“Pensar en la igualdad todo el tiempo cuando planificamos”

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Ago 13, 2017

Mientras en la década de los noventa la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, compuesta por 35 países entre los que destacan los más desarrollados de occidente) celebraba los recortes a los salarios y a las prestaciones sociales, ahora sus investigaciones demuestran que la desigualdad daña al crecimiento económico.

A su vez, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acérrimo defensor del neoliberalismo, ha tenido que reconocer aquello, y ha establecido la lucha contra la desigualdad como parte de su mandato para ayudar a los países a mejorar el desempeño económico.
Según el índice de Compromiso con la Reducción de la Desigualdad, de Oxfam, Suecia está en primer lugar entre los 152 países que componen el índice. Por mucho tiempo, el país nórdico ha sido considerado como un ejemplo mundial de equidad.
Pero pese a ello, en las últimas décadas Suecia ha sufrido las mismas tendencias de incremento de la desigualdad que el resto del mundo, en gran medida a consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales.
Según Per Molander, exasesor del FMI y autor de un reciente libro sobre la desigualdad, “lo cierto es que el crecimiento de la desigualdad (en Suecia) desde los años 80 ha sido uno de los más grandes en todos los países de la OCDE”.
El periodista y analista económico sueco, David Crouch, agrega además que, de acuerdo con una encuesta de 2016, en Suecia hay actualmente 178 personas “con fortunas valoradas en miles de millones de coronas suecas, 22 personas más que en 2015. En conjunto, su riqueza acumulada representa más de dos veces el presupuesto anual del Estado sueco. La cantidad de personas con fortunas valoradas en millones de dólares también está creciendo a toda velocidad”.
Y Unicef (el programa de la ONU para la infancia) informó el año pasado que Suecia estaba “en declive” en lo relativo a las oportunidades para los niños más pobres, con un número creciente en situación “de mucha desventaja”. El Ministerio de Salud de Suecia también informa que  la esperanza de vida de un sueco que sólo haya recibido educación básica es cinco años menor que la de uno con estudios universitarios.
Molander confirma que las causas de este retroceso en la igualdad se deben a la aplicación de políticas neoliberales a partir de la década de 1980, algo que se agravó a partir de la crisis económica de los 1990.
Pese a estos problemas, Suecia mantiene una fuerte tradición igualitaria, y desde 2014 está buscando rescatar los logros de esa tradición.

Igualdad desde la planificación
A pesar de las tres décadas de “mercados desregularizados, recortes de impuestos y reducción de prestaciones sociales”, Oxfam observa que Suecia todavía posee algunas de las políticas impositivas y de gasto público más progresistas del mundo, además de su defensa de la mujer en el lugar de trabajo es ejemplar, destacando especialmente el esfuerzo para reducir la brecha entre ricos y pobres.
Según detalla Crouch, desde 2014, con la elección de una coalición de centroizquierda formada por el Partido Social Demócrata y el Partido Verde, se intenta revertir “los recortes impositivos irresponsables”, y están aumentando las prestaciones para los desempleados, los enfermos y las familias con hijos.
También incrementó el impuesto sobre la renta para los que más tienen y trató de aumentar los impuestos a bancos, aerolíneas y accionistas, y estableció además una Comisión para la Igualdad en Salud, declarando que “las brechas en atención sanitaria evitables debían cerrarse en una generación”.

Gotemburgo Equitativa
En Gotemburgo, la capital industrial de Suecia, la nueva alcaldesa ha convertido a la lucha contra la desigualdad en su principal objetivo. “Para un político socialdemócrata, no hay mayor ambición que una sociedad igualitaria”, dice Ann-Sofie Hermansson (52 años), que antes de gobernar la ciudad trabajó como operaria de montacargas en Volvo.
“Se trata de decencia, pero también es bueno para la economía. Si aumentamos la igualdad, conseguimos más confianza y un crecimiento más sólido: es bueno para todos”, afirma.
El programa insignia de la alcaldesa, Gotemburgo Equitativa, promete inversiones de largo plazo para crear una ciudad más igualitaria.
La alcaldesa explica: “Durante muchos años hemos tenido programas para solucionar la desigualdad. Tomamos algo de dinero, llevamos a cabo un proyecto en la periferia de la ciudad y luego el dinero se acaba y el proyecto se detiene. La idea detrás de Gotemburgo Equitativa es no limitarnos a pequeños proyectos: tenemos que pensar en la igualdad todo el tiempo cuando planificamos”.
Se puede y se
debe hacer más
“Suecia parecería estar relativamente bien en términos de salud y desigualdad, pero nuestra hipótesis y la de muchos otros colegas suecos, es que se pueden hacer muchas más cosas”, dice el profesor Michael Marmot, líder de la comisión que redactó el influyente informe de la Organización Mundial de la Salud en el que se argumenta que las desigualdades en materia de salud podrían erradicarse en una sola generación.
Oxfam está de acuerdo con esta visión, y sugiere que incluso los países que encabezan su lista tienen margen para mejorar.
Más de dos tercios de los países incluidos en el índice de Oxfam están haciendo menos de la mitad de lo que podrían para reducir la desigualdad, dice el informe de la organización.
Mucha gente en Suecia también cree que la creciente brecha entre ricos y pobres no es algo inevitable. Una mentalidad que habría que transmitirla alrededor del mundo.

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