Sugieren criptomonedas para la lucha contra la corrupción

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Mar 11, 2018

Enrique Aldaz-Carroll, Economista en Jefe de la Oficina de Macroeconomía, Comercio e Inversión Global, del Grupo Banco Mundial, afirma que la cadena de bloques (blockchain) y las criptomonedas, similares a Bitcoin, “podrían transformar la manera en que efectuamos pagos y hacemos negocios”, y que además “son tecnologías muy prometedoras como método para combatir la corrupción”.

El experto del Banco Mundial (BM), advierte que las investigaciones sobre fraude y corrupción actualmente demoran un promedio de 15 meses, pero que con la adopción de esta tecnología “podrían realizarse simplemente pulsando un botón y a una fracción del costo”.
Y lo que es más importante, este tipo de seguimiento financiero desalentaría los sobornos en el sector público, que según una publicación del Fondo Monetario Internacional (FMI) del año 2016, oscilan entre los 1,5 billones (millones de millones) y 2 billones de dólares anuales, es decir, aproximadamente el 2% del PIB mundial.
“Ello, a su vez, intensificaría el impacto en el desarrollo. Todo lo que se necesitaría sería adoptar una criptomoneda y usar software de cadena de bloques”, agrega Aldaz-Carroll.

Ideal para la inversión pública
A criterio del experto, la adopción de criptomonedas será muy útil justamente en el caso de controlar la inversión pública: “Por ejemplo, si un Gobierno decide construir un camino, podrá determinar cómo se gasta cada dólar, identificar a todos los usuarios de los fondos y asegurarse de que únicamente quienes están autorizados a gastar dinero lo hagan para los fines previstos originalmente y dentro del plazo permitido”.
Esto porque las criptomonedas como forma de pago en un proyecto permiten la identificación de cada usuario de la moneda, a diferencia de las formas de pago tradicionales como los billetes y las monedas.
“Si bien las criptomonedas más populares, como el bitcoin, son anónimas y solo utilizan una clave para identificar al usuario, es posible incluir información personal, como el número del documento de identidad, para que dejen de serlo”. Así, un Gobierno o una institución de desarrollo podrían utilizar una criptomoneda no anónima existente o crear una propia.

La clave está en la Blockchain
La blockchain (cadena de bloques) es una lista, en constante crecimiento, de transacciones (bloques) efectuadas con criptomonedas y registradas cronológicamente. Es administrada por una red de iguales (mineros) que adhieren colectivamente a un protocolo para validar nuevos bloques.
Una vez que se registran todos los datos de las transacciones de un bloque, este no se puede modificar retroactivamente. Puesto que los datos se almacenan en numerosas computadoras (red), hay poco riesgo de que se pierdan y, dado que están encriptados, conservan su confidencialidad.
En pocas palabras, la cadena de bloques es un libro mayor público de todas las transacciones en una criptomoneda y, como tal, en él se pueden hacer búsquedas y estas se pueden rastrear. Así, a diferencia de lo que ocurre con el dinero tradicional, la ausencia de anonimato y la rigurosa trazabilidad de las criptomonedas pueden ayudar a dificultar la corrupción.
Pero además, Aldaz-Carroll afirma que este efecto antifraude y anticorrupción puede aumentarse si es que se agrega al blockchain más datos de los que se suelen almacenar, de manera que haya información suficiente para hacer cumplir las normas. “Por ejemplo, en el bloque se pueden consignar la naturaleza del gasto, y el proyecto y la actividad vinculados a los fondos”.
Asimismo, la verificación de un bloque “debería incluir la comprobación de que los datos adicionales satisfacen los requisitos del contrato inteligente”. Un contrato inteligente contiene cláusulas lógicas programadas en el código que inician procesos previstos en las condiciones del contrato.
“En estas condiciones se pueden definir los requisitos que deben cumplirse para liberar fondos o las fechas en que estos estarán disponibles, entre otros aspectos. El cumplimiento del contrato contribuye a evitar que se produzcan gastos indebidos”, agrega experto.

Prohibición en Bolivia
El uso de criptomonedas está prohibido en Bolivia. Y en 2017, luego de haberse denunciado un esquema piramidal encubierto bajo una supuesta inversión en criptomonedas (el sonado caso Bitcoin Cash), el Banco Central de Bolivia (BCB) emitió un comunicado reafirmando la prohibición emitida en su Resolución de Directorio N°044/2014.
Esto perjudica la posibilidad de usar criptomonedas para mejorar la lucha contra el fraude y la corrupción. Sin embargo, los expertos ven que es imposible prohibirlas realmente, que los esfuerzos en ese sentido terminan siendo inútiles y citan ejemplos de países como Rusia y China.
Por su parte, Andre Torres -experto en Bitcoin en América Latina y ex Director Nacional en Blockchain Education Network en Brasi- y Jorge Kuljis -inversionista y consejero de Minka (empresa de tecnología y centro de servicios bancarios para América Latina)-, coinciden en que la confusa incomprensión de parte del gobierno boliviano hacia las criptomonedas es perjudicial.
Para estos expertos, el esfuerzo debe estar enfocado en educar a la población, ya que “todo lo que se necesita es una comunidad fuerte con conocimiento avanzado de la tecnología y la hostilidad disminuye, gracias a que esa misma comunidad normalmente termina ayudando a los gobiernos y reguladores a entender como maximizar sus beneficios”.