El Chaco ante su verdadero yo

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Dic 18, 2016

El evento político del año en Tarija ha sido el referéndum chaqueño y la consolidación del Estatuto Regional en la provincia Gran Chaco. Sin embargo, los propios actores políticos de la región todavía no han sido capaces de digerirlo.

Unos y otros hicieron una campaña belicosa de unos contra otros para ver quién era el más y el menos autonomista de todos, y han hecho una lectura de resultados en el mismo plano. Una postguerra hostil que no augura nada productivo para la región en el corto plazo. De hecho, el único consenso a regañadientes logrado hasta el momento ha sido aplazar la elección de las nuevas autoridades, que pongan a andar las nuevas instituciones hasta que el poder central convoque las elecciones subnacionales en 2020. Una decisión que pone en su justa medida la interpretación de la autonomía y los anhelos de poder de los que gobiernan.
El desánimo autonómico
Los ánimos autonomistas en el Chaco no son ni de lejos los que se insuflaron en 2008 y 2009, donde más del 85 por ciento de la población apoyó la Autonomía. La campaña nunca llegó a prender como debía a pesar de que los chaqueños lo intentaron todo: Cargar contra el valle, hablar del 45 por ciento y finalmente, sacarse la mugre entre ellos (el alcalde Vallejos contra el asambleísta Cardozo, este contra el ex alcalde Carlos Brú, este con el subgobernador José Quecaña, su antecesor Marcial Rengifo, desde la cárcel, también contra todos…) convirtiendo una fiesta de la autonomía en una batalla sin cuartel, y sin sentido.
Finalmente el resultado fue contundente, pero no tanto como se esperaba. Más de un 20 por ciento de la población dijo no a un texto que pocos habían leído, pese a los esfuerzos por difundirlo y yendo a los números fríos, sobre el censo total no se superó el 50+1 de apoyo.
El Chaco no se desautonomizado, pero sus habitantes si han dejado de creer en que esa vía sea la panacea. Y sobre todo han dejado de creer en sus gestores, que salvo excepciones contadísimas, siguen siendo los mismos desde principios de siglo. Los políticos hablan de autonomía cuando lo que querían y quieren, y ya tenían y tienen, es la gestión directa del 45 por ciento de los recursos de regalías del departamento. El 45 por ciento de este 2016 ha sido mucho más pequeño que el de años anteriores, pero igual sigue siendo un montón de plata.
Al final los chaqueños, entre dientes, fueron a las ánforas y votaron por el Sí, tal como estaba previsto, pero todos también votaron acordándose de los más de mil millones de dólares que han pasado por la región en los últimos ocho años sin poder destacar una obra de verdadero impacto; mientras el Hospital sigue sin tener ni para jeringas, donde las vacas se mueren de sed cada primavera. La sensación de impunidad sobre la corrupción se ha asentado en el Chaco. Nadie se libra de la sospecha.

Post
El día después del referéndum se convirtió en otro campo de batalla. Y el siguiente. Y el siguiente. Nadie sabía si los resultados eran lo suficientemente buenos como para capitalizarlos ni los pasos que venían a continuación. Nadie quería renunciar a su pega para implementar la mentada autonomía.
Los más radicales optaron por la vía de siempre mentando al diablo: “Décimo departamento”, populismo a tope sin respirar, que provocó un reguero de reacciones. Es la huida hacia adelante que, con seguridad, si la autonomía regional no cuaja, otros transitarán para tapar sus errores.
En el presente, toca intentar entender y darle practicidad a un Estatuto que blinda tres secciones autónomas, cada una con su 15%, haciendo al Chaco más pequeño. No queda claro como ni cuando se van a abordar los grandes temas de la región. Quien va a hacer que en el Hospital de tercer nivel no falten jeringas ¿O habrá tres hospitales de tercer nivel?
Al mismo tiempo, el fantasma ha despertado. La Ley 3038, la Ley que creó la transferencia directa del 45 por ciento de las regalías tarijeñas a las administraciones chaqueñas en un monto histórico muy particular (2003) ha quedado obsoleta, ya que el Chaco se ha dotado de estructuras particulares de desarrollo.
Bermejo, Padcaya y Entre Ríos, pero también otros 20 municipios en los departamentos productores están pidiendo que se modifique el “todo para el Chaco” por los municipios productores y que se amplíe a todos los departamentos y no solo en Tarija. Un razonamiento lógico que tiene pocos peros salvo extremismos luego de que durante más de una década se han gozado del 45 por ciento de todo sin demasiado éxito.
El problema es que San Alberto y San Antonio van para abajo, que Margarita no votó en el referéndum, que las últimas concesiones fueron para Bermejo y Padcaya y que en general, YPFB ha tirado otra década condenando el fracking sin dotarse siquiera d ela tecnología suficiente para realizar exploración tradicional.
El Chaco se encuentra, ahora sí, ante su verdadero yo y signo histórico, el éxito depende de su gente.