200 años de lo que somos

Escrito por  Abr 09, 2017

Tarija llega a su Bicentenario con mucho ruido de fondo y pocas ganas de reinventarse.

Por momentos daría la impresión de que tanto sus autoridades como su población se han convencido que viven en un pesadilla ajena a su propia voluntad y que en cualquier momento se saldrá y que, hasta eso, se puede gritar, insultar, engañar y chicanear, porque el resultado no importa.
Por extraño que parezca, el departamento que más ingresos públicos ha recibido en la última década llega a la emblemática fecha en la que conmemora dos siglos en libertad sin una sola obra que entregar. Ni siquiera una de esas monumentales en forma de obelisco o similar. Nunca nadie hizo un esfuerzo planificador en serio pensando en que para la efeméride se debería tener un departamento esencialmente distinto. Ni siquiera se hizo uno puntual para lavar la cara. Ni siquiera el Gobierno de Evo Morales, con la adicción confesa a la entrega de obras que deja al manifiesto cada día el Canal 7 tiene un regalo de peso para Tarija. Entre todos apenas suman un puñado de buenas intenciones y promesas que, con suerte, veremos cumplir en uno, dos, tres o cuatro años.
La Comisión del Bicentenario intenta con buena voluntad y con multiplicidad de actos tapar ese agujero negligente que refulge cada vez que se recuerda la fecha. Y en esas nos concentraremos. Lo cierto es que no son necesarias obras para celebrar, sino reconocerse en el espacio, en el tiempo y proyectarse al futuro. Saber lo que fuimos y luchar por lo que queremos ser.
Tarija celebra sus 200 años de vida independiente con hambre de seguir adelante, de hacerlo mucho mejor.


El editor
@lamanodelmoto

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