Experto: Hay avances importantes en la humanidad

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Feb 11, 2018

A finales de diciembre de 2017, el economista de la Universidad de Oxford (Inglaterra), Max Roser, mostró en una publicación que el mundo ha mejorado considerablemente en los últimos 200 años en seis temas importantes: pobreza extrema, educación básica, alfabetización, personas que viven en democracia, vacunas y mortalidad infantil.

Sobre el primer tema, Roser muestra que “hay 130.000 personas menos en situación de pobreza extrema que ayer”, y afirma que “podríamos haber titulado así cada día desde 1990”.
Y es que “en 1820 solo una pequeña élite disfrutaba de estándares de vida elevados, mientras que la amplia mayoría vivía en condiciones que hoy calificaríamos de pobreza extrema” (menos de 1,90 dólares por día). En 1950, eran tres cuartas partes y en 2016 el porcentaje había caído hasta el 10%.
En cuanto a la mejora en alfabetización, el académico afirma que para el año 1820, solo una de cada 10 personas mayores de 15 años sabía leer y escribir. En 1930 la proporción subió a una de cada tres. Y hoy en día el porcentaje llega al 85% como promedio en todo el mundo.
Mejoras muy significativas también se han dado en el campo de la salud. Hace 200 años, el 43% de los niños moría antes de cumplir cinco años.
“Desde entonces ha habido mejoras en la dieta, en los hogares y en la higiene, además de una salud pública cada vez más extendida y del desarrollo de antibióticos y vacunas”. Roser admite que la crisis ha afectado a los sistemas públicos de salud de los países ricos, pero no se ha notado tanto en los pobres. Aunque avisa: “Sí ha habido menos ayuda al desarrollo en los últimos años”.

Democracia y libertad
Otro aspecto que resalta el experto de origen alemán que trabaja en Oxford es el hecho de que las colonias virtualmente han dejado de existir como tales, y la cantidad de personas viviendo en sistemas democráticos ha dado un salto importante desde los 1940s y también en las décadas de 1980 y 1990, pasando de menos del 20% a más del 50%.
Pese a ello, los datos muestran que todavía hay una gran cantidad de personas –más del 40% de población mundial- que vive en sistemas autocráticos (dictaduras) y en anocracias (regímenes con inestabilidad política, que mezclan prácticas autoritarias y democráticas, susceptibles al estallido de conflictos armados).
Además, la expansión de la democracia en el mundo no ha mejorado en lo que va del presente siglo XXI. Pero Roser afirma que la consolidación de este sistema lleva más tiempo que la mejora en otras dimensiones porque implica “un cambio cultural, mientras que otras innovaciones, como las vacunas o los antibióticos, son más directas de aplicar”.
Además de eso, el economista dice que “hay que tener en cuenta un factor importante: el 80% de las personas que viven bajo una dictadura lo hacen en China, que tiene 1.300 millones de habitantes”, en un planeta cuya población total supera ya los 7.500 millones de habitantes.

Población
A comienzos del siglo XIX, la población mundial había llegado a las mil millones de personas. En aquel entonces, el famoso intelectual británico Thomas Malthus (1766-1834) predijo que la humanidad superaría sus recursos disponibles, porque una cantidad finita de tierra sería incapaz de mantener a una población con un potencial ilimitado de crecimiento, con consecuencias catastróficas.
Esto generó el temor de que el mundo sufra una sobrepoblación: una elevada densidad de población provoca un empeoramiento del entorno, una disminución en la calidad de vida y/o situaciones de hambre y conflictos.
Pero la población mundial experimentó su máximo crecimiento entre los años 1900 y 2000, cuando pasó de 1.500 a 6.100 millones de personas. Hasta ahora el problema de la sobrepoblación aún no ha llegado a ocurrir como fenómeno global (salvo en algunos países con situaciones dramáticas a lo largo de la historia).
Esto se debe, según Roser, a dos factores. Primero, que el crecimiento de la población es consecuencia del mantenimiento de la fertilidad y de la caída de la mortalidad gracias a las mejoras en salud y calidad de vida. Segundo, que cuando la economía mejora, se tienen menos hijos. Esto significa que la población podría dejar de crecer en 2075, quedándose en torno a los 11.000 millones de personas.
Sin embargo, si se sigue esa tendencia, al haber menos nacimientos sí existe el peligro de un envejecimiento de la población mundial.
“Ciertamente es un reto, pero no irresoluble -afirma Roser-. Antes de que el mundo se haga mayor, tenemos algunas décadas en las que la mayor parte de la población estará en edad de trabajar”.

Educación
Pese a que aún hay grandes retos tanto en los índices de escolaridad como en la calidad del aprendizaje, el experto considera que los jóvenes reciben más y mejor educación que los mayores desde hace generaciones. Si sigue esta tendencia, para el año 2100 habrá más de 7.000 millones de personas con, al menos, educación secundaria.
Esto será muy bueno porque la educación “tiene consecuencias en la mejora de la economía y, por tanto, en la reducción de la pobreza. También en la difusión de ideas democráticas y en la salud, ya que se conocen mejor los beneficios de prácticas como las vacunas”, sentencia Roser.
El académico afirma que no presenta estos datos “para que seamos complacientes. No hay razón para pensar que esta evolución continuará y que no puede cambiar”, recuerda, antes de añadir que “por supuesto, debemos fijarnos en lo que sigue mal para intentar mejorarlo”.