Domingo, 22 Octubre 2017

Leve crecimiento económico argentino con mayor deuda pública

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Oct 08, 2017

Después de que este año Argentina se convirtiera en “uno de los países con mayor índice de pobreza de América Latina”, según el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, en septiembre pareció mostrar una leve recuperación, pero basada en mayor endeudamiento público.

En junio de 2017, el director del CENE, Víctor Beker, manifestó que “con un nivel de pobreza que alcanza al 30,3% de la población, la Argentina se ubica próxima a Bolivia, República Dominicana, El Salvador y Nicaragua, todos ellos en el rango de entre 30 y 40% de la población en tal situación. Sólo quedan por encima México, Guatemala y Honduras, según las cifras oficiales de cada país”.
La mencionada Bolivia, según indicadores oficiales del INE, redujo su pobreza significativamente entre 2007 y 2015: La pobreza moderada bajó de 60,1% a 38,6% y la pobreza extrema de 37,7% a 16,8%, o sea más de 20% en ese periodo para ambos casos.
Recientemente, el jueves 28 de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC) informó que la pobreza moderada en ese país bajó al 28,6%, aunque el nivel de indigencia, de 6,2%, sigue siendo elevado o incluso ha aumentado. El dato proviene de una encuesta del INDEC realizada sobre 31 aglomerados urbanos con población de 27.451.977 de personas.
En un país cuya población total supera los 44 millones de habitantes, estos datos significan que más de 12 millones de personas del total de la población están en situación de pobreza moderada, y que los indigentes suman más de 2,6 millones de personas.
También se ha registrado un crecimiento de la producción industrial respecto al año 2016, aunque no logra compensar la caída sufrida en aquel entonces: a fines de agosto de 2017 hubo un aumento de 5,1% con respecto al mismo mes del año 2016, cuando el registro entonces había sido -5,7%; o sea que no se recupera lo perdido un año atrás.
El 27 de septiembre, el INDEC también difundió datos mostrando un deterioro del déficit comercial, la posición de inversión y la salida de capitales: para el segundo trimestre del 2017, abril a junio, el déficit comercial alcanzó los 5.954 millones de dólares, lo que significa mayores importaciones que exportaciones.
La misma fuente de información muestra que el ingreso neto de capitales, es decir, ingresos menos egresos, fue de 6.376 millones de dólares y que las reservas internacionales se redujeron en ese periodo en 2.804 millones de dólares.

Cifras que no son
para festejar
El economista argentino Julio Gambina, presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP), al analizar los nuevos datos de pobreza, afirma que “el profundo ajuste desde diciembre del 2015 no solo generó recesión económica, sino que incrementó la pobreza a niveles alarmantes para el 2016, y que ahora, con cierta recuperación de la actividad económica, una parte de la población empobrecida el año previo, supera con sus ingresos la línea de pobreza”.
Sobre las cifras de la industria, el experto observa que “ni la industria de alimentos o textil, que contienen en su seno cantidad importantes de pequeñas y medianas empresas locales, logran el promedio de crecimiento. Sus registros son negativos”.
También manifiesta que los sectores industriales que están por encima del promedio son las petroleras y las automotrices, que “constituyen un sector altamente concentrado, con pocas empresas, en general extranjeras, salvo YPF, que siendo privada, está gestionada por el Estado”.
Gambina recuerda que desde marzo del 2016 a junio de 2017 (16 meses) los registros de la evolución industrial son negativos, y que recién en julio empezó una recuperación que con el registro de agosto acumula un crecimiento del 1,4% anualizado.
Respecto al déficit del sector externo, éste debe cancelarse con divisas (moneda de otros países), ya que no se pueden cancelar compras externas con pesos argentinos (moneda local). Y para conseguir divisas se requiere un balance externo superavitario, logrado con mayores exportaciones que importaciones.
Pero eso no está ocurriendo, ya que más bien “la tendencia es al crecimiento de las importaciones por encima de una debilitada evolución de las exportaciones”.
Otra forma de obtener divisas es mediante las inversiones externas, que tampoco está ocurriendo más que a “cuenta gotas”, lo que “explica las concesiones regulares, actuales o prometidas a inversores externos para hacer rentables sus inversiones en el país. Para eso viene la OMC en diciembre al país y la coordinación Argentina del G20 durante el 2018 abona en ese sentido”.

Todo se financia
con más deuda
Por tanto, el tema se resuelve con endeudamiento, con lo que según Gambina se está “hipotecando el presente y el futuro de la Argentina”.
Y es que la deuda externa alcanzó ahora los 204.818 millones de dólares. Son 5.950 millones de dólares más con respecto a fines de marzo de 2017, como consecuencia de emisiones de deuda del Gobierno general y del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Así, “la relativa baja de la pobreza, o la relativa suba industrial, solo se explica por mayores compromisos de deuda asumidos que convocan a renovadas políticas de ajuste fiscal que soporta la mayoría de menores ingresos”.
En síntesis, la orientación de la política económica de Argentina “genera esta debilidad estructural financiada con deuda para seguir aportando a la acumulación mundial del capital”, sentencia el experto.