Monopoly, el juego creado como crítica a la desigualdad

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Feb 25, 2018

Era el año 1904, y Lizzie Magie –una mujer estadounidense, artista, escritora, feminista e inventora- quería crear un juego de mesa que funcione como crítica contra la desigualdad de riqueza que veía creciendo a su alrededor.

Esta historia, antes desconocida sobre el origen del juego, difiere de la que se manejaba anteriormente: en los 1930, en plena Gran Depresión, Charles Darrow habría inventado el juego para entretener a sus amigos y familiares usando una manta de hule como superficie; bautizó el juego como Monopoly (Monopolio) y cuando se lo vendió a los Hermanos Parker se volvió millonario. La típica historia de innovación casera que se usa en la propaganda procapitalista.
Sin embargo, no es la historia verdadera. La periodista y escritora Mary Pilon (que trabaja con el New York Times), tras cinco años de investigación, produjo el libro titulado “Los Monopolistas: Obsesión, Furia y el Escándalo detrás del Juego de Mesa Favorito del Mundo”.
En su libro, Pilon demuestra que Monopoly fue creado décadas antes de lo que establece la conocida historia de Charles Darrow, por Lizzie Magie, quien trabajaba como taquígrafa y mecanógrafa en un repositorio de correo perdido (el Dead Letter Office) en Washington D.C.
“Pero también actuaba en obras de teatro, y escribía poesía y cuentos cortos. En 1983 patentó un dispositivo que alimentaba papeles de diferentes tamaños a las máquinas de escribir y permitía que se pueda escribir más caracteres en una sola página”, escribe Pilon.
“Y en 1904, Magie recibió la patente par aun invento que ella llamó ‘El Juego del Terrateniente’ o ‘El Juego del Propietario’, un tablero cuadrado con nueve espacios rectangulares en cada lado, y en las esquinas los letreros ‘A la cárcel’ y ‘Parque Público’”.
Según da cuenta la periodista, el objetivo de Lizzie Magie era “demostrar los males de acumular vastas sumas de riqueza a expensas de los demás”.
Como una forma de agitación incendiaria contra los monopolistas de ferrocarriles, acero y petróleo de su época, Magie le dijo a un periodista en 1906: “En poco tiempo, espero que en muy poco tiempo, los hombres y mujeres descubrirán que ellos son pobres porque Carnegie y Rockefeller tienen tanto dinero que no saben qué hacer con él”.
A través de su investigación hemerográfica e histórica, Pilon recuerda que el Juego del Terrateniente era vendido por un editor basado en Nueva York, “pero se esparció libremente en versiones caseras que se pasaban de mano en mano: entre intelectuales a lo largo de la Costa Este, fraternidades del Colegio Universitario Williams, la Sociedad Religiosa de Cuáqueros que vivía en Atlantic City, escritores y radicales como Upton Sinclair”.
Fue precisamente una versión cuáquera que Darrow copió y vendió a los Hermanos Parker en 1935, junto con su historia de creación inspirada y un nuevo diseño de su amigo F.O. Alexander, un caricaturista político.
Ese mismo año, Magie vendió su patente a los Hermanos Parker por 500 dólares, y según Pilon, “inicialmente estaba encantada de que su herramienta para enseñar acerca de la desigualdad económica finalmente llegaría a las masas”.

Éxito comercial, fracaso de la intención
El juego se convirtió en un éxito comercial instantáneo. Logró vender 278 mil copias en su primer año, y en su segundo año alcanzó 1 millón 750 mil copias vendidas.
Sin embargo, “el juego perdió su conexión con Magie y su crítica a la codicia estadounidense, y en cambio empezó a significar lo contrario a lo que ella había deseado. Ha enseñado a generaciones enteras a alegrarse cuando alguien cae en bancarrota”.
O en palabras de Nick Casella, investigador de la organización Civic Ventures, “su juego se convirtió en una celebración de las mismísimas prácticas económicas que originalmente debía denunciar. Una trágica ironía”.
Además, claro, las ganancias de esto fueron para Hermanos Parker, quienes compraron las patentes, no para la creadora.

La “edición para tramposos”
A principios de este 2018, los medios de prensa norteamericanos anunciaban que Hasbro, la multinacional que ahora es dueña de Monopoly, estaba lanzando una nueva “edición para tramposos” del clásico juego. Esta edición sigue las mismas reglas que la versión clásica, solo que en ésta se alienta que los jugadores las rompan.
Se promueve hacer trampa de diversas maneras, como recolectar la renta sobre la propiedad de otro jugador, o robar dinero del banco. Entre otras novedades, por ejemplo, ya no hay un banquero designado, sino que cada jugador controla el banco cuando es su turno, lo que facilita el robo.
Según Casella, la iniciativa de Hasbro “parece querer llamar atención hacia el propósito original de Monopoly”, y considera que “éste es el tipo de comentario económico que necesitamos ahora”.
Y es que “por demasiado tiempo los estadounidenses se han conformado con una economía ordenada por y para los monopolios. Peor aún, el control del mercado se ha convertido en el resultado deseado en cada aspecto de la vida económica, es la conclusión lógica del capitalismo impulsado por los accionistas”, afirma el investigador.
Sea como fuere, habrá que esperar hasta el tercer trimestre de este año (aproximadamente octubre) para poder tener la versión pro-tramposos del juego. Y habrá que esperar un poco más para ver si la iniciativa de la multinacional logra los efectos originalmente deseados por Magie, o si sólo aumentará su vasta fortuna a expensas de un juego creado para destruirla.