Sábado, 18 Noviembre 2017

No habrá Gobernador (de Tarija) sin el Chaco

Escrito por  Jesús Cantín/La Mano del Moto May 07, 2017

Más allá del debate de la redistribución de regalías o de si el Chaco es o no es el décimo departamento; lo cierto es que en 2020 la nueva y pionera Región Autónoma tendrá en sus manos definir la suerte de aquel que quiera ser Gobernador de Tarija.

La nueva estructura constitucional prevé un Chaco independiente financieramente de Tarija, con caja propia en la que ingresará las regalías e IDH del 45 por ciento blindado en la Ley 3038 y también las que correspondan al resto de ingresos, como los derivados de la coparticipación tributaria. El Estatuto y la Ley Transitoria con la que se planea aplicar prevén la forma en la que se elegirán los ejecutivos y los legisladores del Chaco y deja bien claro que el Gobernador no podrá nombrar a ninguna autoridad en la Región. El mismo texto garantiza que los chaqueños conservan todos sus derechos respecto a Tarija, de la que forma parte indivisible de acuerdo al preámbulo. Entre esos derechos está el de elegir al Gobernador del Departamento.

Los datos electorales
Tarija es el departamento territorialmente más pequeño de Bolivia con unos 37.000 kilómetros cuadrados. Aproximadamente el 45 por ciento pertenecen a la Región del Chaco. Poblacionalmente, luego de la corrección de datos del Censo 2012, Tarija sigue siendo el sexto departamento más poblado. Según las proyecciones del INE este 2017 habremos superado el medio millón de habitantes. De ellos, aproximadamente el 35 por ciento vive en el Gran Chaco. El peso en el padrón electoral, al tratarse de una región joven frente a otras más envejecidas, no supera el 30 por ciento.
El presidente Evo Morales ha ganado las dos últimas elecciones nacionales en Tarija con el 51 por ciento. En 2009, cuando el país acababa de atravesar un periodo convulso con la inclusión de las autonomías en la Constitución Política del Estado, alcanzó el 51 por ciento. En 2014, luego de un periodo hegemónico en el que gobernó con comodidad al calor de los altos precios de los hidrocarburos, Morales calcó el 51 por ciento en el departamento de Tarija. Los analistas señalan que la victoria podría haber sido mayor de no haber precipitado la caída del Gobernador Mario Cossío, reemplazado por el interino del MAS Lino Condori que no logró satisfacer a la población y frustró las expectativas de cambio que podían haber llegado por una vía más lenta.
Mientras esto pasaba en el nivel departamental, los resultados en la provincia Gran Chaco eran elocuentes. En 2009, según los datos del Atlas Electoral del Tribunal Supremo Electoral, el MAS de Evo Morales se impuso en la provincia del Gran Chaco con un 58,2 por ciento de los votos mientras que Convergencia Nacional, que en el conjunto del departamento sumó un 38 por ciento de los votos obtenía un 34 por ciento y Unidad Nacional en el Chaco no pasaba el 4,5 por ciento.
En 2014 sin embargo el triunfo de Evo Morales fue considerablemente menor y la diputación uninominal volvió a ser para la oposición, esta vez para Marcela Vásquez fuertemente apoyada por Wilman Cardozo.
Respecto a las elecciones departamentales, el MAS alcanzó un máximo en 2010, cuando el candidato Carlos Cabrera logró un 44 por ciento de votación departamental frente al 49 que logró Mario Cossío y el 7 por ciento que logró Poder Autonómico Nacional (PAN), el partido que aglutinó a todos los líderes netamente chaqueños que ondeaban las banderas autonómicas.
Cabrera fue todavía más premiado en el Chaco, donde con el mismo 44 por ciento si ganó y fue primera fuerza frente al 37 por ciento que consiguió Mario Cossío con Camino al Cambio pese a las grandes concesiones de la autonomía regional. El PAN, conformado por los políticos chaqueños de larguísima trayectoria sumaron un 18 por ciento.
El resultado en las departamentales de 2015, que llegaron después de que el MAS gobernara de la mano de Lino Condori; abdujera a casi toda la cúpula del PAN con Carlos Brú como principal representante son elocuentes.
A nivel departamental el Gobernador Adrián Oliva y el candidato del MAS Pablo Canedo tuvieron que acudir a una segunda vuelta para dirimir el cargo de la Gobernación. Oliva pasó entonces por encima de Canedo sacando casi 20 puntos de diferencia, aunque debió hacer concesiones a otros líderes como Luis Alfaro. La clave para que Canedo estuviera en la segunda vuelta, a pesar de todo, estuvo en el Chaco.
En la primera vuelta Oliva obtuvo el 45,45 por ciento de los votos mientras que Canedo sumaba el 36,17 forzando la segunda vuelta in extremis.
Mientras tanto en el Chaco, el MAS le sacó a UDA apenas unos 500 votos en el conjunto de la votación de los 59.861 chaqueños convocados. En términos de porcentaje el MAS sumó un 39,9 mientras que UD-A cerró con un 39,0. El MAS logró recortar en Caraparí y Villa Montes los casi 3.000 votos de ventaja que Oliva cosechó en Yacuiba.

