Viernes, 24 Noviembre 2017

El mercado perfecto estrangula el crecimiento y la prosperidad

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Sep 10, 2017

Un argumento de los críticos de las corrientes liberales de la economía sostiene que, para empezar, no existen mercados perfectos, y que por tanto los supuestos de que el mercado es el mejor mecanismo para asignar recursos no tiene validez.

Sin embargo, algunos expertos afirman que incluso un mercado perfecto es nocivo para la economía cuando se lo deja “al libre albedrío”.
Steve Roth, empresario estadounidense estudioso de la economía, explica que “los mercados perfectos, con propiedad, en el que los individuos compiten unos con otros para producir cosas y acumular ganancias”, pueden encontrarse en simulaciones “como Sugarscape”.
Sucarscape es un modelo de simulación social que utiliza algoritmos de inteligencia artificial, en condiciones de mercado perfecto, simular las decisiones y acciones de los agentes de la economía (empresas, familias).
Usando Sugarscape, Roth explica que “si tomamos un grupo de agricultores del azúcar tratando de acumular su producción en un mundo artificial, corremos la simulación”, y se observa que la riqueza está distribuida con bastante igualdad al principio, pero no dura mucho.
“Los mercados perfectos concentran la riqueza. Es su naturaleza. Pero en cierto punto, la concentración de riqueza generada por el mercado estrangula a esos mismos mercados”, afirma Roth.
Y ejemplifica: “Si un puñado de personas tiene toda la riqueza, ¿cuántos iPhones podría vender Apple? Si sólo unos cuantos tienen la riqueza suficiente para comprar autos, los fabricantes producirían sólo un puñado de Bugattis de un millón de dólares, en vez de 40 puñados de Toyotas de 25 mil dólares. ¿Suena familiar?”
Pero la concentración de riqueza no sólo estrangula los flujos de gasto, producción e ingresos, sino que acelera la acumulación de riqueza en sí misma.
Las dinámicas son directas: “la gente más pobre gasta un porcentaje más grande de su ingreso que la gente rica. Así que si transfiere menos dinero a los ricos (o más a los pobres), hay más gasto, así que los productores producen más (se ven incentivados), hay más excedentes de la producción, más ingresos, más riqueza”.
Al contrario, a medida que la riqueza se transfiere hacia los ricos y la concentración de riqueza aumenta, la riqueza total de una sociedad crece más lentamente.

Todos pueden
estar mejor
Cuando la dinámica del mercado “es extrema, incluso en una economía creciente, los más pobres terminan con menos”.
En cambio, a medida que la concentración de riqueza disminuye, la riqueza total crece más rápidamente, y la riqueza de los pobres crece también mucho más rápidamente.
“Noten que los ricos siguen volviéndose más ricos en ambos escenarios –es una economía creciente, siempre generando un excedente de la producción, e incrementando la riqueza- sólo que más lentamente”, agrega Roth.
Más allá de sólo el dinero, el experto destaca que “si empezamos a mirar a nuestras ‘utilidades’ colectivas, o nuestro bienestar (el total del bienestar de todos)”, los efectos de la concentración de riqueza son “aún más profundos”.
Y es que si los pobres reciben más, eso tiene efectos más grandes en su bienestar que si los ricos reciben más. De igual manera, incluso si los más ricos pierden un poco de su riqueza, no están perdiendo tantas utilidades o beneficios.
Esto se debe a la decreciente utilidad marginal de la riqueza (o del consumo, etc.). O sea, “el cuarto helado, o Bugatti, o iPhone, simplemente no genera tanta utilidad como el primero. Además, un Bugatti en las manos de una persona no genera tanta utilidad como 40 Toyotas en manos de 40 personas diferentes. Y esto no tiene que ver con las preferencias, sino que es una simple realidad”.

La prosperidad extendida causa mayor
prosperidad
Entonces, ¿por qué el mundo sigue funcionando en esquemas que aumentan la desigualdad y la concentración de riqueza?
El académico y estadístico libanes-estadounidense, Nassim Taleb, en un análisis matemático y estadístico realizado el año 2012, muestra que si unas pocas personas ricas (que dominan el gobierno, el sistema financiero y la economía) pueden decidir entre hacer crecer la torta colectiva o solamente agarrar una tajada más grande, la opción ganadora es la segunda.
Es por esa razón que las décadas de la innovadora Ingeniería Financiera han servido, principalmente, no para asignar eficientemente los recursos a los productores más eficientes, mejorar la productividad o aumentar la producción, sino para asegurar el control de quién recibe los ingresos de la producción, “que son los que más tienen”.
Para Roth, si los ingresos de los hogares hubieran crecido junto con el PIB, la productividad y otros indicadores de crecimiento económico  en las últimas dos a cuatro décadas, un hogar común tendría “decenas de miles de dólares más para gastar cada año, y mucha más riqueza acumulada a la cual acudir. Esa es una sociedad floreciente y próspera”.
En resumen: mercados perfectos, dejados a sus anchas, concentran la riqueza. Y la riqueza concentrada resulta en menos riqueza total, y mucho menor bienestar colectivo.
El experto norteamericano termina con una pregunta irónica. “¿Cómo podemos movernos hacia ese mundo feliz de rápido crecimiento de la riqueza y bienestar? Hmmm…”.