Renta básica: un experimento que podría funcionar

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Dic 17, 2017

Como es sabido, desde este año Finlandia está haciendo un experimento de renta básica universal con 2.000 desempleados. Cada mes, el gobierno finlandés deposita casi 560 euros en la cuenta de cada uno de ellos, sin ningún tipo de ataduras ni condiciones. Pueden usar el dinero como quieran.

Si bien Finlandia no publicará resultados hasta que el periodo de prueba de dos años finalice, en 2018, el columnista de temas económicos del diario británico The Guarian, Aditya Chakrabortty, basado en su visita al país nórdico, considera que “una renta básica para todos puede funcionar”.
El gobierno finlandés que ha introducido este ensayo es de centroderecha. Está llevando a cabo su propia versión de las políticas de austeridad, con grandes recortes a las prestaciones sociales y a las escuelas.
Pero aun así está experimentando con una renta básica (que no incluye a los adinerados), algo que recibe apoyo tanto de izquierdistas como el excandidato presidencial de EEUU Bernie Sanders, o el exministro de finanzas griego Yanis Varoufakis, como a la élite económica de Silicon Valley –Mark Zuckerberg (Facebook), Bill Gates (Microsoft) y Elon Musk (Tesla).
Y es que el gobierno de centroderecha parece creer realmente en su gente. La ministra de Asuntos Sociales, Pirkko Mattila -recientemente alejada del partido populista Verdaderos Finlandeses, no tiene tendencias hippies a simple vista- se muestra verdaderamente perpleja de que pueda haber resistencia política alguna a darle dinero a gente pobre para que se quede sentada en casa.
“Personalmente, creo que los ciudadanos finlandeses quieren trabajar de verdad”, le dice Mattila a Chakrabortty, en su reciente visita a Finlandia.

Visiones contrapuestas sobre pobreza
El columnista de The Guardian denuncia la errada visión británica sobre la pobreza, y la contrapone a la finlandesa, más allá de tendencias políticas de izquierdas o derechas.
“Para el ministro de Hacienda (del Reino Unido) durante el mandato de David Cameron, George Osborne, era una cuestión de vagos contra luchadores. Para Iain Duncan Smith (del Partido Conservador británico), la pobreza era la fruta podrida de las familias disfuncionales, la adicción o la deuda. Ninguno de ellos, ni los miembros de sus partidos, pueden admitir lo que sus homólogos finlandeses sí hacen: que la pobreza no es más que la falta de dinero”.
De este error surge la segunda creencia falsa británica: la idea de que el sistema de ayudas sociales no es una red de seguridad para todos, sino “un sistema de clasificación desmoralizado y falto de recursos para los vagos y los inútiles de los estratos más bajos de la sociedad”.
En ese sentido, Chakrabortty considera que tratar a los pobres como a criminales en ciernes coloca al sistema de bienestar social como adjunto al sistema de justicia criminal. “Significa declarar a gente moribunda como apta para el trabajo. Deja a las personas con minusvalía con temor a la próxima evaluación de su capacidad funcional; y a gente desempleada, castigada sin razón alguna”.
Y todo eso resulta prácticamente inútil, puesto que “la burocracia y los costes se trasladan a todas partes, desde la sanidad pública a la administración local y de ahí a las oficinas de atención al ciudadano”.
Así, el gobierno británico no ha conseguido destinar una pequeña fracción de sus recortes a reformar las prestaciones por discapacidad. “Piensa en todas las vidas que se han visto hechas pedazos, arruinadas. Y no se ha ahorrado casi ni un céntimo”, lamenta.

La breve historia
de Juha Järvinen
Durante su estadía en Finlandia, Chakrabortty visitó un pequeño pueblo rural a cinco horas de la capital, donde se encontró con Juha Järvinen, uno de los 2.000 desempleados elegidos por el gobierno para formar parte del experimento de la renta básica.
El columnista de The Guardian le pregunta qué ha significado para él recibir dinero gratis cada mes, y Järvinen le llevó a su taller. Ahí encontró equipos de producción cinematográfica, una pizarra con planes para una versión de Airbnb para artistas, y un pequeño cuarto en el que hace tambores Batá que vende por hasta 900 euros. Todo esto mientras que ayuda a criar seis niños.
“Todos esos euros gratis le han llevado a trabajar más duro que nunca”, afirma Chakrabortty, y agrega que “nada de esto habría sido posible sin la renta básica universal”.
Y es que hasta este año, Järvinen vivía de su paga de desempleo. La oficina de empleo de Finlandia siempre estaba estudiando su caso, siempre entre solicitudes de empleo y talleres de formación. “Las ideas brotan de Järvinen con la misma facilidad que el agua de un grifo, pero nunca podía desarrollar sus ideas por miedo a suscitar restricciones burocráticas”.
Y no es que el monto sea la salvación. En Finlandia, 560 euros es menos de un quinto del sueldo medio en el sector privado. “Tienes que ser un mago para sobrevivir con ese dinero”, dice Järvinen, quien se describe como “pobre”, sin rodeos.
En realidad, “su liberación vino con la falta de condiciones ligadas al dinero”, nota Chakrabortty. “Si así desean, los finlandeses pueden meter el dinero en el banco y no hacer nada más. Pero al menos en el caso de Järvinen, la suma le ha quitado el miedo a la profunda miseria, dándole la libertad necesaria para hacer trabajos que para él son relevantes”.
El corresponsal finaliza: “Vete a Finlandia a buscar respuestas en relación a la renta básica universal, por supuesto. Pero ve preparado para volver con aún más preguntas de por qué Gran Bretaña maltrata a sus pobres”.