Divide y ¿vencerás?
Ciertos estrategas próximos a quienes hacían las estrategias del presidente Evo Morales le convencieron en el lustro de oro 2010 – 2015 del cambio de estrategia. Para entonces el MAS ya había derrocado a Mario Cossío y había empoderado a Lino Condori que a su vez había decidido delegar su poder en las provincias ante la incapacidad de manejar semejante presupuesto.
Los recursos fluían en el Chaco y el MAS se dedicó entonces a doblar voluntades. El primer en jurar al Movimiento Al Socialismo fue Lorgio Torres, subgobernador de Caraparí. Le siguió Rubén Vaca, su homólogo de Villa Montes, y el MAS se permitió el lujo incluso de dividirse en Yacuiba, polarizando entre un representante nativo, como Marcial Rengifo entonces subgobernador de Yacuiba por el MAS y el alcalde converso Carlos Brú, que se calificó en una de esas como “socialista al extremo” luego de haber pasado (y posado) por todas las fuerzas políticas desde el MIR hasta el Gonismo.
El MAS buscaba el golpe maestro sumando a su poderío, 58% en 2010, el 18 por ciento que representaba el PAN en el Chaco. Numéricamente una diferencia que permitiría dar batalla en la capital. Tanto se confió el MAS en las proyecciones y en los consejos de sus nuevos aliados que hasta se permitió poner al frente de la lista a un chapaco neto como Pablo Canedo. Los datos demuestran que no solo no fue suficiente sino que fue un descalabro mayúsculo.

El factor Wilman

El Chaco ha demostrado en las ánforas su tendencia indomable. En los últimos diez años ha sido capaz de votar lo propio y lo contrario de acuerdo al propio interés regional. Así en 2009 – 2010 fue capaz de darle mayorías muy cualificadas al Movimiento Al Socialismo de Evo Morales, más aplastantes todavía a la Autonomía Regional, castigar con fuerza a Mario Cossío que jugó un papel clave en la inclusión de la figura en el texto Constitucional y a su vez, votar por Wilman Cardozo.
Cardozo representa la contradicción del Chaco. Diputado uninominal por el Chaco con varias fuerzas, en 2009 tuvo que improvisar de urgencia su candidatura con Alianza Social (AS) de René Joaquino, el alcalde potosino que, endiosado como estaba, había emprendido su pequeña operación de asalto a la presidencia. Cardozo había sido excluido de la lista opositora en una jugada poco transparente orquestada por “el poder chapaco” y principalmente Mario Cossío. Cardozo no tuvo problemas en ganar la elección. El voto cruzado en el Chaco es una legítima tradición de la que se extraen numerosas lecciones. Evo Morales también arrasaba en esa misma elección.
En 2014 Wilman Cardozo había apostado por lo local, pero se echó literalmente al hombro la campaña de Marcela Vásquez para la diputación chaqueña frente al poderío del MAS que ya operaba en la región a través de sus líderes de siempre y que llevaban a uno de ellos como diputado uninominal. Wilman y Vásquez lograron derrotar al MAS con más del 50 por ciento de los votos, lo que se consideró un fenómeno electoral digno de estudio, ya que Morales volvió a ganar en el Chaco con soltura.
La cita con las urnas en las subnacionales cobraron una mayor relevancia a pesar de que se inhabilitó a Wilman Cardozo para competir por la alcaldía de Yacuiba por una disposición del Tribunal Electoral muy criticada, ya que consideraba desarraigados y por tanto inhabilitados a los diputados que durante la legislatura representaron a ese pueblo en La Paz. Con todo, el factor Wilman Cardozo no fue tan determinante, ya que el MAS acabó ganando las elecciones en las tres provincias por 500 votos. Eso sí, Carlos Brú perdió la alcaldía frente a Ramiro Vallejos, sucesor de Cardozo y hoy enfrentado.

Un discurso para el Chaco

Lo que ha quedado claro en la última década de combate electoral en el Chaco es que no basta con charlar bonito o parapetarse detrás de un líder. En el Chaco hay que ganar cada voto que está en liza como han demostrado algunos de los concurrentes.
No está claro que fuerzas competirán en las próximas elecciones departamentales; si se puede evidenciar que participará el MAS y existirá al menos una coalición opositora mientras que el ex alcalde Óscar Montes se decide esta vez sin miedo a presentar su candidatura.
El MAS tiene claro el discurso para el Chaco siendo incapaz de librarse de sus tics oenegeros salvadores que lo persiguen: “El presidente Evo Morales les ha entregado la autonomía regional para que ustedes puedan tomar sus propias decisiones al margen de Tarija” dirá el manual esencial en el que se podrán poner los acentos con calificativos de “centralistas”, “chapacos”, etc. El riesgo es evidente pero el MAS se ha enrocado en hacer las cosas así.
El otro sector deberá ensayar un discurso más conciliador, de mano tendida, recordando que juntos serán más fuertes y sin mencionar nada acerca de la modificación de la Ley 3038 que entrega el 45 por ciento de los recursos de forma directa al Chaco y sobre la cual se ha erigido el proyecto autonomista.
Los de dentro, sobre todo los que han abierto sus brazos al Gobierno, no podrán explotar en toda su dimensión el victimismo habitual que ha alimentado todo el camino. En el populismo siempre son necesarios culpables, un sujeto al que culpar del fracaso, del robo, del miedo, del expolio… Tarija tiene poco que ofrecer así que las miradas se pueden dirigir hacia el Gobierno fácilmente.
Sea cual sea la elección que para seducir al Chaco tengan en mente los actuales líderes, las estrategias deben empezarse a desplegar cuanto antes. Esto incluye tomar posición sobre asuntos como la redistribución de regalías modificando la Ley que otorga el 45 por ciento de la producción de todo el departamento al Chaco y que, tan pronto se abra el debate, vendrá sucedida por la exigencia del 100 por ciento.
Que cada líder o fuerza política elabore un discurso sobre la situación con el Chaco resulta urgente, sobre todo para no ser luego víctima de la hemeroteca, como todos aquellos que hoy desconocen de donde salió esta solución.

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