“El vicepresidente Álvaro García Linera llamó el sábado “cipayos” a los políticos de oposición que critican los proyectos que se desarrollan en Bolivia y enaltecen acciones extranjeras, conducta que -a su juicio- va en contra del país.

Hoy empieza en el municipio de Tiquipaya la “Conferencia Mundial de los Pueblos para un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal”.

Podríamos expresar la pregunta del título como adivinanza. ¿Adivina Ud. dónde está físicamente la mayor parte de ese dinero captado en la última emisión de 1.000 millones de dólares, por los que Bolivia paga un interés del 4,5% anual?

La aprobación de la ley financial 2011, que incluye modificaciones a la ley del Banco Central de Bolivia (BCB), fundamentalmente en lo relativo a la autorización para que el BCB utilice hasta el 30% de las Reservas Intenacionales Netas (RIN) en la compra de títulos valor de empresas estratégicas bolivianas y, a su vez, la autorización para que éstas emitan ese tipo de valores, constituye un paso trascendental en materia de política económica. Tal vez el paso más importante dado por el Gobierno de Evo Morales, siempre y cuando se cumpla y no ocurran retrocesos como los registrados en el proceso de la nacionalización de los hidrocarburos. Se trata, nada más ni nada menos, que de reinvertir el ahorro nacional en el propio desarrollo de nuestro país que fue capaz de generar ese ahorro. Se autoriza por ahora sólo el 30%, aunque debiera ser un porcentaje mucho mayor. De todos modos, es el inicio de un círculo virtuoso si se lo sabe sostener. Como se sabe, hasta hoy incluso, el ahorro boliviano ha servido para financiar economías extranjeras a tasas de interés casi ridículas (0,25% anual en 2010). Era, en contrasentido, el círculo vicioso más nefasto.

El Banco Central de Bolivia (BCB), compró (prestó) a El Salvador 191.2 millones de dólares con recursos de las reservas internacionales de divisas que administra, adquiriendo títulos de deuda denominados Letras del Tesoro, Letes, de ese hermano país.

El presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Pablo Ramos, aseguró el martes que la inversión de 191,2 millones de dólares en letras del tesoro de El Salvador, que se realizó a finales de 2016, está “plenamente” garantizada por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que tiene una de las mayores y más confiables calificaciones de riesgo.

El senador oficialista Omar Aguilar, es el dueño de esa frase con la que titula esta entrega, sólo que no como pregunta, sino como denuncia.

Esa trillada frase con la que titulamos este espacio, le corresponde ahora a Orlando Gutiérrez, ejecutivo de la Federación de Mineros de Bolivia,

 El ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), Orlando Gutiérrez, informó que ha solicitado al Gobierno que dinero de los fondos de pensiones (AFP’s) se invierta en el sector de la minería asalariada.

Somos concientes de la peligrosa generalización, que convierte en falsedad el título de esta nota. Sin embargo, es seguro que por lo menos la mayoría del directorio del Banco Central, integrado por Raúl Garrón Claure, Enrique Ackerman Arguedas, Hugo Dorado Aranibar, Jorge Casso Echart, Hugo Argote Argote y Gustavo Blacutt Alcalá, ha perdido el juicio. Los locos resolvieron, mediante resoluciones Nos. 6 y 7, del 30-0I-07, ejecutar disposiciones aprobadas por Sánchez de Lozada (DS 24469, de 17-1-97) Bánzer (DS 25958, de 21-10-00) y Rodríguez Veltzé (Reglamento de diciembre de 2005) que autorizan a la empobrecida Bolivia a invertir en corporaciones, empresas y bancos extranjeros. El capital procede de nuestras reservas monetarias y del Fondo de Capitalización Individual (FCI), formado por los aportes de los jubilados.