En Latinoamérica hoy predomina la migración ciudad - ciudad

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Mar 11, 2018

La Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), advierte que a nivel regional, en la actualidad “tres de cada cuatro migrantes fueron de origen y destino urbanos”, o sea que fueron entre ciudad y ciudad, y ya no así entre el campo y la ciudad, como fue la tendencia en décadas pasadas.

“Este promedio regional —de los países incluidos en los cálculos— no impide que aún existan algunos países donde la migración rural-urbana mantiene el predominio y el protagonismo. No obstante, son los menos y se encuentran en un proceso de retroceso inexorable”, agrega la investigación.
Para Jorge Rodríguez Vignoli, autor del estudio, la moderación de la inmigración hacia las grandes ciudades es, en principio, “una buena noticia”, especialmente si se tienen en cuenta “las complicaciones que conllevó la inmigración masiva en el pasado”.
Y es que si bien esta inmigración inyectó a las ciudades una fuerza de trabajo necesaria en una época de fuerte dinamismo productivo –particularmente antes de la década de 1980-, su absorción por parte del sistema económico fue “insuficiente”.
Además, la inmigración “ejerció una fuerte presión sobre la infraestructura, los servicios y la gobernabilidad de las grandes ciudades, que los gobiernos nacionales y locales no supieron gestionar de forma sostenible”, agrega.
Esta situación fue agravada con la llegada de la llamada “década perdida” de 1980, caracterizada por las crisis económicas sufridas en América Latina durante esos años, y que se componían de deudas externas impagables, grandes déficit fiscales y volatilidades inflacionarias y de tipo de cambio.
La década perdida de 1980 “rápidamente convirtió estas complicaciones en problemas graves, que se expresaron en aumentos marcados de la pobreza, el desempleo, la inseguridad y los déficits urbanos en general, incluida la gobernabilidad”.
Con el tiempo, esto ha implicado que las grandes ciudades ya no presenten “una superioridad evidente en este plano, lo que se asocia a su gradual pero sostenida pérdida de atractivo migratorio”.
En efecto, la tasa migratoria actual manejada por la CEPAL es aún positiva, pero apenas, de en torno al 0,3 por 1.000 como promedio regional, y “un crecimiento demográfico atenuado, dado que a la caída de la migración se ha sumado la de la fecundidad”.
El informe destaca que las mayores tasas no superan el 1% medio anual y corresponden a ciudades con “atractivos peculiares”, como Brasilia o Santa Cruz (Bolivia), “que mezclan la inversión pública y el empleo estatal con el empuje de actividades de exportación dinámicas en la primera década del siglo XXI”, o ciudades en proceso de configuración de “regiones metropolitanas” con megalópolis actuales (ciudades con más de 10 millones de habitantes), como el caso de Campinas o Santos, en el Brasil, cercanas a la megalópolis de Sao Paulo.

Megalópolis, expulsoras netas
Sin que ello implique una relación causa-efecto, el estudio de la CEPAL nota que alcanzar el umbral de 10 millones de habitantes o más “se asocia con una inflexión migratoria hacia la condición de expulsora”, o sea con emigración en vez de inmigración.
“En general”, agrega el informe, “esto no es una buena noticia, no tanto por el efecto demográfico directo que conlleva, sino por lo que sugiere: el predominio de factores expulsores probablemente vinculados con problemas urbanos y de gobernabilidad, así como las deseconomías y los costos crecientes que se registran en estas megalópolis”.
Aunque el hecho de que la migración deje de contribuir al aumento de la población en estas ciudades alivia los problemas de habitabilidad y gobernabilidad que padecen.
Pese a esto, incluso las megalópolis expulsoras siguen atrayendo jóvenes, “lo que revela una estructura de oportunidades particularmente seductora para este grupo etario”, ya que las ciudades brindan “mayores y mejores opciones laborales, de estudio y de proyectos de vida en general, incluidos el consumo cultural, la búsqueda de pareja y el uso del tiempo libre”.
Por otra parte, la inmigración neta de los jóvenes contrasta con la emigración neta de las otras edades, “lo que amplifica el efecto rejuvenecedor de la migración sobre la estructura etaria de las grandes ciudades”, dice la CEPAL.

Ciudades intermedias atraen
“Claramente”, afirma el informe, las ciudades intermedias “se han consolidado como el segmento más atractivo del sistema de asentamientos humanos”.
El atractivo de las ciudades intermedias proviene de sus indicadores de condiciones de vida superiores, que aventajan a los de las ciudades grandes y superan con creces a los de las pequeñas. Pero, además, su menor tamaño ofrece algunas ventajas para la gobernabilidad y la calidad de vida, que son fuerzas poderosas de atracción, según Rodríguez.
Este es particularmente el caso para las ciudades intermedias mayores (de 500.000 a
999.999 habitantes), que constituyen el grupo que registra la mayor tasa de inmigración neta y la menor proporción de ciudades expulsoras, mientras que las ciudades intermedias menores y pequeñas son también “expulsoras netas”.
Con todo, estas ciudades “aún se encuentran rezagadas en dimensiones clave como la educativa, la cultural y la recreativa, en las cuales las grandes ciudades siguen siendo líderes”.
Gracias a ello, las ciudades grandes mantienen una “gravitación social y económica significativa” y, de hecho, siguen siendo atractivas pese a sus múltiples problemas, “lo que revela una resiliencia que puede favorecer la continuidad de su protagonismo en el futuro”.