Viernes, 24 Noviembre 2017

Actores, tecnología y mercado, dolores de cabeza para YPFB

Escrito por  Redacción Central/La Billetera Jul 30, 2017

El miércoles concluyó el VII Congreso de Gas y Petróleo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), un evento enmarcado en el calendario mundial del sector pero que, por razones obvias, este 2017 ha pasado de puntillas por la actualidad informativa sin producir ninguna noticia de impacto, salvo la constatación de algunos fracasos como el abandono del proyecto de exploración en Tariquía o la suspensión sine die de la licitación de la petroquímica de Yacuiba.

El mal momento que atraviesa YPFB, uno más en los once años de gestión del Movimiento Al Socialismo en los que no se ha avanzado en el marco de la institucionalización prometida, ha apartado incluso al presidente Evo Morales, que no ha participado ni de la apertura ni de la clausura. Hace apenas un mes se ha descabezado a toda la cúpula administrativa de Yacimientos, incluyendo a su presidente Guillermo Achá que hoy guarda detención domiciliaria, por supuestas irregularidades en la compra de tres taladros de perforación para Yacimientos.
El tema del Congreso  “Nuevos actores, tecnologías y mercados: el desafiante capítulo de la industria de los hidrocarburos”, estaba diseñado para insuflar nuevas expectativas para la empresa estatal, pero la escasa participación de actores relevantes, la ausencia de anuncios nuevos y la firma de convenios ya amortizados  advierten de que el esfuerzo ha podido ser contradictorio.

Nuevos Actores
Analizar a los nuevos actores en el mercado del gas, los que se han incorporado en los últimos quince años en los que Bolivia ha ido perdiendo poder competitivo hace vislumbrar un futuro no muy esperanzador.
Después de años de negociación, Irán ha vuelto al redil abandonando el programa nuclear, lo que hizo que Estados Unidos levantara las sanciones. El potencial de producción de gas de Irán es similar al de Rusia y se espera en pocos meses más vuelva a inundar el mercado, aunque la principal amenaza sigue siendo el gas no convencional, el shale gas
Estados Unidos ha desarrollado la tecnología necesaria para volver a ser autosuficiente en la producción de hidrocarburos y a la vez levantar las prohibiciones de exportación. El impacto en los precios de esta operación ha motivado quiebras en los Estados más dependientes y grandes inversiones para lograr mayor eficiencia en los procesos en el resto.
La identificación de nuevos actores en el mercado del gas en el mediano plazo no deja muchas expectativas para Bolivia. Argentina con Vaca Muerta, Brasil con el proyecto de aguas profundas Presal y el incremento de los barcos metaneros en los océanos, mucho más sensibles a la oferta y la demanda respecto a los contratos de largo plazo, resultan factores importantes de analizar.

Nuevas Tecnologías
Seguramente el Congreso tenía la intención de presentar al mundo los taladros de perforación adquiridos por YPFB a la italiana Drillmec, pero el escándalo que lo acompañó ha demostrado la incapacidad de la estatal petrolera en contar con estas tecnologías en propiedad.
De esta forma este punto del Congreso quedó al descubierto, puesto que ni las técnicas de exploración y explotación no convencionales, como el fracking son contempladas en el país (o al menos el Gobierno se posiciona públicamente en contra por el alto impacto ambiental) ni los avances en las plantas de licuefacción transoceánica están al alcance, puesto que todavía no se ha dado solución a la salida al mar.

Nuevos Mercados
Precisamente por esa imposibilidad de acceder al mercado de ultramar, la reflexión sobre nuevos mercados no resulta la más atractiva. Considerar a Paraguay como un gran hallazgo es un ejercicio de oportunismo, pero que no acaba de cubrir los problemas a los que se enfrenta la producción boliviana con la baja de demanda de Brasil y los planes de Argentina.
Paraguay va a comprar una parte del Gas Licuado de Petróleo que Bolivia debería estar utilizando en la industrialización. Por otro lado se estudia al detalle la rentabilidad de un ducto, puesto que Paraguay, exportador neto de electricidad, solo requeriría para uso doméstico y se estiman entre 3 y 4 millones de metros cúbicos al día.

La deriva conceptual de los Congresos de YPFB

El Congreso de Gas y Petróleo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se lanzó por primera vez en 2011, ya con la segunda legislatura de Evo Morales consolidada y cuando los precios empezaban a marcar máximos mes tras mes.
El primer Congreso se dedicó a analizar las “Perspectivas y Retos de la Industria del Gas”. La nacionalización para entonces ya había cumplido un lustro y era necesario empezar a concretar los planes de industrialización. En el Congreso se despejaron incógnitas sobre las verdaderas posibilidades de industrialización del gas frente a las petroquímicas que funcionan con líquidos pesados.
El segundo Congreso siguió en la misma línea y concentró aún más los esfuerzos: “Industrialización y exploración: desafíos de la próxima década”. Era 2012 y se refería a los desafíos de los siguientes diez años, no a los de la década de 2020. Hubo buenos propósitos, pero ya se empezaba a detectar una falta de voluntad política en la industrialización y demoras en la exploración.
El tercer Congreso tituló “Exploración y Petroquímica, promoviendo inversión  y agregando valor”, por lo que las intenciones eran bastante claras. Tiempo después resulta relevante recordar como ya en 2013 se vinculaba el éxito de la exploración a la petroquímica. Las buenas intenciones y prospecciones eran casi idénticas a las de ahora, pero han pasado años.
A partir del cuarto Congreso, en plena campaña electoral de 2014 las temáticas fueron mutando. Con “Empresas estatales y el Nuevo escenario de la Industria del Gas” YPFB parecía anticiparse a la caída de precios que ese mismo año se empezaba a sentir, pero ninguna estrategia salió de allí. Los siguientes Congresos “Seguridad Energética: Desafíos y Oportunidades de la Industria del Gas y Petróleo en el Contexto Mundial” y  “Resiliencia: el accionar de la industria del gas y petróleo”, el Congreso parecía apartarse de la realidad concreta de Bolivia para hablar de asuntos más generales.