el “segundo ataque al corazón del capitalismo”

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Jul 09, 2017

Considerado por muchos como “el tótem más importante de los economistas heterodoxos”, Anwar Shaikh, profesor de economía la New School University de Nueva York, piensa que lo peor de la crisis todavía está por llegar, aunque prefiere ser cauto sobre el cuándo y el cómo.

“Hay dos cosas que a mí me preocupan. La primera es que todavía hay mucho capital ficticio en la economía, es decir, muchos activos que siguen teniendo valor porque el Estado siempre está ahí para mantenerlos y salvar al sistema del colapso”, afirma Shaikh en una muy reciente entrevista para la revista Crisis.
El segundo elemento que le preocupa tiene que ver con “el ejército de reserva mundial”, un término usado por los economistas marxistas para referirse a la gran masa de trabajadores desempleados, de la que el capitalismo puede echar mano cuando necesita mano de obra barata adicional.
“Cuando pedimos la recuperación tenemos que preguntarnos, ¿la recuperación para quién? Porque creo que la recuperación para el capital ha ocurrido, al menos para la parte que sobrevivió. Los grandes bancos no terminaron de colapsar porque el Estado los apoyó. Pero los trabajadores han sido golpeados en todo el mundo”, observa.

Próximo ataque al corazón del capitalismo
Nacido en Pakistán en 1945, Shaikh vive en Estados Unidos desde la adolescencia. A los veinte años ya se había recibido de economista en la universidad de Princeton. Vive en Nueva York desde los años setentas, luego de terminar su doctorado en Economía en la Universidad de Columbia.
La izquierda mundial lo convirtió en una especie de gurú desde el año 2003, cuando anunció el crack financiero mundial de 2008.
Ahora es más cauto en lo de las predicciones, pero sigue siendo igual de preciso y punzante en su análisis: “no sé cuándo va a suceder la próxima crisis, pero lo cierto es que el sistema financiero sigue siendo muy débil y que podría desmoronarse dando comienzo a algo que es imparable e inmanejable. Esto es lo que yo llamo un segundo ataque al corazón del capitalismo producto de la crisis de 2008”.

La falacia del libre comercio
Respecto al comercio internacional, Shaikh considera que “afirmar que el libre comercio beneficia a todo el mundo es una mentira y siempre lo ha sido. Para la teoría neoclásica, el comercio es una ganancia mutua y eso ha sido demostrado históricamente que es falso”.
La teoría alternativa del experto consiste en que el comercio “tiene un conjunto de ganancias para los ganadores y un conjunto de pérdidas para los perdedores. Es una guerra competitiva internacional. Hay que ser capaz de preguntarse quiénes son los ganadores y los perdedores”.
En este sentido, “podemos explicar por qué países como Estados Unidos cuando crecían no tenían libre comercio. No lo aceptaban porque entendían que ellos eran los perdedores y lo decían explícita y públicamente, ‘no permitiremos que Inglaterra y Europa entren porque destruirán nuestras industrias domésticas’. Y cuando fueron lo suficientemente fuertes ellos mismos dijeron ‘ahora sí, tengamos libre comercio’”, profundiza el economista pakistaní-estadounidense.
Este análisis coincide con el del académico argentino Marcelo Gullo, quien en sus libros “La Insubordinación Fundante” e “Insubordinación y Desarrollo”, muestra que los países hoy en día desarrollados llegaron a ese umbral de poder no gracias a lo que predicaron –el libre comercio-, sino a lo que practicaron: un férreo proteccionismo económico sumado a un fuerte impulso estatal.
También coincide con el famoso economista surcoreano Ha-Joon Chang, autor de un conocido trabajo titulado “Patada a la escalera. La verdadera historia del Libre Comercio”, en el que demuestra que los países ricos se hicieron ricos a través del proteccionismo, y solo cuando alcanzaron el desarrollo se volvieron defensores del liberalismo.
Chang afirma que cuando los países en desarrollo utilizaron políticas comerciales e industriales “malas” (proteccionismo, sustitución de importaciones) durante los años 1960-1980, crecieron mucho más rápido que cuando utilizaron políticas “buenas” (aperturismo, liberalización) durante las dos décadas siguientes.

Breve sobre Sudamérica
“Creo que para la derecha en América Latina la teoría preferida es la neoclásica y la izquierda es esencialmente keynesiana o post-keynesiana. Lo que yo creo es que cuando se intenta mejorar la vida de algunos no se puede evitar que otros estén peor, y eso incluye la rentabilidad empresarial”, dice Shaikh.
La pregunta es “cómo se puede mejorar un lado sin cruzar el umbral adonde el otro lado se daña de manera tal que se obtienen, por ejemplo, fugas de capital. Es un camino delicado. Si se decide mantener los salarios altos, la productividad debe subir más rápido porque de lo contrario empiezan los problemas en torno a la rentabilidad y la inflación”.
Y es que si se permanece dentro del capitalismo, que es generalmente una pregunta que nadie se hace, entonces están los límites propios de este sistema. “Hay un camino, pero es estrecho y es fácil caerse”.
Por tanto, en el fondo, para “cualquier país que apunte al desarrollo necesita tener un espacio para que sus jóvenes aprendan diferentes teorías económicas. Las universidades necesitan tener más espacio para ideas heterodoxas y también otras ideas”.