Martes, 21 Noviembre 2017

¿Qué puede reemplazar el viejo debate de la izquierda-derecha?

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Oct 22, 2017

El experto en nuevos medios y cultura digital, Douglas Rushkoff, dijo: “Me he rendido en mi intento de arreglar la economía. La economía no está rota. Simplemente es injusta”.

En otras palabras, la economía está funcionando más o menos como sus beneficiarios (los más ricos y sus organismos supervisores a nivel global) quieren que funcione.
Coincide con esta visión David Bollier, director del Programa de los Comunes, del Centro de investigación Schumacher para una Nueva Economía (en Massachusetts, EEUU), y agrega que los ciudadanos están “desesperados porque las luchas por el cambio dentro de la política democrática convencional suele ser fútil, y no solo debido a que los procesos democráticos están corrompidos”.
Lo que ocurre es que “las burocracias estatales e incluso los mercados competitivos son estructuralmente incapaces de abordar muchos problemas. Los límites de lo que el sistema puede ofrecer –respecto al cambio climático, la desigualdad, infraestructura, democracia- son visibles diariamente”, afirma Bollier.
Básicamente, lo que el investigador dice es que la narrativa del progreso, que afirma que el crecimiento económico ayudado por la intervención del estado y la redistribución pueden hacer sociedades más estables y justas, ya no suena convincente hoy en día.
¿Cómo y hacia dónde, entonces, se puede reimaginar la política, la gobernanza, las leyes y la economía? Bollier argumenta que el paradigma de “lo común” ofrece un nuevo lente “práctico y refrescante” para comenzar a responder esta pregunta.
Lo común (también llamado el acervo común, o lo comunal, etc.), es un activo o conjunto de activos sobre los cuales una comunidad tiene derechos compartidos e iguales. Esto, en principio, puede incluir a recursos como el agua, la tierra, los minerales, el conocimiento, la investigación científica y el software.
O en palabras de Bollier, se trata sobre “sistemas sociales auto-organizados para manejar o gestionar riquezas compartidas. Como sistema para mutualizar responsabilidades y beneficios, lo común es altamente generativo (capacidad de producción y reproducción)”.

Crisis de la
democracia liberal
La crisis financiera de 2008 mostró a los habitantes del mundo desarrollado que muchos mitos de la narrativa neoliberal capitalista eran falsos.
“El crecimiento económico no es compartido equitativamente por todos. Una marea creciente no eleva a todos los botes, porque los pobres, la clase trabajadora, e incluso la clase media, no se benefician con los incrementos de productividad, recortes impositivos y otros beneficios que disfrutan los ricos”, explica el experto.
Y agrega que la creciente concentración de riqueza está creando una nueva “plutocracia global” (Forma de gobierno en que el poder está en manos de los más ricos o muy influido por ellos), cuyos miembros usan sus fortunas para “dominar y corromper” los procesos democráticos mientras se aíslan de los problemas que afectan a todos los demás.
“Con razón que el sistema de mercado/estado y la idea de la democracia liberal están experimentando una crisis de legitimidad”.

Más allá de “derecha”
e “izquierda”
Dado este contexto general, el investigador propone desarrollar “un nuevo imaginario sociopolítico”, que supere aquellos actualmente ofrecidos por la derecha o la izquierda.
“Necesitamos imaginar nuevas formas de gobernanza y de gestión que puedan transformar, amansar o reemplazar los mercados y el capitalismo depredador”, afirma.
Y es que a lo largo de los últimos 50 años, el estado regulador ha fallado en disminuir la implacable inundación de “externalidades” generadas por el capitalismo que están degradando el medio ambiente, a los consumidores y a las propias sociedades, en gran medida porque el poder del capital ha eclipsado a los estados-nación y a la soberanía de los ciudadanos.
Pese a esto, “la izquierda tradicional sigue creyendo, equivocadamente, que un keynesianismo recalentado, redistribución de la riqueza y los programas sociales son políticamente alcanzables y efectivos”.

Hay nuevas ideas,
pero están aisladas
Según Bollier, existen ya numerosas “narrativas y proyectos insurgentes”. Cita como ejemplos a los movimientos por la justicia climática, cooperativas, sistemas de alimentación local, finanzas alternativas, monedas digitales, producción entre pares, diseño y manufacturación abiertos, entre otras.
Este tipo de iniciativas son “pioneras de un nuevo modelo poscapitalista de gobernanza y provisón entre semejantes”, afirma.
Y si bien son diversas y fragmentadas, estos movimientos enfatizan algunos aspectos comunes: producción y consumo para satisfacer las necesidades de los hogares, no la ganancia; toma de decisiones de abajo hacia arriba; administración compartida de la riqueza para el largo plazo. “Estos valores están al corazón de lo común”.
Ahora bien, estos movimientos están generalmente aislados, trabajan en los márgenes de la cultura, y son más o menos ignorados por los medios masivos y los partidos políticos. Pero esto es precisamente lo que les ha permitido evolucionar manteniendo su integridad y sustancia.
“Sólo aquí, en la periferia, estos movimientos han podido escapar a los pesados prejuicios y a las prioridades institucionales autocomplacientes de los partidos políticos, agencias gubernamentales, medios de comunicación comerciales, filantropía, academia y el complejo industrial”, precisa Bollier.
Para el experto, éstas iniciativas y movimientos son las incubadoras del cambio, del nuevo paradigma de lo común.

Lo más leído hoy

Nov 21, 2017 7449

Una mujer muere tras choque vía a San Lorenzo

in Crónica
Nov 21, 2017 1153

Lino cambió el asfalto de la ruta Tolomosa-Camacho

in Sociedad y Seguridad
Nov 21, 2017 928

Transporte urbano espera la resolución para subir pasajes

in Sociedad y Seguridad
Secretario de Movilidad Urbana Rolando Ruíz
Nov 21, 2017 664

Alcaldía sancionará al Transporte de Micros

in Ecos de Tarija
Nov 21, 2017 653

Aprehenden a instructor del SAR por violencia

in Crónica