Exportaciones bolivianas: pocos productos a pocos países

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Dic 17, 2017

Tanto los mercados a los que Bolivia exporta como los productos que se exportan se encuentran muy poco diversificados, lo que “no es beneficioso para un país como Bolivia que hasta ahora se ha basado en productos tradicionales, dependientes de precios externos”.

Esa la conclusión de un trabajo de investigación de Alejandra Goytia y Geraldine Molina, de la Sociedad Científica Estudiantil de Economía de la Universidad Católica Boliviana (SCEE-UCB), bajo la supervisión del analista de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez.
Particularmente, la actual estructura productiva de Bolivia se mantiene inalterable desde el comienzo de la década de los años 90: a las llamadas exportaciones tradicionales -gas y minerales- se sumó la producción agroindustrial (principalmente soyera).
Este trío de productos exportados son síntoma de “una línea de desarrollo errática y sujeta a factores externos más que a políticas y estrategia internas”, y marcan una continuación con la línea de la historia económica boliviana desde el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX.
Las autoras recuerdan además que, particularmente en la última década, la venta de gas natural a Brasil y Argentina llegó a representar 52% del total de las exportaciones, posicionándose como el producto más exportado hacia un mercado reducido que se limita apenas a dos países.
Los riesgos de concentras las exportaciones en pocos productos, y más aún en pocos mercados, ya se observan actualmente en las negociaciones para continuar exportando gas a Brasil después de 2019, cuando venza el actual contrato de exportación a ese país.
Como se ha visto, Brasil parece tener una posición de negociación mejor que la boliviana, ya que tiene previsto aprovisionarse de otras fuentes (principalmente gas natural licuado mediante barcos), reduciendo su demanda del gas boliviano, y presionando además a una baja del precio, que también es altamente dependiente del precio del petróleo.

Exportaciones no tradicionales estancadas
Los productos no tradicionales destinados a la exportación apenas se han incrementado apenas “levemente” durante los últimos años.
En el estudio se considera a las exportaciones no tradicionales como aquellos productos que no provengan de actividades hidrocarburiferas o mineras. Pero la exportación no tradicional más sobresaliente es, de todas formas, una materia prima altamente vinculada al enclave transnacional: la soya.
Con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las autoras muestran que la soya es de lejos predominante: constituye el 41,4% de las exportaciones no tradicionales. En un lejano segundo lugar están las nueces, con un 8,4% de participación, seguido de maderas y manufacturas de madera, con 5,2% del total de las exportaciones no tradicionales.
Además, incluso las exportaciones no tradicionales están concentradas en pocos países. Los principales destinos de las exportaciones bolivianas de productos no tradicionales son Colombia, Perú y Estados Unidos, con cuotas promedio de 21%, 14% y 14,1%, respectivamente. Los principales productos que importan estos países son: Soya y derivados, para Colombia y Perú; quinua y joyería de oro, para Estados Unidos.
Es por ello que para las autoras, “es claro que una tarea pendiente es la diversificación de la economía nacional y la apertura a nuevos mercados, más allá de aquellos productos de los que el país es dependiente”.

Diversificación por país
Para medir la diversificación de las exportaciones de Bolivia en el citado estudio, se utilizó el índice de Theil, que engloba en su fórmula no solo las cuotas de exportación, sino también la cantidad total de productos o mercados.
El índice arroja resultados que van de 0 a 1, donde números altos y cercanos a 1 indican altos niveles de diversificación, mientras que números bajos indican una mayor concentración.
Usando este índice, las autoras encontraron que las exportaciones bolivianas entre 2006 y 2016 tienen un índice de concentración promedio de 0,015, “el cual, al ser bajo y cercano a cero, indica una concentración muy alta de los mercados a los que se exportan los productos bolivianos”.
Es importante notar que el índice ha aumentado de 0,014 en 2006 a 0,016 en 2016. Sin embargo, el incremento sumamente leve y sigue estando muy cerca del valor cero.
Además, Goytia y Molina observan que “la diferencia entre ingresos por productos tradicionales y no tradicionales es abismal”, puesto que las exportaciones de gas a Brasil y Argentina” conforman el 98%”del valor de las exportaciones conjuntamente.
Pero incluso cuando se excluyen del análisis la exportación de gas a ambos países, si bien la concentración es menor, la diferencia es muy pequeña. Sin la exportación de gas a Brasil y Argentina el índice de Theil el año 2016 es de apenas 0,017.

Diversificación
por producto
El análisis desde el punto de vista de la variedad de productos exportados muestra una situación peor. El índice de Theil calculado para los productos no tradicionales para el año 2017 es un preocupante 0,000018.
Y la tendencia en la última década ha sido de constante deterioro. En 2006, el índice Theil era de 0,052721. Desde ese año siguió una caída constante.
Esto muestra que los productos exportados de Bolivia se concentraron cada vez más en gas, minerales y soya, incrementando la dependencia de la economía boliviana al devenir de los precios internacionales de las materias primas.
En estos términos, queda claro que hablar de soberanía económica en los tiempos actuales sigue siendo poco creíble.