Alemania repatria su oro y reduce sus reservas en dólares

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Ene 28, 2018

Esta semana se conoció que el Bundesbank (el banco central alemán) concretó sin ningún tipo de advertencia la decisión de abrir sus puertas al reminbi (yuan) en sus reservas de divisas y, lo que es más notorio, lo hará a cuenta de la reducción de la parte del dólar estadounidense.

Así lo afirmó en la conferencia de Hong Kong, Andreas Dombret, miembro del consejo de directores del Bundesbank, al explicar que parte de las reservas en divisas de la institución financiera central alemana será convertida de dólares a yuan, pero no precisó la suma o el porcentaje de reservas.
Los analistas financieros consideran que con esta medida, el Bundesbank dio un paso más en el proceso de “divorcio geopolítico” entre Alemania y EEUU.
Muchos creen que la medida es coyuntural y tiene que ver con la tensa relación entre Ángela Merkel y Donald Trump, pero otro miembro del consejo de directores del Bundesbank, Joachim Wuermeling, explicó a la agencia Reuters que “la decisión sobre el yuan es parte de una estrategia a largo plazo y refleja el elevado papel de la divisa china en el sistema financiero mundial”.
Lo cierto es que Alemania lleva ya unos años en lo que podría considerarse como una nueva estrategia de gestión de sus finanzas internacionales, de la que forma parte el desacoplamiento (al menos parcial) de la economía estadounidense.
Prueba de ello es que, entre los años 2013 y 2017, Alemania ya ha repatriado unas 300 toneladas de oro desde Nueva York y unas 374 toneladas de París. Con ello, la cantidad de oro en las cajas fuertes del Banco de la Reserva Federal de Nueva York alcanza ahora sólo un 36,6% de las reservas (y en el Banco de Inglaterra apenas 12,8%).

El sistema mundial
de divisas
El dólar estadounidense ocupa el 41,7% de la canasta oficial de divisas del FMI. Su parte en las reservas mundiales de oro de los bancos centrales asciende al 63,5%. Esto refleja la gran incidencia de la divisa norteamericana en el sistema financiero mundial.
En el caso de Bolivia, la estructura de las Reservas Internacionales Netas (RIN) al 30 de junio de 2017 (último informe oficial disponible por ahora), muestra que el porcentaje de reservas en renminbis chinos (yuanes) alcanza sólo al 6,3%, aunque es cierto implica un incremento en los últimos años.
La participación del dólar estadounidense sigue siendo predominante: fue del 59,9%. Bolivia está más dolarizada que el FMI.
Asimismo, las RIN bolivianas están prestadas a bancos, países y organismos del mundo desarrollado: El 38% se encuentra en Francia, el 14% en organismos supranacionales y 10% en Estados Unidos. Y durante el segundo trimestre de 2017 “se incrementaron las inversiones en entidades supranacionales, Corea del Sur, Estados Unidos y Australia”, según el informe del Banco Central de Bolivia.
Y las reservas de oro de Bolivia, que a la misma fecha mencionada alcanzaban un valor de 1.707,1 millones de dólares (equivalente al 16,6% de las RIN), están físicamente depositadas en las bóvedas de bancos suizos e ingleses.
Con todo, y a pesar de su discurso antiimperialista, Bolivia se encuentra financiando y potenciando el orden actual de las cosas, el sistema mundial de divisas.

China y la “muerte
por mil cortes”
La declaración del Bundesbank, que apunta a una diversificación de reservas a largo plazo, significa a su vez “la debilitación del papel del dólar y la consecuente reducción del nivel de la demanda mundial para con él, en el caso de que otros jugadores sigan el ejemplo del banco central alemán”, afirma Iván Danilov, analista financiero de la Agencia Rusa de Información (RIA Novosti).
“Es absolutamente evidente que ninguna acción del Bundesbank” o del Banco Central Europeo, que también hace poco informó sobre la compra de yuanes, “puede por sí misma conducir a serios problemas para el sistema del dólar, pero es que esto no es necesario”, continúa Danilov.
Y es que no se trata de sacar a todo de la esfera del dólar de un plumazo, porque el sistema está tan dolarizado que “no puede ser destruido de un solo golpe sin consecuencias catastróficas para el mecanismo financiero mundial”.
El experto advierte que la táctica parece ser una “muerte por mil cortes”, es decir, “el desmontaje con ayuda de centenares de pequeños pasos, cada vez reduciendo levemente la demanda y el área de utilización de la divisa estadounidense”.
Esto mediante el fortalecimiento y uso de otras divisas, en este caso el yuan chino, o lo que hubiera sido el estancado uso del SUCRE por parte de los países que debían conformar el fallido Banco del Sur.
Por ahora, el dólar sigue y seguirá siendo la divisa más usada, incluso por China, mediante su Banco Asiático de inversiones de Infraestructura. “Esto no significa que se suprimió la desdolarización”, advierte Danilov, sino que “para China es importante utilizar eficientemente el actual sistema financiero mundial antes de que la estructura alternativa sea plenamente funcional. En este sentido, inequívocamente vale la pena aprender de China”.
Sea poco a poco, o con medidas más audaces, para el analista las acciones del Bundesbank son una muestra del “desmoronamiento del ‘Occidente colectivo’”, algo que puede beneficiar al surgimiento y consolidación de la multipolaridad en desmedro del actual cuasi-monopolio estadounidense y su dólar.
Eso es lo que también parece reflejar la declaración de Joachim Wuermeling, el citado miembro del consejo de directores del Bundesbank, quien subrayó que también están considerando “la inversión en otras divisas”, además del yuan.