Viernes, 24 Noviembre 2017

América Latina geoeconómica, un nuevo orden amenaza la unidad

Escrito por  Redacción La Billetera Jul 30, 2017

El director del Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico, Alfredo Serrano, lo tiene claro, América Latina ya no es ajena a los procesos económicos mundiales y en ese contexto, conviene estar atentos a lo que pasa en el entorno para saber descifrar en términos humanos lo que acontece detrás de los fríos números macroeconómicos.

“Siempre igual. Después de un periodo de tormenta, se reordenan las piezas en el tablero global. Así ha sucedido en repetidas ocasiones a lo largo de la Historia. En 1870, ante una crisis de sobreproducción del capitalismo central, la región latinoamericana quedó reinsertada de otra forma en la economía mundial; además de seguir proveyendo materias primas, debía servir a partir de entonces como zona consumidora” contextualiza Serrano.
Lo mismo pasó en el convulso siglo XX que acabó con la instalación del neoliberalismo como corriente dominante. “Supuso un patrón de subordinación en lo financiero; en lo tecnológico; en propiedad intelectual”.
“Iniciado el siglo XXI, la ola de procesos de cambio en la región puso un freno a este encaje. Las políticas económicas llevadas a cabo por los gobiernos posneoliberales fueron claves para resituar geoeconómicamente al bloque latinoamericano. Si bien es cierto que muchos países continuaron exportando materias primas, esto se hizo de otra forma, bajo nuevas condiciones de soberanía y con relaciones más diversificadas (China, India, Rusia). Nacieron nuevos espacios de integración. Disminuyeron los acuerdos de libre comercio. Se redujeron en gran medida los tratados bilaterales. En suma, el cambio se notó también en lo exterior. El Sur latinoamericano recuperó en cierta medida un espacio geoeconómico en el mundo. El Norte seguía mandando, pero mucho menos de lo que lo estaba acostumbrado” indica en su artículo América Latina en clave geoeconómica.
Serrano relieva el punto de quiebre en la explosión financiera de 2008 que sacudió occidente y que lleva instalado ya una década. “Estamos en un ciclo de estancamiento en el que la economía real sale como gran perdedora. La contracción es duradera. El consumo sigue sin recuperarse. Los precios de los commodities se han reducido significativamente. La productividad sigue a la baja. La expansión cuantitativa monetaria no da sus frutos porque el dinero creado no va a parar a la actividad económica”.
Según el análisis de Serrano, los nuevos dólares se fueron a la inversión financiera especulativa y no a la inversión productiva, así pues,  Wall Street y sus secuaces no han cambiado de lógica tras el quiebre. “La deuda mundial continúa siendo el asidero perfecto para ganar dinero sin trabajar. La cifra asusta: el mundo adeuda 3,3 veces su PIB. La concentración del capital continúa a pasos agigantados. Los países centrales buscan nuevas fórmulas para expandirse”.
A continuación se detalla la radiografía de Serrano para la región Latinoamericana
1. Al interior de la región se ha producido un acelerado proceso de fusión y absorción empresarial. Las grandes han fagocitado a las más pequeñas. El mercado transaccional de América Latina ha crecido en un 89,42% en lo que llevamos del 2017. Las multilatinas son ya un hecho económico consolidado que condiciona la matriz de intercambio regional. Son agentes económicos centrales en las economías en los países donde están presentes. Y además tienen tanto interés adentro como afuera. La transnacionalización ha llegado también al interior de la región.
2. Otro asunto no menor es el desembarco de las medianas empresas de los países centrales. La crisis de demanda interna se compensa saliendo afuera. Las medianas empresas europeas o estadounidenses buscan mercados afuera y procuran instalarse en países latinoamericanos para garantizar un plan de negocios sostenible a nivel global. Esto indudablemente condiciona a las economías locales porque desplaza a la producción nacional.
3. La balcanización amenaza seriamente a la integración económica regional. Se impone un “sálvese quien pueda” a medida que las cosas se ponen muy complicadas. Cada uno acuerda con quién y cómo puede. Cada vez hay menor homogeneidad en la forma en que los miembros de un bloque se relacionan con países del exterior, lo que debilita el proyecto común a lo interior.
4. La salida asiática es cada vez más deseada. Son muchos los países que han priorizado las relaciones económicas con ese espacio geoeconómico. Y da igual el corte ideológico del gobierno de turno. Por ejemplo, Venezuela, Brasil, Perú, Chile, Bolivia y Argentina han estado presentes en la última reunión del Banco Asiático en Inversiones e Infraestructura. Y, por otra parte, los datos de China abruman: en menos de 10 años, la inversión extranjera directa en América Latina desde China se ha multiplicado por más de 10. El Consenso de Beijing está más omnipresente que nunca.
5. Si Mercosur se alinea con la Unión Europea esto significará un importante movimiento en el orden geoeconómico global porque se trata de dos espacios de grandes dimensiones. No es fácil que lleguen a un acuerdo rápidamente a pesar de la presión de los grandes grupos económicos. Todavía hay mucha tela que cortar para sintonizar tantos intereses contrapuestos. Todo dependerá de cuánto dure la restauración conservadora en Argentina y Brasil.
6. Mientras continúe la tasa de interés tan baja en los países centrales, los flujos financieros buscarán resguardo en la región gracias a su alta rentabilidad de la deuda externa. La inversión extranjera en América Latina ha caído al mismo tiempo que crecen las emisiones de bonos. La fábrica de la deuda externa está más activa que cualquier otra actividad económica.
7. A medida que crece la fragmentación geográfica de la producción mundial, se reducen las posibilidades de que proliferen las cadenas regionales de valor. Se importa mucho valor agregado. La visión cepalina de industrializarse por la sustitución de importaciones ha de adaptarse a los nuevos tiempos. Hoy en día es más importante generar un insumo intermedio demandado globalmente que procurar producir un buen final si no se cuenta con todos los insumos.
La región no camina sola. Lo hace siempre de la mano de lo que sucede a nivel global. Creer que todo ocurre sin que el entorno exterior cambie es más propio de la economía hegemónica neoclásica, que es incapaz de explicar casi nada de lo que nos acontece. La nueva economía latinoamericana (NEL) debe estar muy atenta al cambio de época geoeconómico al que estamos asistiendo.