Viernes, 24 Noviembre 2017

Renta Básica Universal para “domesticar” el capitalismo

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Ago 27, 2017

Con la Renta Básica Universal (RBU) “se elevaría la productividad, se mejoraría la sanidad, se aliviaría la pobreza, se reduciría la criminalidad; se incrementaría los niveles educativos y, en definitiva, se daría un salto estructural en los niveles de calidad de vida”, apunta Bill Gates, fundador de Microsoft.

Ahora bien, la RBU no ataca las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad (acceso y control sobre los medios de producción como la tierra, recursos naturales, capital, etc.), y como iniciativa tampoco busca acabar con el capitalismo. Todo lo contrario. Busca salvar al capitalismo de sí mismo.
En palabras del exministo de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, uno de los más firmes defensores de la RBU: “Es una urgencia inaplazable para civilizar el capitalismo y evitar los espasmos que generará por la nueva generación tecnológica”.
El español Diego Herranz apunta que la observación de Varoufakis además “comulga con las concepciones cosmopolitas y favorables a la globalización de los partidos progresistas y con voces como la de premios Nobel Paul Krugman o Joseph Stiglitz, o de economistas también ilustres como Jefrey Sachs, James Galbraith o Thomas Pikkety”.
De cualquier manera, sea para salvar al capitalismo de sí mismo creando condiciones más humanas para las personas que menos tienen (evitando o reduciendo conflictos antisistémicos), o porque pueda eventualmente convertirse en una semilla que germine en alternativas reales al capitalismo, la iniciativa ya está logrando efectos positivos en los pocos lugares y contextos donde se la ha implementado.

Finlandia y otros experimentos emblemáticos
Finlandiaa comenzó a aplicar experimentalmente la RBU a principios de este año, y contrario a lo que podría pensarse, lo hace un gobierno de centro-derecha, y con cautela y prudencia. El gobierno recién publicará sus conclusiones en 2019, cuando se haya acabado la dotación presupuestaria destinada a su implementación.
Se medirá una serie de indicadores “objetivos”, como los ingresos familiares, el pago de impuestos o las compras de medicamentos -entre otros-, para determinar si la RBU de 560 euros mensuales logra su objetivo principal.
La RBU en Finlandia se aplica exclusivamente a las personas desempleadas, que en 2016 equivalían al 10% de su población económicamente activa, con el objetivo de fomentar que los desempleados busquen empleo, y permitirles subsistir mientras realizan tareas precarias desde el punto de vista salarial.
Los resultados preliminares en el país nórdico, según indica Herranz, dan cuenta de que los beneficiarios de esta retribución social “han recobrado el optimismo; han diversificado sus ingresos al calor de la prestación estatal, que les ha permitido valorar iniciativas y tomar la senda del emprendimiento”.
Entre 2016 y 2017, han empezado a funcionar otros siete experimentos de RBU en el mundo: en Kenia, Oakland (California), Utrecht (Holanda), Ontario (Canadá), India y Uganda.
Cada caso tiene diferentes particularidades, aciertos y errores, y también las asignaciones de dinero (cantidad y grupos sociales objetivo) son diferentes, así como las instancias que han tenido la iniciativa, pues en algunos a veces son estatales-gubernamentales, y a veces son ONG o incluso la incubadora de start-up más importante de Sillicon Valley: Y Combinator (en el caso de Oakland).
Más antiguos son los casos de Alaska (EEUU) e Irán. Alaska es actualmente el único ejemplo con renta universal mediante un único pago anual. Desde 1976, el Fondo Permanente de Alaska, que recibe un mínimo del 25% de los ingresos de tránsito de petróleo a través de su red de oleoductos, se distribuye entre cualquier residente habitual del estado más septentrional de EEUU.
Según indica Herranz, sus más de cuatro décadas de aplicación revelan que sus beneficiarios no trabajan menos ni tampoco se ha producido un movimiento migratorio hacia Alaska para recibir la RBU.
“Tampoco en Irán, donde las familias reciben casi la tercera parte (el 29%) del gasto medio de adquisición de una vivienda, se ha registrado una pérdida de horas laborales. Al contrario, la economía iraní ha elevado su productividad. Motivo por el que varios millones de beneficiarios han renunciado a la ayuda”, afirma.
Más allá de las diferencias, lo que es común es que, en mayor o menor medida, la RBU está logrando resultados suficientemente interesantes como para que la idea sea apoyada por un amplio grupo de empresarios millonarios en el mundo entero.

Empresarios millonarios que apoyan la RBU
La lista es extensa, pero aquí se nombra a los más conocidos empresarios millonarios que apoyan la iniciativa: Bill Gates, fundador de Microsoft; Mark Zuckerberg, CEO de Facebook; Jeff Bezos, el jefe de Amazon y actual hombre más rico del planeta; Elon Musk (SpaceX, Tesla); Pierre Omidyar, fundador de eBay; Andrew Ng,  Cofundador de Coursera y responsable de investigación en Baidu; Sam Altman. Presidente de Y Combinator, la incubadora de start-up más importante de Sillicon Valley. Y varios otros.
Pero también hay críticas, principalmente centradas en que la RBU es muy costosa y riesgosa, y no necesariamente es la solución mágica a los problemas que busca resolver. De cualquier manera, poco a poco la iniciativa está ganando adeptos también en el mundo de los centros de investigación. Habrá que ver cómo se van resolviendo los debates multilaterales y científicos para extender su aplicación.