Jueves, 19 Octubre 2017

Canedo, Poma y los últimos premiados del Bicentenario

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Abr 09, 2017

La dimensión de la estructura estatal actual es tal, que el partido de Gobierno está a punto de quedarse sin militantes de base.

Entre autoridades electas y funcionarios, el Movimiento Al Socialismo se ha convertido en la mayor agencia de colocación de empleo del país. Es cierto que nadie puede dudar del “compromiso militante” de Marcelo David Poma Gutiérrez, que llegó a Tarija casi abrazado al proceso y se convirtió en uno de sus rostros visibles durante los años más duros y también durante los más plácidos del MAS en Tarija.
Más extraño es el premio a Pablo Canedo, un American Leader del CBA, habitual en la agenda del denostado Peter Brennan cada vez que asomaba por Tarija para ejercer sus funciones de embajador oculto de EEUU en Bolivia y que en apenas dos años de aprendizaje masista ya se ha convertido en uno de los referentes. De “cagarse” en el MAS a defender el proceso en Washington sin haber pisado apenas un ampliado.
En la misma línea se presenta María Nélida Acuña, quizá la única Bartolina de Tarija no cercana a Julia Ramos. Protagonizó uno de los escándalos políticos sonados de la gestión de Lino Condori, de cuyo gabinete salió pateando puertas. Se reconvirtió en dirigente del MAS Cercado en representación de la malograda organización de mujeres, castigadísima desde las altas esferas. Hace apenas unas semanas “las bases” ya la habían sentenciado tras un operativo de serruchamiento tan habitual en el partido azul tarijeño, hasta que se dieron cuenta que quedaban seis meses de gestión y decidieron ahorrarse el escándalo.
A modo de aclaración, recordar que el embajador es el que va a los cócteles y cenas de postín donde se hace política y el Cónsul el que trabaja atendiendo los problemas de los compatriotas en el país donde se brinda servicio. El sistema de asignación en Bolivia, donde la meritocracia y la carrera diplomática han sido básicamente basureadas en favor de la recompensa político partidaria, todos los cargos se toman de forma similar, pero no lo son.

Vidas opuestas
Pablo Canedo se va ni más ni menos que de vicecónsul a Washington justo cuando Donald Trump empieza a engrasar la maquinaria de expulsar inmigrantes. A los críticos les cuesta imaginarse a un Pablo Canedo bajando a los suburbios y peleando con comisarios policiales por la no expulsión de algún “dreamer alteño noesqueterrallesasí”, pero también les costaba imaginarlo de candidato masista abrazando a Evo Morales, y lo fue. Canedo se imagina a sí mismo paseando por la ONU y la OEA haciendo gestiones a favor de la causa marítima boliviana o apoyando en el Consejo de Seguridad de la ONU a Sacha Llorenti… el tiempo juzgará su trabajo.
Marcelo Poma se va mientras tanto también de vicecónsul a Barcelona, capital del proceso soberanista – secesionista catalán que va tomando tintes populistas en los que puede encajar por la parte anticolonial, si bien en el procés entran en juego otros factores elementalmente económicos, de los que también despiertan la xenofobia.
Políticamente, para Marcelo Poma es una nueva oportunidad luego de que pareciera desplazado del núcleo dominante del MAS Tarija. Poma fue un especialista en la Tribunal Electoral donde, más allá de las diferencias que mantenía con la mayoría de los sectores del partido, era reclutado siempre para hacer el seguimiento voto a voto. Sobre todo cuando se trataba de armar lío. Lo hizo en 2014 cuando el diputado Ignacio Soruco se quedó con la diputación uninominal peleada voto a voto con las huestes de UNIR y MNR, lo hizo en 2015 en el conteo de la primera vuelta que finalmente aseguró una segunda vuelta. Media docena de policías lo sacaron a rastras del Salón de la Democracia y su foto recorrió internet en centenares de votos. El nuevo vicecónsul tendrá que contratarse un buen servicio de reputación en internet.
Quemado como estaba, en el caso de Poma el exilio le puede servir para rehabilitarse, no tanto en Tarija como para ser reinsertado posteriormente en el nivel nacional. Lo de Canedo es diferente.
Su grupo cercano le hizo creer que la “tunda” que se llevó en la segunda vuelta frente a Oliva se debió a que una gran parte de la población no lo conocía. Convencido en que podía mejorar se dedicó a la tarea en cuerpo y alma y el salto a la Oficina de los Ríos Pilcomayo y Bermejo le dio roce en la zona alta y en el Chaco además de una oportunidad de mostrar “gestión”. Sus cercanos incluso aseguraron que el sábalo de la Semana Santa de 2016 fue gracias a Pablo Canedo.
El “exilio” en Estados Unidos, salvo que retorne de forma precipitada, cierra la posibilidad de seguir en el “mercado político” tarijeño con miras a 2020, facilitando también su reinserción en Tarija cuando pase el tiempo. La pregunta que sigue en el aire es… ¿Quién ha tomado las decisiones?

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