Bolivia: producción capitalista domina en ganadería bovina

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Ago 27, 2017

El año 2011, y “con escasa información estadística”, la Unidad de Problemática Rural y Agraria, perteneciente al Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), realizó un estudio en el que constataban “la concentración de la mayor parte del hato ganadero entre las grandes y medianas haciendas capitalistas”.

Aquel estudio, realizado por los investigadores Enrique Ormachea y Nilton Ramirez, señalaba que en la ganadería bovina en Bolivia coexistían  “grandes y medianas haciendas capitalistas, pequeños ganaderos capitalistas, así como pequeños ganaderos mercantiles y campesinos semi-mercantiles, en el sentido de que combinan ganadería de autoconsumo con venta ocasional de ganado”.
Tiempo después, los datos del Censo Nacional Agropecuario de 2013 (del Instituto Nacional de Estadística, INE), confirman que en la ganadería bovina predomina “la producción capitalista, en el entendido que la mayor parte de la producción bovina del país, la realizan explotaciones agropecuarias que contratan fuerza de trabajo asalariada”.

Capitalistas son menos pero tienen más
Según los datos del citado Censo Agropecuario, existen en Bolivia un total de 374 mil Unidades Productivas Agropecuarias (UPA) que hacen ganadería bovina.
De este total, sólo 69 mil explotaciones agropecuarias que operan con el uso exclusivo de fuerza de trabajo asalariada (o sea que tienen producción capitalista) y que equivalen al 18,5% del total de UPA ganaderas, concentran la gran mayoría de cabezas de ganado bovino: 5,1 millones de cabezas de ganado, que equivalen al 63,6% del total.
Asimismo, existen 1,6 millones de cabezas de ganado bovino que están en manos de UPA que combinan el uso de fuerza de trabajo asalariada como no asalariada. Si se estas se suman a las anteriores, se tiene que el 84,4% de la producción de ganado bovino en Bolivia se realizan en explotaciones que contratan trabajadores asalariados –conceptualizadas así por el CEDLA como explotaciones capitalistas.
En contraste, las 198 mil UPA que operan con el uso exclusivo de fuerza de trabajo no remunerada —es decir las explotaciones campesinas— que representan la mayor parte de las UPA (53,1%) solamente concentran el 15,6% del total de las cabezas de ganado bovino.
Aunque con ligeras variaciones, estas tendencias –que pertenecen a la ganadería de carne- se repiten en la ganadería bovina de leche: las UPA campesinas lecheras tienen el 28,2% de las cabezas de ganado (frente al 15,6% que tienen las UPA campesinas de ganado para carne).
Asimismo, entre las UPA de ganado lechero, aquellas que combinan el uso de trabajadores remunerados con trabajadores no remunerados, presentan también un porcentaje un poco mayor (de 31,2%) en comparación con la participación de sus pares en la ganadería bovina (19,2%).
Según el análisis del CEDLA, “en este caso, tanto la emergencia de campesinos lecheros mercantiles así como la de los pequeños productores lecheros capitalistas o campesinos lecheros ricos, asentados fundamentalmente en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz”, explican estas diferencias.

Acceso a tierras se da a través del mercado
Datos del Censo Agropuecuario 2013, procesados por el CEDLA, dan cuenta que la mayor parte de las tierras declaradas en propiedad por las Unidades Productivas Agropecuarias (UPA), han sido obtenidas a través de mecanismos de mercado: de un total de 30,4 millones de hectáreas declaradas en propiedad, 17,2 millones de hectáreas (56,8%) fueron obtenidas a través de su compra y 1,5 millones de hectáreas (4,9%) por la vía de la adjudicación.
“Entre las explotaciones agropecuarias de corte capitalista, es decir, entre aquellas que producen con el concurso de fuerza de trabajo asalariada, el acceso a la mayor parte de las tierras en propiedad se da por la vía del mercado (60,6% por compra y 4,9% por adjudicación)”, detalla.
Al contrario, entre las UPA campesinas (aquellas que sólo hacen uso de fuerza de trabajo no remunerada), la mayor parte del acceso a tierras en propiedad se ha dado a través de la herencia (48%).
Aunque el CEDLA explica que, sin embargo, el 40,2% del total de las tierras en propiedad de las explotaciones agropecuarias campesinas corresponden a formas de acceso mercantiles (35,1% por compra y 5,1% por adjudicación).
La mayor parte de las tierras compradas por las explotaciones agropecuarias “de corte capitalista”, se concentran mayoritariamente en Santa Cruz y Beni, departamentos donde ya se ha desarrollado un importante mercado de tierras.
Y si bien una proporción importante del total de las tierras compradas por las unidades productivas campesinas se concentran también en el departamento de Santa Cruz, “no deja de ser relevante la proporción de tierras que corresponden a los departamentos de Cochabamba, La Paz y Chuquisaca, datos que confirman los procesos de mercantilización de la tierra que se presentan en las comunidades campesinas andinas del país”.

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